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6-03-2006  Historias del terreno  
Colombia: las mujeres ante la guerra
Nueve víctimas del conflicto colombiano dan testimonio del padecimiento especial que sufren las mujeres en tiempo de guerra .

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ROSITA
"Salimos de Curumaní porque mataban mucho. El día de mi cumpleaños, me levanté temprano. Estaba muy contenta porque me iban a regalar una muñeca que yo quería pero al salir a comprar una libra de arroz vi cuando unos señores mataban a nuestra vecina. ¿Se imagina ese regalo de cumpleaños?"

FOTO CICR/Carlos Ríos


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TERESA
"Los que combaten nos dijeron que nos fuéramos para que quedara libre el terreno y así poder combatir de frente. Aseguraban que debíamos salir dizque para no causarnos daño, pero ¿qué más daño que este destierro?"

Foto CICR/Carlos Ríos


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VIRGINIA
"El 6 de agosto, unos uniformados llegaron al rancho a preguntar dizque por la gente. Yo les dije que no estaban por ahí que hace bastante se habían ido. Me pidieron agua, yo les dije que podían coger de la llave. Me dijeron que tenían hambre y yo les di unos plátanos. Los cocinaron y se fueron. Al día siguiente, llegaron 3 señores uniformados con armas, me dijeron que como les había dado comida a esos señores tenía 12 horas para desalojar o nos mataban. De inmediato salí con mis hijos. No pudimos traer nada."

Foto CICR/Juan Carlos Varona


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AMALIA
"Durante mi embarazo éste es apenas el segundo control médico. Yo no voy al hospital, salir del pueblo es muy peligroso y a mi me da mucho miedo. Esperemos que todo salga bien y que el niño, o la niña, nazca sin problemas. Eso hay que dejárselo a la Virgen Santísima."

FOTO CICR /Carlos Ríos


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KELLY
"Me casé a los 14 años. Mi esposo tenía 37. Trabajábamos en una finca. Yo cocinaba para los trabajadores y él sembraba. Un día, como a las 9 de la noche, un grupo de hombres tocó a la puerta; dijeron que las mujeres no saliéramos. Mi esposo salió y le dijeron que se tenía que ir con ellos. Desde ese día, no sé nada de él. Los trabajadores de la finca me dieron diez mil pesos y me dijeron que era mejor que me fuera por seguridad. Me quedé sola con una niña de seis meses. Ahora estoy en casa de una señora que me dio posada pero pronto me tengo que ir de ahí y no sé que voy a hacer."

FOTO CICR/Carlos Ríos


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LAURA Y CAROLINA
"Desde hace 3 años, cuando secuestraron a nuestro papá hemos tenido que estar en función de cosas que no nos corresponden: las noticias, los avances de una negociación, el temor a un rescate. Tenemos muchos sentimientos encontrados y no podemos ver nada claro y es normal pues a los 13 y 16 años, un adolescente no entiende esto. Han pasado más de tres años y en verdad somos muy escéptica que nuestro papá vaya a regresar pronto."

FOTO CICR/Carlos Ríos


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ANA
"Con Enrique duramos 20 años juntos. Tuvimos 7 hijos. Vivíamos tranquilos en una finquita que él había comprado. Un martes en la noche yo me estaba bañando en la cañada cuando oí unos disparo., Me puse muy nerviosa. Salí corriendo y cuando llegué a la casa encontré a mi esposo muerto. Un hombre uniformado, en presencia de mis tres hijos menores, le pegó cuatro tiros. Yo salí corriendo hacia la iglesia del pueblo con mis tres hijos mayores a buscar ayuda. Mis tres hijos menores tuvieron que pasar la noche con el papá muerto. Eso fue lo más doloroso. Al otro día abandonamos la finca, ahora estoy a la deriva con mis hijos."

FOTO CICR /Carlos Ríos


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JULIA
"Yo vivo en la vereda El Congo pero desde que se iniciaron los combates me vine para la casa del cabildo con mis seis hijos. Ya llevamos doce días aquí sin producir nada, los ataques nos impiden hacer nuestras actividades diarias. En un día de mercado normal yo me conseguía 40.000 pesos para la semana, pero como no hubo ninguna venta el domingo, no tengo cómo sostener a mi familia. Piense por un momento en el perjuicio que esto nos causa."

FOTO CICR/Ángela María Mejía


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Gloria
"El 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, salí de mi casa con mi amiga Martha para ir a ver los fuegos pirotécnicos que quemarían en la plaza del pueblo. En el camino, cerca de 10 uniformados nos propusieron subir a una camioneta para ir a dar un paseo y a divertirnos. Nosotras les dijimos que no, entonces nos ataron de pies y manos nos taparon la boca y nos subieron en la camioneta. Nos llevaron a un sitio fuera del pueblo. Cuando regresamos todo había cambiado para nosotras, fue un infierno lo que pasó."

FOTO CICR/Carlos Ríos


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6-03-2006