XIV. Observaciones finales
Así se presenta la imagen del actual derecho humanitario. ¿Es perfecto? ¿Vamos a detenernos en esta fase de su desarrollo? El hombre busca la perfección en cada una de sus obras. En derecho humanitario también. Busca su inspiración en las experiencias de cada nuevo conflicto armado y, quien sabe si un día se llegará a poner término a todos los conflictos. Hasta ahora, ni siquiera la invención de las armas más terribles que en todos los tiempos hayan existido ha alcanzado tal objetivo.
No perdiendo la esperanza de que, tarde o temprano, se alcanzará esa meta ideal: eliminar la guerra, para siempre, de la historia futura de la humanidad, no hay que escatimar ningún esfuerzo a fin de que la guerra —lleve ese nombre abiertamente o se la denomine de otra forma— sea menos terrible, aliviando la suerte corrida por sus víctimas.
Por supuesto, ocurre que las mejores reglas no se observan. Pero, sin duda alguna, no es por culpa de los que las han redactado. En ningún sistema jurídico se consideran las violaciones como pruebas de que las reglas violadas no eran necesarias. Al contrario, la imperfección del hombre hace que la regla sea necesaria. Para saber si una regla ha sido violada, primeramente es necesario que exista. Ahora bien, en el actual estado del derecho de los conflictos armados, del que el derecho humanitario, que cada vez tiene un mayor alcance, es la parte más importante, ya no faltan las reglas, sino más bien la voluntad de observarlas.
Ahora bien, la existencia misma de las reglas tiene un doble valor. Primeramente, siempre habrá gente que conociéndolas, hará el esfuerzo de respetarías. Luego, si no lo hace, por lo menos habrá una base sólida para condenarla, aunque sólo sea, de momento, moralmente, y, esperémoslo, en el futuro, a medida que las sanciones penales internacionales hayan adquirido una mayor perfección, ante un foro jurídico internacional competente y eficaz.
Stanislaw E. Nahlik
Profesor emérito de la Universidad
Jagellone de Cracovia
Notas:
1. En un texto convencional se empleó por primera vez en el Convenio sobre la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado, La Haya, 14 de mayo de 1954 (texto: Naciones Unidas, Compendio de los tratados, vol. 249, pág. 215 ss.).
2. H. Grotius (de Groot): De jure belli ac pacis libri tres, 1.a ed., París, 1625.
3. Bartolo de Sassoferrato: Tractatus represaliarum, 1354; Giovanni de Legnano: De bello, de represaliis et de duello, 1360.
4. Por no citar más que las más importantes, véanse sobre todo: San Augustín: De civitate Dei, libro XXII, capitulo 6; San Isidoro de Sevilla: Etymologiarum vel originum libri viginti, libro II, capítulo 1 y libro XVIII, capítulo 1; Santo Tomás de Aquino: Summa totius theologiae, Secunda Secundae, Quaestio XL; etc.
5. La prioridad pertenece aquí al dominico español Francisco de Vitoria: De Indis noviter repertis et De Indis sive De jure belli Hispanorum in barbaros (en Relectiones theologicae, leídas en 1532, publicadas en 1557), en la edición Classics of International Law, Washington, 1917, sobre todo pág. 279 ss.
6. J. J. Rousseau: Du contrat social, 1.a ed. 1762, libro I, capitulo 4.
7. E. de Vattel: Le droit des gens, ou Principes de la loi naturelle appliqués à la conduite et aux affaires des nations et des souverains, 1.a ed. 1758, libro III, capítulo VIII, párr. 140, 145-147 y 158.
8. Sobre el particular, véase más adelante, capitulo IX.
9. En su actual versión, formalmente aprobados por la XX Conferencia Internacional de la Cruz Roja en Viena, octubre 1965, véase J. Pictet: Les Principes du Droit international humanitaire, CICR, Ginebra, 1966, que los clasifica de manera un poco diferente.
10. Este último interrogante ha sido formulado por algunos juristas tras la Segunda Guerra Mundial. — Una respuesta categórica, en el sentido que se acaba de exponer, la da el ex presidente del CICR Max Huber, en: «Algunas consideraciones sobre una eventual revisión de los Convenios de La Haya relativos a la guerra». Revue internationale de la Croix-Rouge, julio 1955, pág. 433 ss.
