Poco antes del mediodía, el avión Beechcraft B1900c despegó del aeropuerto Palaly, en Jaffna, sobrevolando las aguas de color esmeralda que rodean la península de Jaffna antes de perderse en el cielo azul. En el avión de 18 asientos viajaban mujeres y niños enfermos, a quienes el CICR trasladaba a Colombo a fin de que recibieran atención médica en los hospitales de esa ciudad.
Un traslado más económico
Aunque hay una línea marítima que viaja a Jaffna, situada al norte de Trincomalee, en la zona oriental, el barco no es un medio de transporte práctico para los pacientes, porque la travesía es larga y costosa, dijo Emmanouil Kokkiniotis, quien coordina los vuelos en las oficinas del CICR en Jaffna. El delegado describió algunas de las condiciones de salud que requieren traslado aéreo: "Las personas con enfermedades cardíacas u oftalmológicas, o los casos neurológicos o pediátricos, son unos pocos ejemplos de los pacientes que trasladamos porque carecen de tratamiento a nivel local o porque necesitan tratamiento especializado".
Sulochana y su bebé de tres meses se cuentan entre los beneficiarios del vuelo del CICR. Junto a la cuna de su hijo en el pabellón pediátrico del Hospital Escuela de Jaffna, donde el bebé estuvo internado durante los últimos diez días, Sulochana, de 27 años, está triste y aprensiva. Su hijo Tiluxan, que padece meningitis, ha sido derivado al Hospital Pediátrico Lady Ridgeway (HPLR) en Colombo, donde se le harán exámenes; Sulochana no sabe qué le dirán los médicos, y la preocupación por su hijo le hace olvidar los nervios que le causa su primer vuelo a Colombo. "Haré cuanto sea posible para que mi hijo se cure", dice con firmeza, mientras se prepara para volar a Colombo al día siguiente. Su esposo, un sastre, esperará en Jaffna el regreso de Sulochana y su hijo.
El avión del CICR: un servicio vital
A diferencia de Sulochana, Dilakshan, de ocho años, está entusiasmado con el vuelo a Colombo. Dilakshan padece una enfermedad del riñón y necesita tratamiento médico complementario en el HPLR.
"Es la segunda vez que viaja a Colombo en el avión del CICR; la primera vez fue en agosto, también para recibir tratamiento", dice su abuela Joan, que está con Dilakshan en el Hospital Escuela de Jaffna. Ella acompañará a su nieto en el avión al día siguiente. La madre no puede dejar a su hijo menor en Jaffna para acompañar a Dilakshan, ya que la familia no sabe cuándo terminará el tratamiento. Aunque el tratamiento normal lleva entre una y dos semanas, algunos pacientes se quedan más tiempo, por dos meses o incluso más, según el tratamiento que necesiten, explica Kokkiniotis.
Joan está agradecida al CICR: "El CICR nos presta un servicio muy importante", dice. "Gracias al CICR, mi familia podrá brindarle un futuro a mi nieto".
El vuelo se coordina entre la delegación del CICR en Colombo y la oficina del CICR en Jaffna. Kokkiniotis y su asistente, Sellamuthu Savunthala, visitan a los pacientes el día antes del vuelo en el Hospital Escuela de Jaffna, responsable de la derivación de pacientes a los hospitales en Colombo, y evalúa si están en condiciones de hacer el viaje. Luego, el equipo se reúne con los pacientes el día del vuelo y se ocupa de los trámites de embarque. Tanto en el vuelo de ida como en el de regreso, un médico acompaña a los pacientes para atenderlos en caso de urgencias que tengan lugar a bordo.
Otro servicio importante: el transporte de vacunas
Aunque su función principal es el traslado aéreo de pacientes, el vuelo presta el importante servicio de transportar medicamentos y equipo médico, que se envía a Colombo para su reparación y que regresa también en el avión del CICR. Igualmente valioso es el servicio de transporte de vacunas, la mayor parte de las cuales están destinadas a inmunizar a niños y mujeres embarazadas.
"Las vacunas que se utilizan para inmunizar a los niños contra enfermedades mortales como el sarampión, las paperas y la rubéola, y a las mujeres embarazadas contra el tétanos, se transportan por avión, ya que muchas de ellas requieren refrigeración, sin la cual pierden eficacia, dijo Morven Murchison, delegado de salud del CICR en Sri Lanka, que trabaja desde la oficina de Colombo.
Según Kokkiniotis, los vuelos también se utilizan para transportar muestras de pacientes con presuntos tumores, para realizar biopsias. "El Hospital Escuela de Jaffna carece de laboratorio y de patólogos; los especímenes se envían entonces al Instituto de Investigación Médica en Colombo, el cual, a su vez, envía los resultados a Jaffna".
El vuelo también permite que los funcionarios del sector de la salud se trasladen a otras partes del país para recibir formación, lo que les permite mantenerse al tanto de las novedades que se producen en su ámbito de trabajo.