La delegación regional del CICR en México
01-06-2011 Introducción
La delegación del CICR en la ciudad de México abarca las actividades de la Institución en Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá. Ayuda a los migrantes y a los familiares de personas desaparecidas, verifica las condiciones de los detenidos, respalda los esfuerzos por prevenir la violencia juvenil, apoya a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la región y promueve el DIH y el derecho internacional de los derechos humanos. La delegación se estableció en 1998 y fue convertida en delegación regional en 2002.
A fin de abordar los crecientes problemas que afectan a los migrantes, el CICR está reforzando su apoyo a los miembros más vulnerables de esa categoría de población, en particular los amputados. Coopera con la Cruz Roja Mexicana para prestar primeros auxilios a los migrantes en la frontera mexicana con Estados Unidos. Trabaja con la Cruz Roja Guatemalteca para apoyar a los migrantes repatriados en la frontera entre Guatemala y México. Entre febrero y mayo de 2011, más de 2.300 migrantes recibieron apoyo de la Cruz Roja; 25 pacientes recibieron tratamiento en centros de ortopedia y rehabilitación que cuentan con el apoyo del CICR en México, Honduras y Guatemala.
En México, el CICR apoya los esfuerzos por establecer procedimientos forenses estándar en lo que respecta al tratamiento de los restos humanos, a fin de reducir el número de personas, incluidos los migrantes, que son enterradas sin que se las identifique previamente. En Guatemala, el CICR participa en las actividades destinadas a averiguar el paradero de las personas dadas por desaparecidas durante el conflicto armado interno. Ofrece sus competencias en materia de ciencia forense, administración de datos y asesoramiento psicológico para familiares de personas desaparecidas.
Dado que la violencia de las pandillas sigue afectando la vida de las comunidades, el CICR presta apoyo a dos proyectos en la ciudad de Guatemala que procuran prevenir la violencia juvenil, dirigidos por la Cruz Roja Guatemalteca y la Cruz Roja Española. En Honduras, el CICR y el Ministerio de Educación han desarrollado un proyecto que ofrece educación, protección y asistencia a los alumnos de 20 escuelas afectadas por la violencia organizada. La Cruz Roja Hondureña presta primeros auxilios.
Visitas a las personas detenidas
En México, el CICR visita a las personas detenidas por presuntas relaciones con grupos armados o arrestadas durante enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, sobre todo en relación con cuestiones sociales, étnicas o por reivindicación del derecho a la tierra. En Panamá, los delegados del CICR continúan visitando a nacionales colombianos presuntamente vinculados a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El CICR y la Cruz Roja Panameña procuran mejorar el acceso a la atención primaria de la salud, a los servicios odontológicos y al agua potable en favor de la población residente en la zona de Alto Tuira, en la región panameña del Darién, en la frontera con Colombia.
En México, Guatemala y El Salvador, el CICR coopera con las Sociedades Nacionales para ayudar a los migrantes. En todos los países que abarca la delegación regional, el CICR fortalece la capacidad de las Sociedades Nacionales de restablecer el contacto entre familiares y difunde las directrices sobre el acceso en condiciones de seguridad, que apuntan a lograr mayor seguridad para el personal de la Cruz Roja que trabaja en zonas de alto riesgo.
Promoción de las normas jurídicas
El CICR trabaja con las fuerzas armadas en la mayoría de los países de la región a fin de incorporar el DIH, y los principios jurídicos y humanitarios que regulan el empleo de la fuerza, en los programas de entrenamiento y en los manuales. En su labor con las fuerzas policiales de la región, el CICR promueve la observancia de las normas de derechos humanos que rigen el uso de la fuerza en los operativos de mantenimiento del orden.
A fin de lograr un mayor respeto de las normas del DIH, el CICR apoya a los Estados en sus esfuerzos por implementar, integrar y promover las normas jurídicas convencionales y consuetudinarias. Para ello, trabaja con las fuerzas armadas y de seguridad y con organismos como las comisiones nacionales de DIH. Las prioridades son los tratados sobre armas, la sanción de los crímenes de guerra, las personas desaparecidas (y cuestiones forenses conexas) y la regulación del uso de la fuerza.
El CICR está reforzando su interacción con los círculos académicos por lo que respecta a la promoción, la implementación y el desarrollo del DIH, y para profundizar su análisis de las consecuencias humanitarias de la violencia que prevalece en la región.