11. Este Convenio es la versión revisada de un Convenio análogo, con el mismo título, aprobado durante la 1.a Conferencia de La Haya en 1899.
12. Según el art. 89, este Convenio debía completar las disposiciones del capitulo 2 de los Reglamentos en anexo, respectivamente, al II Convenio de 1899 y al IV Convenio de 1907 — en la práctica los substituyó.
13. Señalemos que el término «conflicto armado» reemplaza aquí al tradicional término «guerra» que se emplea aún en los Convenios de 1949 (cf. supra «Observaciones terminológicas»).
14. Véase International Military Tribunal, Trial of the Major War Criminals, Nuremberg, 14 de noviembre de 1945 — 1 de octubre de 1946, Nuremberg, 1947, vol. I, pags. 253-254. Cf. también M. Merle: Le procès de Nuremberg et le châtiment des crimineis de guerre, París, 1949, pág. 118.
15. Véase Resolución Núm. 95 (1), aprobada el 11 de diciembre de 1946.
16. En 1 de enero de 1984, eran 155.
17. En 1 de enero de 1984 había 38 Estados Partes en el Protocolo I y 31 en el Protocolo II.
18. H. Coursier: Cours de cinq leçons sur les Conventions de Genève, Ginebra, 1963, pág. 10 (itálicas en el texto de H. Coursier).
19. Este Convenio lleva el número II en la Primera y el número IV en la Segunda Conferencia de La Haya.
20. En 1899 fue el tercero, en 1907 el décimo de los convenios aprobados.
21. Fue el segundo de los Convenios aprobados en 1907, llamado: «Convenio Porter», el nombre del diplomático norteamericano, su principal inspirador.
22. Véanse respectivamente: Pacto de la Sociedad de Naciones, art. 12, párr. 1, y art. 13, párr. 4, así como art. 15 párrs. 6-7; Tratado de renuncia a la guerra, firmado en París el 27 de agosto de 1928, arts. 1-2; Carta de las Naciones Unidas, art. 2, párrs. 3-4.
23. Los únicos instrumentos de cierta importancia fueron, en este ámbito, el Protocolo de Ginebra del 17 de junio de 1925 que prohíbe el empleo de gases asfixiantes y tóxicos, así como los medios bacteriológicos, y las Actas relativas a las reglas de la guerra submarina, firmadas en Londres, el 22 de abril de 1930. Un proyecto de reglamento relativo a la guerra aérea, elaborado por un comité de expertos en La Haya, el año 1923, nunca se aprobó.
24. Informe de la Comisión de Derecho Internacional presentado a la Asamblea General de las Naciones Unidas que figura en el Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1949, párr. 18.
25. Entre las numerosas resoluciones que tienen como base el art. 1, párr. 2 de la Carta, la más importante es la resolución núm. 2625 (XXV), aprobada el 24 de octubre de 1970 y en la que figura una declaración de los principios de derecho internacional. Así, entre esos principios, el quinto se refiere a la igualdad de derechos de los pueblos y su derecho a la autodeterminación.
26. Para las que se refieren a la adaptación de los principios del Convenio de Ginebra a las condiciones de la guerra marítima, véanse: III Convenio de 1899, art. 11 y X Convenio de 1907, art. 18.
27. Art. 1 común a los cuatro Convenios de 1949.
28. Art. 2, párr. 1.
29. Art. 2, párr. 3.
30. Art. 3 (común), frase inicial. Para las reglas en cuestión, véanse más adelante en XIII.
31. Véanse art. 1 del Protocolo I y art. 1. párr. 1 del Protocolo II en el texto de los Proyectos de Protocolos adicionales a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, CICR, Ginebra, junio 1973, págs. 3 y 33 respectivamente.
32. Protocolo I, 1977, art. 1, párr. 4.
33. Protocolo II, art. 1, párr. 1.
34. Convenio de 1864, art. 6, párr. 1.
35. Convenio de 1906, art. 1, párr. 1.
36. I Convenio de 1929, art. 1, párr. 1.
37. III Convenio de 1899, art. 8; X Convenio de 1907, art. 11.
38. X Convenio de 1907: art. 1, párr. 1; 4, párr. 1; 9, párr. 2; 12, 13, 14, 15 y 16.
39. II Convenio de 1949, art. 12, párr. 1.
40. Convenio de 1949, art. 13, párr. 1 (mismos números de disposiciones: II Convenio de 1949). En cuanto a los siguientes párrafos del artículo, hay que tener en cuenta lo que se dice más abajo sobre el estatuto de «prisionero de guerra» (y de «combatiente»).
