Al presentar el Informe de actividad 2007 de la Institución, el presidente del CICR, señor Jakob Kellenberger, dijo: "La reciente alza de precios de los alimentos y del combustible hace sumamente difícil la vida de las personas pobres que ya luchan por sobrevivir a los efectos de la guerra y de la violencia interna. Éste es particularmente el caso en países como Chad, Somalia, Yemen, Afganistán y Haití."
El señor Kellenberger añadió que a pesar de esta subida de precios, el CICR piensa mantener el volumen previsto en materia de distribuciones de socorros, abastecimiento de agua potable y asistencia médica en los 52 países donde presta asistencia a la población civil. La Institución también está preparándose para suministrar víveres y otros socorros adicionales a las personas más afectadas por los efectos combinados de la subida del precio de los alimentos y los conflictos armados, en especial aquellas que se ven obligadas a abandonar sus casas, los heridos, los enfermos y las personas detenidas. Por ejemplo, el CICR está a punto de aumentar las distribuciones de víveres a las comunidades afectadas por el conflicto en Yemen y Somalia.
En su informe para 2007, la Institución, cuya sede está en Ginebra, presenta un total de gastos por un monto de 944 millones de francos suizos, con el 45% de los gastos sobre el terreno destinados, el año pasado, a África y 21% a Oriente Medio. El CICR llevó a cabo proyectos de abastecimiento de agua, saneamiento y construcción, de los que se beneficiaron más de 14 millones de personas, y prestó regularmente apoyo a instalaciones sanitarias en las que, el año pasado, se atendió a aproximadamente 2,9 millones de pacientes. La Institución también recogió y distribuyó unos 500.000 mensajes de Cruz Roja (breves mensajes personales dirigidos a familiares con quienes, de otro modo, la comunicación sería imposible debido al conflicto) y visitó a más de medio millón de personas detenidas en 77 países.
La suerte que corren las personas que se ven obligadas a huir de sus casas a raíz de los combates continúa siendo una prioridad para el CICR. En 2007, prestó asistencia a más de cuatro millones de personas desplazadas en el interior del propio país (aproximadamente medio millón más que en 2006), sobre todo en lugares en los que, por razones de seguridad, no trabajan otras organizaciones. Entre los beneficiarios figuran personas recién desplazadas, por ejemplo en Somalia y Colombia, y personas que regresan a sus casas tras haber estado desplazadas, como en Uganda y Sri Lanka. El CICR también actuó para prevenir los desplazamientos. En la región de Darfur, en Sudán, por ejemplo, el apoyo prestado por la Institución permitió que comunidades rurales vulnerables se quedaran en casa en vez de pasar a engrosar las filas de personas que huyen hacia los campamentos.
Preocupa al presidente Kellenberger el hecho de que en muchos conflictos armados la población civil sea expresamente atacada, lo cual causa efectos devastadores en millones de hombres, mujeres y niños. "En este informe se ponen de relieve las innumerables violaciones del derecho internacional humanitario de las que fuimos testigos en todo el mundo, el año pasado, y se documentan los esfuerzos del CICR por poner fin a esas violaciones," dijo. "Si se respetara más el derecho, serían menos numerosos los civiles muertos o heridos, menos numerosas las mujeres y niñas violadas, y menos numerosas las personas obligadas a abandonar sus casas."