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1945-1965: Dos décadas difíciles

05-05-2010 Introducción

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) se encontraba en una posición ambivalente. La labor humanitaria realizada durante el conflicto armado —en particular, la ayuda a los prisioneros de guerra— había recibido innumerables elogios. No obstante, algunos países, en especial de Europa del Este, criticaban a la organización por no haber hecho lo suficiente por los millones de víctimas del Holocausto. Al mismo tiempo, otros la criticaban por dedicar demasiado tiempo a ayudar a la población civil en los países que habían perdido la guerra, en particular Alemania.

La labor del CICR en favor de los prisioneros de guerra le valió el reconocimiento internacional: la Institución recibió el Premio Nobel de la Paz. Pero para que la organización continuara funcionando a largo plazo, había que superar las críticas y la muy difícil situación económica.

Debido a los vacíos en el ámbito del derecho humanitario que evidenció la Segunda Guerra Mundial, principalmente los vinculados con la situación de las víctimas de los conflictos armados, el CICR inició un proceso de revisión y ampliación de los Convenios de Ginebra, con el propósito de evitar que se repitieran los horrores de la última guerra. Como consecuencia, en la Conferencia Diplomática de agosto de 1949 se aprobaron cuatro textos básicos, uno de los cuales establece expresamente las obligaciones de los beligerantes en relación con la población civil.

Con el tradicional objetivo de aumentar la protección de los civiles, a principios de la década de 1950 el CICR participó en un importante debate acerca de la prohibición de los bombardeos aéreos y las armas de destrucción masiva. Hiroshima y Nagasaki estaban frescas en la memoria de todos y, por tanto, constituían el telón de fondo de los debates. Posteriormente, el CICR preparó el Proyecto de normas para limitar los peligros que corre la población civil en tiempo de guerra, que fue presentado en la XIX Conferencia Internacional de la Cruz Roja pero no prosperó.

Nuevos conflictos y la Guerra Fría

De acuerdo con su mandato, la organización continuó ayudando a aliviar el sufrimiento causado por la Segunda Guerra Mundial —prestando asistencia a los civiles, repatriando prisioneros de guerra, ayudando a los refugiados y a las personas desplazadas— y por los conflictos desatados más recientemente en Oriente Medio y la India, entre otras zonas. Sin embargo, el “estallido” de la Guerra Fría en 1947 contribuyó a que el CICR consolidara su presencia en el escenario internacional una vez más, dándole la oportunidad de actuar como intermediario neutral entre Oriente y Occidente. La guerra civil de Grecia, la Guerra de Corea, la crisis del canal de Suez, el levantamiento en Hungría y la crisis de los misiles en Cuba son todas situaciones en las que la neutralidad y la imparcialidad del CICR tuvieron una importancia fundamental.

Por otra parte, el CICR debió enfrentarse con un nuevo tipo de conflicto, con sus propias características y problemas, cuando los territorios que estaban bajo el dominio de distintos Estados europeos empezaron a luchar por su independencia. Las guerras de descolonización afectaron a todas las potencias occidentales y algunas continuaron hasta después del período aquí considerado. Las Indias Orientales Holandesas; Argelia e Indochina, que estaban dominadas por Francia; el Imperio Británico en India y África; y el Congo Belga fueron los principales focos de acción del CICR. Las guerras de liberación nacional tuvieron importantes consecuencias para el modus operandi de la Institución.

Por último, la guerra de Biafra introdujo nuevos circunstancias que el CICR debería tomar en cuenta para su acción futura: la competencia con otras organizaciones humanitarias y la presencia cada vez más fuerte de los medios de comunicación en los conflictos armados.


Fotos

Guerra de Indochina, 1946-1954. Delegados del CICR y la Cruz Roja Francesa dialogan con prisioneros vietnamitas. 

Guerra de Indochina, 1946-1954. Delegados del CICR y la Cruz Roja Francesa dialogan con prisioneros vietnamitas.
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