41. Reglamento de 1907, art. 1.
42. Ibid., art. 2.
43. II Convenio de 1929, art. 1.
44. III Convenio de 1949, art, 4A, párrs. 2 y 3; en cuanto a la última de las disposiciones antes mencionadas: art. 5, párr. 2.
45. Protocolo I, 1977, art. 43, párr. 1.
46. Protocolo I, 1977, art. 44, párr. 3.
47. En cuanto a la historia de este problema, véase M. Veuthey, Guérilla et droit humanitaire, Ginebra, 1976 (2.a ed. 1983), así como S. E. Nahlik: «L’extension du statut de combattant à la lumière du Protocole I de Genève de 1977», en el Recueil des cours de l’Académie de droit international, vol. 164 (1979).
48. Protocolo I de 1977, art. 45, párrs. 1 y 2.
49. Protocolo I de 1977, art. 47, en particular párr. 2, apartado c.
50. Véase sobre todo J. J. Rousseau, El contrato social, libro I, cap. 4.
51. Véanse sobre este tema, especialmente, los arts. 23 (apartados g y h), 28, 43-47 y 50-53 de ese
Reglamento.
52. IV Convenio de 1949, art. 13. Además forman parte del mismo Título los arts. 14 a 26.
53. IV Convenio de 1949, art. 4, párr. 1.
54. Protocolo I de 1977, art. 48 («Norma fundamental»).
55. Protocolo I de 1977, art. 50, párr. 2.
56. Ibid, art. 51, párr. 1; véase también párr. 2 del mismo artículo.
57. Protocolo I de 1977, art. 50, párr. 1.
58. IV Convenio de 1949, art. 16 párr. 1; Protocolo I de 1977, arts. 75 (párr. 5) y 76.
59. IV Convenio de 1949, arts. 24, 50, 68 párr. 4; Protocolo I de 1977, arts. 77-78.
60. Protocolo I de 1977, art. 8 inciso a.
61. Protocolo I de 1977, art. 8 inciso b.
62. Convenio de 1864, art. 2.
63. Convenio de 1906, art. 9; Convenio de 1929, art. 9, párr. 1; I Convenio de 1949, art. 24.
64. I Convenio de 1929, art. 9, párr. 2; I Convenio de 1949, art. 25.
65. Convenio de 1864, art. 2; más concretamente: Convenio de 1906 y I Convenio de 1929, art. 9, párr. 1; I Convenio de 1949, art. 24.
66. Convenio de 1907, art. 10, párr. 1; II Convenio de 1949, art. 36.
67. Convenio de 1906, art. 9, párr. 1 in fine; X Convenio de 1907, art. 10, párr. 1 in fine; I Convenio de 1929, art. 9, párr. 1 in fine; III Convenio de 1949, art. 33.
68. IV Convenio de 1949, art. 20, párr. 1.
69. Protocolo I, 1977, art. 8, c.
70. Ibid., d.
71. Convenio de 1906 y I Convenio de 1929, art. 10.
72. Ibid. art. 11; I Convenio de 1949, art. 27.
73. I Convenio de 1949, art. 26, párr. 1; Protocolo I, 1977, art. 8, c (ii).
74. Protocolo I, 1977, art. 41, párr. 1.
75. Ibid., art. 42.
76. Ibid., art. 71, párrs. 1-2.
77. Ibid., art. 62 y siguientes.
78. Ibid., art. 79.
79. En la CDDH, las características de las personas que forman parte de las organizaciones de protección civil fueron objeto de un arduo debate. La mayoría de los participantes opinaba que debiera tratarse de personas civiles. No obstante, considerando las observaciones de ciertos delegados, se admitió finalmente, de manera casi excepcional, que esos organismos también pueden estar integrados por miembros de las fuerzas armadas (véase Protocolo I, 1977, art. 67) a condición de ser afectados a tales funciones permanentemente excluyendo cualquier tarea militar.
