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10-08-2009  Informe  
Nuestro mundo, perspectivas del terreno.
Este trabajo fue encargado por el CICR en el contexto de su campaña "Nuestro mundo. Tu acción." Iniciada en 2009, dicha campaña es una llamada de atención a la opinión pública sobre el sufrimiento y la vulnerabilidad de las personas en el mundo entero. Se propone mostrar la importancia de la acción humanitaria y convencer a las personas de que tienen capacidad para cambiar este estado de cosas y aliviar el sufrimiento.

Informe resumido: Afganistán, Colombia, Filipinas, Georgia, Haití, Líbano, Liberia y República Democrática del Congo

Encuesta de opinión 2009

Resumen

El presente estudio se ha lleva a cabo en ocho países que padecieron, o padecen, un conflicto armado u otra situación de violencia armada. Su propósito es conocer mejor las necesidades y expectativas de las personas, recoger puntos de vista y pareceres, y hacer oír la voz de quienes han sufrido las consecuencias adversas de conflictos armados u otras situaciones de violencia armada.

Las ocho encuestas de opinión se complementarán con estudios de mayor calado (encuestas cualitativas).

Este trabajo fue encargado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en el contexto de su campaña Nuestro mundo. Tu acción. Iniciada en 2009, dicha campaña es una llamada de atención a la opinión pública sobre el sufrimiento y la vulnerabilidad de las personas en el mundo entero. Se propone mostrar la importancia de la acción humanitaria y convencer a las personas de que tienen capacidad para cambiar este estado de cosas y aliviar el sufrimiento.

2009 es un año importante para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, con tres relevantes efemérides: el 150.º aniversario de la batalla de Solferino, el 90.º aniversario de la fundación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y el 60.º aniversario de los Convenios de Ginebra.

En 1999, el CICR realizó una encuesta similar bajo el título Testimonios sobre la guerra, que permite establecer una comparación y observar las tendencias de opinión, pasados 10 años.

Primera parte – Las repercusiones de los conflictos armados

El sufrimiento en los conflictos armados* está muy extendido

Casi la mitad de los entrevistados (44%) en los ocho países en su conjunto ha vivido un conflicto armado; pero esta cifra no da una idea cabal de las consecuencias que ello tiene en sus vidas. Las repercusiones de los conflictos armados se extienden más allá de quienes lo sufren directamente.

En total, unas dos terceras partes de los entrevistados (66%) padecieron de alguna manera las consecuencias de los conflictos armados, por vía directa o indirecta; en Haití (98%), Afganistán (96%), Líbano (96%) y Liberia (96%) es el caso de la práctica totalidad de la población.

*En siete de los ocho países la pregunta se refería a "conflictos armados"; en Haití sin embargo se empleó "violencia armada".


Estar desplazado, separado de su familia, y tener dificultades económicas es para muchos de los entrevistados algo cotidiano

De las personas que experimentaron un conflicto armado, el 56% fueron desplazadas. En algunos casos, esta cifra es aún mayor como en Afganistán donde asciende a 76%; en República Democrática del Congo (RDC) 58%; en Líbano 61%; y en Liberia, nueve de cada diez (90%) entrevistados señalan que tuvieron que abandonar su casa. Para los ocho países objeto de estudio, en su conjunto, esto supone varios millones de personas desplazadas.

Casi la mitad (47%) de los encuestados que vivieron un conflicto armado comentó que había sido separado de sus familiares directos: el 86% en Liberia; 61% en Afganistán; 51% en Líbano; 47% en RDC; y más de un tercio (37%) en Haití.

Peor aún, muchas personas (28%) señalan que parientes cercanos "fueron asesinados" durante los combates: en Liberia el 69%; una cuarta parte en Líbano (26%) y en RDC (25%); y el 45% en Afganistán.

También están amenazadas su salud física y mental, su libertad y su dignidad.

En promedio, de los entrevistados en los ocho países en su conjunto:

  • el 18% resultó herido durante los combates;
  • el 19% sabe de alguna víctima de la violencia sexual; el 44% en Haití y el 28% en RDC;
  • el 17% fue torturado; el 43% en Afganistán;
  • el 10% fue encarcelado y el 10% secuestrado o retenido como rehén;
  • el 32% fue "humillado"; el 51% en Haití;
  • el 23% sufrió traumas psicológicos.

Además del desplazamiento, muchas personas sufrieron serios daños en sus propiedades o el saqueo de sus casas.

La imposibilidad de satisfacer las necesidades básicas y de acceder a servicios de salud son otros problemas ampliamente extendidos, en particular en Afganistán y Haití, donde la mayoría de la población se enfrenta a ello.

