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2-03-2009  Entrevista  
Violencia sexual en la República Democrática del Congo: prevención y asistencia a las víctimas
La violencia armada en la República Democrática del Congo (RDC), sobre todo en las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, se caracteriza por un número extremadamente alto de violaciones y otras agresiones sexuales. Mirella Papinutto, responsable de los programas psicosociales del CICR en la RDC, describe las actividades que el CICR lleva adelante para prevenir esos actos de violencia y ayudar a las víctimas.

Goma. Mirella Papinutto durante una distribución de alimentos a personas desplazadas.


¿Qué actividades realiza el CICR en la República Democrática del Congo para prevenir la violencia sexual y ayudar a las víctimas?

El CICR se esfuerza por dar una respuesta global a las necesidades de las víctimas de la violencia sexual, como lo hace en el caso de las víctimas de otras formas de violencia relacionadas con el conflicto que tiene lugar en el país. Esas necesidades pueden ser de índole médica, psicológica, social o económica; a menudo, las víctimas padecen las cuatro necesidades a la vez. Por lo tanto, procuramos ofrecer una respuesta multidisciplinaria.

Por ejemplo, en Kivu Norte y Sur, el CICR presta apoyo a unas 30 "casas de escucha" (centros de asistencia psicosocial) dirigidas por asociaciones locales; también hay dos centros administrados por la Cruz Roja de la RDC. El CICR ayuda a formar voluntarios y proporciona ayuda material a los centros.

©CICR/W. Lembryk/cd-e-00448
Goma. Una víctima de la violencia sexual con su hijo.


Asimismo, la Institución lleva adelante campañas de prevención y de reducción de riesgos destinadas a sensibilizar a las autoridades y a la comunidad en general sobre la cuestión de la violencia sexual.

¿Qué son los centros de asistencia psicosocial y cómo funcionan?

Los centros de asistencia psicosocial ofrecen un espacio donde las víctimas de la violencia y de otras situaciones traumáticas pueden hablar sobre su experiencia de modo confidencial, lejos de la mirada pública. El personal de los centros está formado por asistentes psicosociales que se ganan la confianza de las víctimas, las ayudan a identificar sus necesidades y a mejorar su situación y, en caso necesario, las orientan a centros médicos o de otro tipo. Los centros también sirven como lugares de refugio temporal para las víctimas que no pueden regresar a su hogar, sea porque allí corren peligro o porque sus familiares las rechazan.

La respuesta del CICR

Salud
  • Provisión de material para tratamiento post-violación: profilaxis para VIH/SIDA (reduce el riesgo de contraer el virus si se usa dentro de las 72 horas); tratamiento contra enfermedades de transmisión sexual; pruebas de VIH/SIDA y de embarazo, la píldora del día después, vacunas contra el tétano y la hepatitis B.
  • Capacitación del personal médico.


  • Centros de asistencia psicosocial
  • Renovación de los centros de asistencia psicosocial a fin de mejorar las condiciones de acogida de las víctimas de la violencia sexual.
  • Provisión de cursos de capacitación, herramientas y semillas de plantas comestibles a las asociaciones locales que dirigen los centros, a fin de permitirles aumentar su producción agrícola.


  • Asistencia económica
  • Asistencia directa e individual de urgencia.
  • Apoyo económico, por ejemplo para iniciar un pequeño negocio.


  • Prevención
  • Contactos bilaterales confidenciales con las autoridades, con miras a obtener su apoyo para poner fin a este tipo de infracciones de la ley.
  • Organización de sesiones para los portadores de armas, a fin de sensibilizarlos acerca del derecho internacional humanitario, incluidas las normas relativas a la violación y otras formas de la violencia sexual, y recordarles la obligación de respetar a la población civil en todo momento.


  • ¿Cómo perciben las comunidades a las víctimas, y qué puede hacerse para facilitar su reintegración?

    Entre el 10 y el 15% de las víctimas de la violencia sexual que piden ayuda en los centros de asistencia psicosocial apoyados por el CICR han sido rechazadas por sus comunidades.