80. Convenios de 1949: I, art. 17; II, art. 20; III, arts. 120-121; IV, arts. 129-131.
81. Protocolo I, 1977, arts. 32-34 (muy detallados).
82. Convenio de 1864, art. 1, párr. 1; luego, véanse Convenio de 1906 y I Convenio de 1929, art. 6.
83. I Convenio de 1949, art. 19, párr. 1.
84. III Convenio de 1899, arts. 1-3; X Convenio de 1907, arts. 1-3; II Convenio de 1949, arts. 22 y 24-27. En cuanto a las aeronaves: I Convenio de 1929, art. 18, párr. 1; I Convenio de 1949, art. 36, párr. 1; II Convenio de 1949, art. 39, párr. 1.
85. IV Convenio de 1949, art. 18, párr. 1; 21 y 22, párr. 1.
86. Protocolo I, 1977, art. 8, apartado e. A continuación de la frase citada hay una lista en la que se menciona, como ejemplo («entre otros»), a numerosas categorías de unidades que se entiende merecen protección por esa definición.
87. Ibid., f - j.
88. Protocolo I, 1977, arts. 21-31.
89. Reglamento de 1907, art. 23, así como 25, 27 y 28.
90. Ibid., arts. 46, 47 y 56.
91. IV Convenio de 1949, por ejemplo: art. 53.
92. Protocolo I, 1977, art. 52, párr. 1.
93. Protocolo I, 1977, art. 54, sobre todo párr. 2.
94. Este llamamiento figura en la Resolución 20 (IV), anexa al Acta final de la CDDH.
95. Protocolo I, 1977, art. 53.
96. Protocolo I, 1977, art. 56, sobre todo párr. 1.
97. Ibid., art. 55, párr. 1.
98. I Convenio de 1949, art. 23.
99. IV Convenio de 1949, art. 15.
100. Reglamento de 1907, art. 25.
101. Protocolo I, 1977, art. 59.
102. Ibid., art. 60.
103. Convenio de 1864, art. 7.
104. Convenio de 1906, art. 18; I Convenio de 1929, art. 19, párr. 1; I Convenio de 1949, art. 38, párr. 1; etc.
105. X Convenio de 1907, art. 5, párr. 1; II Convenio de 1949, art. 43, párr. 1, a.
106. Sin mencionar los anteriores instrumentos véase: I Convenio de 1949, arts. 40-41; II Convenio de 1949, art. 42; Protocolo I, 1977, Anexo 1, arts. 1-2.
107. Protocolo I, 1977, Anexo I, en particular arts. 5-13.
108. Ibid., art. 15.
109. Convenio de 1906, arts. 19-23; I Convenio de 1929, arts. 20-24; I Convenio de 1949, arts. 39-43; II Convenio de 1949, arts. 43-45; Protocolo 1,1977, art. 18.
110. Convenio de 1864, arts. 1-2.
111. Véanse: Convenio de 1906, art. 6; I Convenio de 1929, art. 1, párr. 1, art. 6 y 9, párr. 1; I Convenio de 1949, art. 12, párr. 1, art. 19 y 24 in fine; II Convenio de 1949, art. 12, párr. 1, art. 22 y 36; IV Convenio de 1949, art. 18, párr. 1; 20, párr. 1; 21, párr. 1; Protocolo I, 1977, art. 10, párr. 1; 12, párr. 1; 15, párr. 1; 21; 23, párr. 1; 24; 48; 62, párr. 1; 67, párr. 1; 71, párr. 2; 76, párr. 1 y 77, párr. 1. (En los dos últimos casos, la formulación es un tanto diferente pero se han mantenido las dos principales palabras). Nos limitamos a la palabra «protegidos» en el Protocolo I, art. 79, párr. 2 (relativo a los periodistas «en misión peligrosa»).
112. Véanse por ej.: I Convenio de 1929, art. 1, párr. 1; II Convenio de 1929, art. 2, párr. 2; I Convenio de 1949, art. 12, párr. 2; II Convenio de 1949, art. 12, párr. 2; Protocolo I 1977, art. 10, párr. 2; 75, párr. 1.