Por último, cabe citar las enormes repercusiones económicas. Muchas personas perdieron su medio de sustento a causa de los conflictos armados; en Afganistán más de la mitad (60%); en Líbano el 51%; y dos quintas partes en Haití (40%).


Aunque en ocasiones estas circunstancias fortalece el carácter de las personas

A pesar de las circunstancias vividas, a menudo terribles, los entrevistados son en promedio más optimistas que pesimistas acerca del futuro (45% frente a 27%).
Incluso valoran más su día a día (según el 50%), y dicen sentirse en general menos vengativos (32%) y menos agresivos (36%).

Aunque no cabe duda de que los conflictos armados producen estados anímicos negativos. Lo más destacable es el aumento de la ansiedad (49%) y de la tristeza (56%). En Haití, afectan al 73% y al 81% de los encuestados, respectivamente.

La sensación de confianza también se resiente: el 46% afirma no sentirse ya confiado; en Georgia el 67%; en Líbano el 54%; y en Colombia el 53%.


Las personas albergan muchos temores a causa de los traumáticos acontecimientos en los que se ven envueltas

Frente a tantas amenazas, ¿qué es lo que más temen las personas en los conflictos armados?
Tres cuestiones destacan:

  • la pérdida de un ser querido para, en promedio, el 38% de los encuestados;
  • las dificultades económicas (31%); y
  • convertirse en desplazado o refugiado (24%).

Otros temores comunes son sufrir heridas (15%), ser víctima de la violencia sexual (13%), y vivir en la incertidumbre (25%).

Además de lo expuesto, hay importantes temores en algunos países en particular:

  • perder la casa o las pertenencias, en Liberia (35%);
  • no poder satisfacer las necesidades básicas, en RDC (22%);
  • no poder recibir educación, en Afganistán (21%);
  • ir a prisión, en Afganistán (15%).

Se han comparado los temores de las personas con las experiencias reales. En muchas ocasiones son similares, en otras coinciden.

Por ejemplo, el desplazamiento y las dificultades económicas son temores y realidades en los ocho países. También hay ejemplos concretos, como en RDC, donde la realidad y el temor a la violencia sexual son muy altos, 28% y 36% respectivamente.

En otros casos, el temor y la experiencia son dispares. Por ejemplo, en los ocho países el temor a no poder acceder a los servicios básicos y los servicios de salud, es muy superior a la realidad según las respuestas dadas por los propios entrevistados.

Sorprendentemente, es más frecuente el temor a la pérdida de un ser querido que ser separado de éste, a pesar de que lo segundo es más probable.


Las personas acuden a sus propias familias o comunidades y a organizaciones establecidas en busca de ayuda

En general, al principio se acude en la mayoría de los casos a las personas más cercanasmiembros de la familia y padresen busca de ayuda.

También encuentran apoyo en el CICR, según el 15% de las personas afectadas por conflictos armados, y en las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (19%). De manera que en total el 24% de los encuestados recurren al CICR y/o a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para obtener asistencia.

Otras fuentes de ayuda son el Gobierno (15%), entidades religiosas (21%), las Naciones Unidas (UN) (18%), ONG (18%), e incluso el ejército (12%).

De nuevo, las cifras varían según los países.

En Afganistán y República Democrática del Congo (RDC), un tercio de los encuestados (34%) recibió ayuda del CICR y/o de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

El CICR y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja están además bien considerados por comprender las necesidades de la población. Por ejemplo, de entre los beneficiarios de la asistencia brindada por Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en RDC, el 83% siente que las dos organizaciones comprenden "completamente" sus necesidades. La consideración también es favorable en Líbano (80%), Liberia (72%) y Haití (58%). Además en Haití, casi el mismo número de personas afirma que el CICR y la Cruz Roja de Haití comprenden sus necesidades como sus propios padres o familiares.

Ante todo, las personas atrapadas en conflictos armados necesitan suministros básicos y protección

Al hablar de las necesidades más perentorias, las personas señalan ante todo:

  • alimentos: en el 66% de los casos, en los ochos países en su conjunto, y en el 90% en Liberia;
  • seguridad y protección: el 48% en conjunto, y el 66% en Haití;
  • tratamientos médicos y servicios de salud: el 43% en conjunto, y el 48% en Afganistán;
  • cobijo: el 40% en conjunto, y el 58% en Liberia.

Los entrevistados mencionan otras necesidades, como mantener juntos a los miembros de la familia (18%), preservar el respeto y la dignidad (14%), y obtener apoyo psicológico (12% en conjunto).

