Editorial
Durante décadas las municiones en racimo han causado sufrimiento a miles de víctimas civiles. Hombres, mujeres y niños mueren trágicamente o sufren graves heridas al entrar en contacto con los restos de algunas submuniciones que quedan sin estallar, en tierras de cultivo, caminos o hasta en las calles de la ciudad.
Este tipo de municiones pueden lanzarse desde aviones o por artillería de fuego, y pueden liberar múltiples submuniciones o bombetas en una zona amplia. Algunos modelos pueden contener y liberar más de 600 submuniciones en una zona que puede exceder los treinta mil metros cuadrados. Por ende, las graves consecuencias del uso de estas municiones motivaron a diversos Estados a iniciar negociaciones internacionales para adoptar un instrumento jurídicamente vinculante que las prohibiera y tomara diversas medidas para, entre otros, proteger a las víctimas que ocasionan este tipo de armamento.
En septiembre de 2007, Costa Rica organizó la primera reunión regional para considerar desde la perspectiva de América Latina, el contenido del futuro tratado. Consecutivamente, el 16 y 17 de abril de 2008, México organizó una reunión para la cual convocó a los países de América Latina y los del Caribe y así lograr avanzar en un consenso regional cuyo objetivo sería apoyar en bloque la adopción de un instrumento internacional.
La Delegación Regional del Comité Internacional de la Cruz Roja para México, América Central y el Caribe Hispanohablante apoyó en todo momento dichas iniciativas. Es en la conferencia diplomática realizada en Dublín, Irlanda, en mayo de 2008, en donde 111 Estados tomaron medidas decisivas al adoptar la "Convención sobre Municiones en Racimo", para luego ser firmada por 92 Estados durante la ceremonia celebrada en Oslo, Noruega, el 3 de diciembre de 2008.
La adopción de esta convención es sin lugar a duda, un paso muy importante para poner fin al sufrimiento humano causado por esas armas, debido a que este nuevo tratado internacional prohíbe el empleo, el desarrollo, la producción, el almacenamiento y la transferencia de municiones en racimo. Además, exige a los países que tienen reservas de esas armas que las destruyan. El tratado también obliga a los países que tienen municiones sin estallar en su territorio a eliminarlas, y a los demás países, a que los ayuden en esa tarea. Además, contiene disposiciones nuevas y dinámicas relativas a la asistencia a las víctimas, sus familiares y sus comunidades.
Sin embargo, aún faltan algunos pasos por dar. Por ejemplo, cada Estado firmante tiene que seguir los procesos legislativos internos que sean necesarios para posteriormente ratificar su interés de obligarse a cumplir con lo dispuesto en la "Convención sobre Municiones en Racimo". Es por ello que, a través del presente boletín, la Delegación Regional del CICR en México, insiste en la importancia de este instrumento jurídico. Igualmente reconoce la labor de Costa Rica y México en favor de la adopción de la Convención.
Finalmente, reitera su disponibilidad de apoyar, en la medida de sus posibilidades, la labor que ya están realizando o que tienen que realizar los Estados en esta región del mundo para hacer realidad las promesas del tratado en favor de la limitación de las municiones de racimo, así como de las víctimas de sus efectos.