113. A menudo relacionado con otra palabra. Véanse por ej.: Convenio de 1864, art. 6; Convenio de 1906, art. 1, párr. 1; X Convenio de 1907, art. 11; I Convenio de 1929, art. 1, párr. 1 y art. 3, párr. 1-2; art. 11; I Convenio de 1929, art. 12, párr. 2; II Convenio de 1949, art. 12, párr. 2; Protocolo I, 1977, art. 10, párr. 2, etc.
114. Protocolo I, 1977, art. 35, párr. 1.
115. Ibid., art. 59, párr. 1.
116. Reglamento de 1907, arts. 22 y 25 respectivamente. En el segundo de estos artículos se añadió esta frase, propuesta por el general Amourel, delegado militar francés.
117. Protocolo I, 1977, art. 35, párr. 2. Esta fórmula fue utilizada por primera vez en la Declaración de San Petersburgo del 29 de noviembre / 11 de diciembre de 1868, luego se repite en la Declaración de Bruselas del 27 de agosto de 1874, art. 13, apartado c, en el Manual de leyes de la guerra terrestre, aprobado por el Instituto de derecho internacional, en su Reunión de Oxford el 9 de septiembre de 1880, art. 9, apartado a, así como en los Reglamentos de La Haya de 1899 y de 1907, art. 23, apartado e.
118. Protocolo I, 1977, art. 51, párrs. 4-5 (en el capitulo sobre la protección de la población civil y de las personas civiles).
119. Protocolo I, 1977, art. 37, donde se explica esta noción en forma detallada (en los arts. 38 y 39 se añaden ejemplos que figuraban antes en el Reglamento de 1907, art. 23, f).
120. IV Convenio de 1949, arts. 79-141.
121. Protocolo I, 1977, art. 75 (este artículo, por si sólo, no tiene menos de cíen líneas).
122. Convenios de 1949: I, II y III, art. 7; IV, art. 8.
123. Protocolo I, 1977, art. 11, párrs. 2-3.
124. Convenio de 1906 y I Convenio de 1929, art. 1, párr. 1.
125. Convenios de 1949, art. 3 común a los cuatro, párr. 1.
126. Protocolo I, 1977, art. 9, párr. 1; así como Protocolo II, 1977, art. 2, párr. 1.
127. Comenzando por F. de Vitoria, op. cit., págs. 289-290. En la literatura moderna véanse, entre otros, Y. de la Brière «Evolution de la doctrine et de la pratique en matière de représailles», en el Recueil des cours de l'Académie de droit international, vol. 22 (1931), págs. 263 ss.; E. Kalshoven : Belligerent Reprisals, Leyden, 1971, passim, sobre todo pág. 367; S.E. Nahlik: «Le problème des représailles (...)», en la Revue Générale de droit international public, 1978, núm. 1, pág. 130 ss., así como «Belligerent Reprisals (...) en Law and Contemporary Problems, Duke University School of Law, 1978, pág. 36 ss.
128. II Convenio de 1929, art. 2, párr. 3.
129. Convenios de 1949: I, art. 46; II, art. 47; III, art. 13, párr. 3; IV, art. 33, párr. 3.
130. Protocolo I, 1977, art. 20 (relativo a las personas y bienes protegidos por el Título en el que se trata de los heridos, enfermos y náufragos), art. 51, párr. 6 (población civil y personas civiles), art. 52, párr. 1 (bienes de carácter civil), art. 53, párr. único (bienes culturales y lugares de culto), art. 54, párr. 4 (bienes indispensables para la supervivencia de la población civil), art. 55, párr. 2 (medio ambiente natural) y art. 56, párr. 4 (obras e instalaciones que contienen fuerzas peligrosas).
131. Ya existía en instrumentos más antiguos tales como el Convenio de 1864, art. 1, párr. 2 y art. 2; Convenio de 1906, art. 7; X Convenio de 1907, art. 8; I Convenio de 1929, art. 7; I Convenio de 1949, art. 21; II Convenio de 1949, art. 34; IV Convenio de 1949, art. 19, párr. 1; en el Protocolo I, 1977, hay numerosos ejemplos —véanse sobre todo las categorías de personas y de unidades mencionadas en el art. 8, así como por ejemplo el art. 13, párr. 1; art. 15, párr. 3, etc.