    El primer paso hacia la reintegración consiste en ayudarlas a recuperar su autoestima y su sentido de pertenencia. Han sido humilladas y heridas en lo más hondo de su dignidad, y a menudo se sienten solas frente a estos sufrimientos. El sentimiento de soledad puede causar la ruptura de la comunicación con quienes las rodean y constituir una barrera contra las relaciones sociales. El fortalecimiento de la propia imagen es fundamental para evitar que las víctimas se encierren en la marginalidad y recuperen su lugar en la sociedad.
    ©CICR/W. Lembryk/cd-e-00450
    Goma. Una clínica para mujeres víctimas de la violencia sexual.


    Cuando una víctima de la violencia sexual es rechazada, el CICR interviene ante los familiares o la comunidad e intenta mediar en el problema. Treinta y dos de las 57 personas asistidas de este modo por el CICR entre octubre y diciembre de 2008 pudieron regresar a su hogar; las otras mediaciones se encuentran en curso. Algunos casos son particularmente difíciles, como los de dos mujeres cuya comunidad las acusa de estar "malditas".

    Es esencial lograr la participación de las comunidades, sobre todo los dirigentes, en la lucha contra la estigmatización de las víctimas de la violencia sexual y los prejuicios que subyacen a esa violencia. Este trabajo lleva tiempo: para lograr que la gente reconozca la inocencia de las víctimas, es preciso cambiar las mentalidades y romper los tabúes.

    ¿Cuál es el impacto psicológico del trabajo de asistencia psicosocial en las personas que lo realizan, y qué tipo de apoyo reciben?

    Tanto los asistentes psicosociales que trabajan para las asociaciones como los profesionales de la salud en los centros médicos que ayudan a las víctimas de violaciones suelen oír historias atroces, que pueden traumatizarlos y generar sentimientos de debilidad o de impotencia. Algunos tienen la impresión de que sus esfuerzos son inútiles y pierden la motivación.

    Hechos y cifras

    Entre octubre y diciembre de 2008, los centros de asistencia psicosocial apoyados por el CICR en Kivu Norte y Sur:
  • Acogieron a 400 víctimas de la violencia sexual.

  • Proporcionaron asistencia psicosocial a esas víctimas (entre dos y cinco sesiones por persona) y a otras noventa personas que habían presenciado violaciones, masacres y otras formas de violencia.

  • Unas treinta víctimas cuyos casos eran particularmente difíciles recibieron asistencia directa del equipo del CICR, formado por cuatro psicólogos. También recibieron ayuda del CICR unos cuarenta niños nacidos de violaciones, y sus madres (entre ellas, 13 menores de edad).

    Asimismo, el CICR:
  • - Prestó servicios de mediación en sesenta casos, con miras a luchar contra el rechazo de las víctimas por sus parejas, familiares o comunidades.

  • - Orientó a 340 víctimas a centros de atención de la salud; en 135 casos, la derivación se realizó dentro de las 72 horas.
  • Al mismo tiempo, las víctimas que piden ayuda tienen muchas expectativas, que son difíciles de satisfacer, puesto que las personas que las ayudan viven en el mismo contexto de muerte y angustia permanentes. No es fácil aliviar el dolor de una persona cuando uno vive en el mismo lugar y siente las mismas emociones.

    Los asistentes psicosociales que trabajan en los centros de asistencia necesitan compartir sus experiencias y expresar sus sentimientos y emociones. Para ello, se organizan reuniones periódicas, durante las cuales cada uno puede exponer sus problemas y compartir experiencias. Un grupo de asistentes psicosociales del CICR se reúne con ellos para discutir los casos difíciles y resolver las dificultades cotidianas.

    ¿Puede contarnos una historia que la haya impresionado particularmente?

    No hay una historia que sobresalga entre las otras. Todas las que llegaron a mis oídos en la República Democrática del Congo son historias especiales. Lo que más me llama la atención es el coraje de estas personas y su voluntad de seguir viviendo.

    Pienso en las asistentes psicosociales que fueron, ellas mismas, víctimas de agresiones sexuales y que están decididas a ayudar a otras víctimas, en los niños que fueron testigos de la violación de su madre -entre ellos, tres hermanos que, meses después, todavía están a nuestro cuidado- y en las adolescentes de un campamento de personas desplazadas, que fueron secuestradas y violadas, y que al principio estaban llenas de temor, pero que aprendieron a sonreír de nuevo.

    Esas personas se hacen muchas preguntas sobre su futuro, pero son capaces de encontrar respuestas.

    Sobre todo, esas personas me han dejado una importante lección: cómo hacer frente a problemas difíciles sin darse por vencido.

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    2-03-2009