Editorial
A decir de algunos observadores estas consecuencias pueden compararse inclusive con las que resultan de un conflicto armado. La gravedad de la situación motiva a que parte de la opinión pública requiera de las autoridades la intervención de elementos militares que aseguren la tranquilidad y la seguridad de la ciudadanía. No obstante, el peligro y las consecuencias podrían ser aún mayores en caso de no establecer claramente la diferencia entre la formación, entrenamiento, doctrina y equipamiento necesarios para el mantenimiento del orden público de aquellos relativos a las funciones puramente militares.
En situaciones de disturbios y de violencia interna, el CICR tiene ya una cierta experiencia, dado que el derecho de iniciativa permite una acción humanitaria inmediata, ante situaciones en donde el derecho internacional humanitario (DIH) no se aplica.
Con el fin de proteger y asistir a las víctimas, aliviar el sufrimiento y asegurar el respeto a la dignidad humana en dichas situaciones, el CICR desarrolla diferentes tipos de actividades humanitarias, como por ejemplo: la visita a personas privadas de libertad, el restablecimiento de contactos familiares, la asistencia alimentaria o médica, la promoción de los principios humanitarios con las fuerzas armadas y derechos humanos con las fuerzas de seguridad y la cooperación con Sociedades Nacionales de Cruz Roja, para permitirles socorrer con mayor seguridad a las victimas.
El CICR esta sumamente preocupado por las necesidades humanitarias que padecen las personas afectadas por dicha violencia, pero también está consciente que los límites que ella impone a cualquier acción exigen probablemente un acercamiento a la vez más integral y compresivo que el que puede ofrecer dentro de su mandato. Por supuesto, el diálogo confidencial, el consentimiento de todos los actores involucrados y una colaboración con las sociedades nacionales son algunas de las herramientas principales que permiten al CICR llevar a cabo una acción humanitaria neutral e imparcial, en condiciones de seguridad adecuadas.
El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, pero en particular el CICR, han iniciado una reflexión seria sobre las consecuencias humanitarias de la violencia interna, las necesidades de la población afectada, pero sobre todo, de la acción humanitaria que el CICR pudiera emprender para aliviar el sufrimiento de la población más vulnerable. Nuestra institución se compromete a seguir trabajando con nuestros interlocutores privilegiados: autoridades políticas, fuerzas armadas, fuerzas de seguridad, académicos, periodistas y la sociedad civil organizada para seguir mejorando la comprensión de estos factores, y en consecuencia, desarrollar aún más el valor agregado del CICR mediante una acción humanitaria neutral e independiente en estas situaciones de violencia.