En algunos países inciden también circunstancias específicas, como en Colombia donde el 35% de los entrevistados indica como necesidad particular la ayuda económica, y en Georgia el 23% la resolución del conflicto.

Las personas, sin embargo, encuentran trabas para la ayuda

Para las personas necesitadas no siempre es sencillo recibir ayuda. El 59% de los encuestados de los países objeto del estudio, en su conjunto, señalan la corrupción como un obstáculo para recibir ayuda. En el caso de Filipinas la cifra es de 85%; 82% in Colombia; 81% en Liberia; 75% en Haití, y algo más de la mitad en Afganistán y en RDC.

Otras razones son la discriminación y la posición social (37%), y el mercado negro (33%).

Cabe citar, como otros factores, la imposibilidad de llegar al lugar (39%) o la falta de información mínima acerca de la ayuda disponible. Esta última circunstancia se menciona en el 50% de los casos en Haití; en Colombia (41%); en RDC y Filipinas (37% en ambos países).

Algunas personas también temen que haya repercusiones si aceptan ayuda, como ser rechazadas por la comunidad (13%) o ser percibidos como "aliados del lado equivocado"(20%).

Sin embargo, rara vez se rechaza la ayuda porque no se necesite o no se desee; es la respuesta dada por menos del 10% de los entrevistados de la mayoría de los países.


Quienes brindan ayuda también pueden reducir el sufrimiento

Los propios familiares son clave para reducir el sufrimiento durante los conflictos armados. Los líderes religiosos, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el CICR, las organizaciones humanitarias internacionales, Naciones Unidas y las autoridades gubernamentales son entidades ampliamente mencionadas.

Muchas personas recurren a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y al CICR; concretamente en Líbano, donde el 46% de los encuestados citó en primer lugar a la Cruz Roja Libanesa, y en Colombia, donde el 22% mencionó tanto a la Cruz Roja Colombiana como al CICR.

A cambio, algo poco usual, el 42% de los entrevistados en Haití señaló al ejército como primera fuente de asistencia.

Hay una segunda categoría de entidades, como los periodistas y los nuevos medios de comunicación, que para muchas personas cumplen una función. Esto es particularmente notable en Filipinas (42%), Haití (32%) y Afganistán (22%).

Se respalda ampliamente la intervención directa de la "comunidad internacional"

Los entrevistados tienes claro qué implicación directa habría de tener la comunidad internacional. En concreto, les gustaría que:

  • proporcionara fuerzas para el mantenimiento de la paz, en el 42% de los casos, en los ocho países en su conjunto;
  • brindara ayuda de emergencia (42%);
  • interviniera militarmente para poner fin al conflicto (29%).

Las personas encuestadas también desean que se entablen conversaciones o negociaciones de paz (34%); se juzgue a los dirigentes acusados de crímenes de guerra (25%); se aporte ayuda financiera a las organizaciones humanitarias (25%); y haya una mayor sensibilización acerca de las penalidades de la población civil (17%). En todos los países se respaldan estas actuaciones. En Liberia, la mayoría de las personas se inclina por las fuerzas de mantenimiento de la paz (65%), y en Filipinas y Afganistán, la mitad aboga por la ayuda de emergencia (el 52% en ambos casos).

En cuanto a la intervención militar, obtiene el mayor respaldo en Liberia con el 37%; RDC (36%); y Afganistán (34%).

Sin embargo, en general, los entrevistados no desean sanciones económicas; tan sólo las suscribe el 10%. Es probable que ello se deba al temor de la población por las repercusiones económicas que pudieran tener en su propia familia o en la economía de su país. Tampoco desean que la comunidad internacional reconstruya las infraestructuras nacionales.

¿Qué pueden hacer las personas que viven fuera de las zonas de conflicto, por ejemplo en el extranjero, para ayudar de la mejor manera?

Las personas encuestadas en los ocho países destacan:

  • donar bienes o dinero (45%): en Líbano, Liberia y Georgia concretamente, prefieren las donaciones dinerarias;
  • apoyar a las organizaciones que ayudan a las personas afectadas por los conflictos armados y la violencia (48%);
  • convertirse en voluntario: en el 33% de los casos, en promedio, y para el 47% en Filipinas, y el 43% en Liberia.

En torno al 39% de los participantes en la encuesta suscribe la idea de ejercer presión sobre los gobernantes; la mitad de ellos en Colombia, Afganistán y RDC.
Segunda parte – Conducta durante los conflictos armados


En opinión de la mayoría de las personas se deberían establecer "límites" al comportamiento durante los conflictos armados

En torno al 75% de los encuestados en los ocho países estima que no se debería permitir a los combatientes determinados comportamientos en su lucha contra el enemigo; tan sólo el 10% comenta que no debería haber tales límites. El resto son indecisos.

