Desde finales de 2007, más de 1,2 millones de personas han huido de los enfrentamientos que tienen lugar en Kivu Norte. A medida que mejoran las condiciones de seguridad en ciertas regiones, algunas de las personas desplazadas han comenzado a regresar a sus hogares, pero muchas de ellas siguen viviendo con familias de acogida. Esta situación agrava las dificultades de las comunidades cuyas condiciones de vida ya son precarias. Otros desplazados sobreviven en campamentos provisionales, a menudo en situación de hacinamiento. La mayoría de esas personas sufre por la muerte o la desaparición de familiares y allegados, no saben qué ha pasado con su hogar y sus pertenencias, y están ansiosas con respecto al futuro.
Las personas desplazadas sufren toda clase de necesidades y sus condiciones de vida son extremadamente precarias. El CICR y la Cruz Roja de la República Democrática del Congo (RDC) proporcionan a los grupos más vulnerables y a las comunidades de acogida alimentos, agua potable y materiales agrícolas. Asimismo, las instituciones prestan apoyo a los hospitales y centros de salud y se esfuerzan por reunificar a las familias separadas a raíz del conflicto.