132. Véase no obstante: Convenio de 1906, art. 12, párr. 2 y art. 15; I Convenio de 1929, art. 15, párr. 2. En los Convenios de 1949 no se conocía. Por el contrario, la reserva de necesidad militar fue prorrogada en el Convenio de La Haya de 1954 sobre la protección de los bienes culturales (art. 4, párr. 2 y art. 11, párr. 2-3). En el Protocolo I de 1977 es más esporádica, pero se menciona en los arts. 54, párr. 5 (relativo a los bienes indispensables para la supervivencia de la población), 62, párrs. 1 y 67, párr. 4 (relativo a los organismos de protección civil), así como 70, párr. 3, c y 71 (relativo a las acciones de socorro). Una de las frases del art. 52, párr. 2, así como el párr. 2 del art. 56 se parece a la cláusula de necesidad militar.
133. Protocolo I, 1977, art. 1, párr. 2.
134. Convenios de 1949: art. 1 común; Protocolo I, 1977, art. 1, párr. 1.
135. Protocolo I, 1977, art. 80.
136. Convenios de 1949: I, art. 45; II, art. 46.
137. Protocolo I, 1977, art. 82.
138. Convenios de 1949: I, art. 47; II, art. 48; III, art. 127; IV, art. 144; Protocolo I, 1977, art. 83.
139. Convenios de 1949: I, II, III, art. 8; IV. art. 9; Protocolo I, 1977, art. 5, sobre todo párrs. 1-2. Para ciertas atribuciones especificas, véase por ejemplo: III Convenio de 1949, art. 126, párrs. 1-3; IV Convenio de 1949, art. 143, párrs. 1-4.
140. Convenios de 1949: I, II, III, art. 10; IV, art. 11; Protocolo I, 1977, art. 5, párr. 4.
141. Convenios de 1949: I, II y III, art. 9; IV, art. 10.
142. Protocolo I, 1977, art. 81, párr. 1; véase también art. 5, párrs. 3-4.
143. III Convenio de 1949, art. 126, párr. 4; IV Convenio de 1949, art. 142, párr. 3 y art. 143, párr. 5.
144. III Convenio de 1949, art. 123; IV Convenio de 1949, art. 140.
145. III Convenio de 1949, art. 122 y siguientes; IV Convenio de 1949, art. 136 y siguientes.
146. Lo más claramente: Protocolo I, 1977, art. 81, párrs. 2-3.
147. Por ejemplo: III Convenio de 1949, art. 125; IV Convenio de 1949, art. 142; Protocolo I, 1977, art. 81, párr. 4.
148. IV Convenio de 1907, art. 3 (en el II Convenio de 1899 aún no figuraba esa disposición).
149. Protocolo I, 1977, art. 91.
150. Véase más arriba cap. X, párr. 2.
151. Véase edición completa de las actas de este proceso: Procès des grands criminels de guerre devant le Tribunal militaire international, Nuremberg, 1947-1949, 41 volúmenes.
152. Convenio de 1906, arts. 27-28; X Convenio de 1907, art. 21; I Convenio de 1929, arts. 28-30.
153. Convenios de 1949: I, arts. 49-52: II, arts. 50-53; III, arts. 129-132; IV, arts. 146-149.
154. Convenios de 1949: I, arts. 53-54; II, arts. 44-45.
155. Protocolo I, 1977, arts. 85-91.
156. Ibid., en particular art. 85, pero también art. 11, párr. 4.
157. Protocolo I, 1977, art. 90 (él sólo consta más de 100 líneas).
158. Convenios de 1949, art. 3 común.
159. Véase más arriba cap. IV in fine.
160. Se trata del artículo 19 que se refiere a la «difusión», aunque muy resumido.
161. Véase más arriba el cap. I.
162. Protocolo II, art. 1.
163. Ibid., art. 2.
164. Ibid., art. 3.
165. Ibid., art. 4.
166. Ibid., art. 5.
167. Ibid., art. 6.
168. Ibid., arts. 7-12.
169. Ibid., art. 13.
170. Ibid., art. 17.
171. Ibid., arts. 14-16.
171. Es más, ... en el texto primitivo de la versión abreviada del Protocolo II, no figuraba esta cláusula insertada tras un emocionante discurso pronunciado por el representante de la Santa Sede.
172. Protocolo II, 1977, art. 18.
*******