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25-10-1999 De la idea a la práctica Tomado de "El Poder de la humanidad; XXVII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja; 31 de octubre - 6 de noviembre de 1999, Ginebra"
La Cruz Roja y la Media Luna Roja han mantenido siempre una relación especial con los gobiernos. Aun cuando el Movimiento es un resuelto defensor de su libertad de acción, desde sus comienzos se ha empeñado en conseguir que los Estados apoyen sus esfuerzos y le ayuden a plasmar el ideal humanitario en una realidad cimentada en la ley. No hay que olvidar que el principio de humanidad fue también la simiente del derecho internacional humanitario cuyas bases sentaron los Convenios de Ginebra. La expresión más tangible de esta fuerza unificadora es la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja; máxima autoridad deliberante del Movimiento, se reúne, en principio, cada cuatro años para analizar la evolución a la aplicación humanitaria llevada a cabo en el plano nacional e internacional. La Conferencia congrega a representantes de las distintas instituciones de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y de los Estados Partes en los Convenios de Ginebra, así como a numerosos observadores interesados en asuntos humanitarios. Esta reunión única en su género ofrece una oportunidad de diálogo entre personas que comparten un objetivo común: concebir estrategias para resolver los dilemas y levantar los retos que se plantean a la acción humanitaria. El programa para el nuevo milenio Abordar dichos dilemas y retos resulta singularmente pertinente en vísperas del nuevo milenio. El mundo actual es muy diferente del que conoció Henry Dunant. El movimiento que inició ha alcanzado proporciones entonces inimaginables, y hoy en día muchas otras organizaciones, grandes y pequeñas, prestan ayuda humanitaria. Por otra parte, la aparición de medios y métodos cada vez más perfeccionados ha transformado totalmente la índole de los conflictos bélicos. Las organizaciones humanitarias deben responder a una demanda que crece día a día y desenvolverse en un entorno de trabajo cada vez más hostil y peligroso. Desde la XXVI Conferencia Internacional, celebrada en Ginebra, en q995, se ha avanzado en varios frentes. En cumplimiento de una resolución de dicha Conferencia, el CICR creó un Servicio de Asesoramiento que aconseja y ayuda a los Estados respecto a la aplicación del derecho humanitario a escala nacional. La Federación Internacional, por su parte ha renovado la cooperación con las Sociedades Nacionales y los gobiernos, dando curso a la resolución relativa al fortalecimiento de las Sociedades Nacionales. En la reunión del Consejo de Delegados, celebrada en Sevilla, en 1997, se adoptó un nuevo acuerdo que clarifica las responsabilidades de los distintos componentes del Movimiento. En diciembre de 1997, se firmó el tratado de Ottawa sobre la prohibición de las minas terrestres antipersonal. Por último, en julio de 1998 se abrió a la firma el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. La XXVII Conferencia Internacional estudiará la forma de seguir aprovechando estos hechos positivos y abordará cuestiones que siguen pendientes, buscando soluciones prácticas para algunos de los problemas con que tropieza la comunidad humanitaria. Cada vez que se inicia una etapa, conviene hacer un balance y examinar la situación en que uno se encuentra. Esto vale tanto para las personas como para el Movimiento. ¿De qué maniera podía cambiar y adaptarse a un nuevo contexto? ¿Cómo subvenir a las necesidades de millones de seres humanos atenazados por las crisis? ¿Qué función entiende cumplir en los años venideros? ¿Qué esperan los demás del Movimiento? La Conferencia Internacional ha demostrado que sabe transformar las ideas en medidas prácticas y en esta reunión será fiel a su trayectoria. |