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Vestida con un suéter colorido y pantalón vaquero, Samia Mukhtar, de diez años, camina con agilidad mientras visita el Centro de Ortopedia de la Fundación Fauji, en Rawalpindi. Samia perdió la parte inferior de la pierna derecha en el terremoto, pero ahora se le ha colocado un miembro artificial.
Cuando se produjo el terremoto, Samia estaba en la escuela, en un barrio de Muzaffarabad. Salió inmediatamente del edificio, pero más tarde, cuando entró a buscar su bolso, hubo una fuerte réplica y la escuela se derrumbó. Su hermana, de cinco años, perdió la vida.
"Grité pidiendo ayuda durante cinco horas, desde los escombros de la escuela. Finalmente, por la tarde, me rescataron", dice Samia. "Todavía tengo miedo del terremoto."
Llevaron a Samia a su casa y, durante tres días y noches, sufrió intensos dolores.
"Hasta le dimos píldoras para dormir, para que descansara, pero no le hicieron efecto", dice Mukhtar Ahmed, el padre de Samia.
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Entonces, Samia fue trasladada al aeropuerto de Muzaffarabad a pie, y desde allí viajó en avión a Rawalpindi, donde los cirujanos le amputaron la pierna.
"Estaba asustada y lloraba, porque no quería perder la pierna. Quería jugar como los otros niños", dice Samia. "Le dije al médico que no me amputara la pierna, pero me contestó que era necesario, porque de otro modo se pondría peor."
El especialista en ortopedia del CICR que cuida de Samia dice que la niña ha aprendido a caminar de nuevo con gran rapidez.
"En tres semanas, podrá correr. He visto a personas con prótesis correr e incluso jugar al fútbol."
Samia se ríe y dice: "Estoy contenta de poder caminar de nuevo y, con un poco de práctica, podré correr. Me gusta jugar al bádminton y a la rayuela. Volveré a jugar con mis amigos".