Todos los entrevistados en Colombia y el 99% en Filipinas afirman que algunos comportamientos concretos "no se deberían permitir". Los porcentajes son algo inferiores en República Democrática del Congo (RDC) (79%), Afganistán (78%), Liberia (73%), Haití (56%) y Líbano (54%).

A una pregunta abierta, las personas encuestadas contestaron de forma espontánea que los actos más inaceptables son: "la matanza de civiles, niños e inocentes"; "determinados tipos de violencia u opresión, como el secuestro, la tortura y el robo"; "ataques contra edificios y áreas específicas, incluido el saqueo y los ataques contra civiles"; y "la violencia sexual", citada por el 43% de los entrevistados en RDC.

Las personas encuestadas estiman que la población civil no debería verse involucrada en los conflictos armados

En conjunto, el 97% de las personas encuestadas estima que debería haber una clara distinción entre combatientes y personas civiles cuando se llevan a cabo ataques en los conflictos armados. Son numerosas las que dicen que se debería dejar a la población civil al margen. Esta opinión predomina en Colombia (88%), Filipinas (80%), y RDC (75%).

Se hizo la misma pregunta en Colombia y Georgia en 1999. Hoy, son más las personas que desean que se deje a la población civil siempre al margen de los combates. Las cifras pasaron del 72% al 88% en Colombia, y del 69% al 73% en Georgia.

En Afganistán y Líbano se ha invertido la tendencia. En 2009 son más quienes contestan que se debería evitar la población civil "lo más que se pueda" en lugar de "dejar tranquilos a los civiles". En Afganistán, quienes comparten este punto de vista han pasado de ser el 32% al 47%, y en Líbano del 29% al 63%.

Cuando se les propone varias situaciones que pudieran afectar a la población civil durante un conflicto armado, les entrevistados sistemáticamente se muestran a favor de que se deje tranquila a la población civil. He aquí algunos ejemplos:

  • Tomar civiles como rehenes para obtener algo a cambio: el 88% de los encuestados opina que es inaceptable; en Colombia y Filipinas es el 100%.
  • Atacar a combatientes enemigos en ciudades o asentamientos habitados, sabiendo que muchos civiles van a ser asesinados: el 88% de todos los encuestados opina que "no está bien". Esta práctica es rechazada por el 99% de los entrevistados en Colombia y el 100% en Filipinas. En Georgia, donde el 39% de las personas encuestadas dijeron en 1999 que les parecía "aceptable", se limitan hoy al 12%.
  • Dejar a los civiles sin alimentos, medicinas o agua para debilitar al enemigo: en conjunto, el 91% de los entrevistados es contrario a este comportamiento, y la cifra alcanza el 97% en Liberia y en Colombia. En Líbano, el rechazo a estas prácticas ha pasado del 69% (en 1999) al 94% (en 2009). En Afganistán, la aceptación de estas actuaciones ha experimentado un leve aumento: del 11% al 17%.
  • Colocar minas antipersonales aunque los civiles puedan pisarlas: esta es la práctica, de las que afectan a la población civil, que mayor rechazo suscita. Casi todos los entrevistados (93%) contestan que "no está bien"; el porcentaje es alto en todos los países. En Líbano, la tendencia al rechazo desde 1999 es de fuerte crecimiento ya que los que estaban a favor han pasado del 27% a un mero 5%.
  • Atacar monumentos religiosos e históricos: casi todos los entrevistados están en contra (96%) y las cifras concuerdan en los ocho países.

En conjunto, en los ocho países, los entrevistados se manifiestan a favor de que se deje a la población civil al margen del conflicto. Sin embargo cuando las personas civiles apoyan voluntariamente al enemigo, hay una minoría significativa que consideraría aceptable que se les atacara:
  • Aunque el 54% contesta que "no está bien" atacar a civiles que voluntariamente transportan municiones para el enemigo, el 41% de los ocho países en conjunto dice que "está bien". La aceptación es mayor en Liberia (75%), Líbano (62%; 37% en 1999), Haití (55%) y Afganistán (45%; 31% en 1999). Tan sólo en Filipinas y Colombia hay una abrumadora mayoría contraria a esta idea; el 92% de los encuestados en Filipinas y el 85% en Colombia dice que "no está bien".
  • Si bien el 63% contesta que "no está bien" atacar a civiles que voluntariamente dieron alimento y cobijo al enemigo, el 31% en conjunto en los ocho países dice que "está bien". Las cifras más altas de respaldo a estas prácticas se obtienen en Liberia (49%), Líbano (46%; 22% en 1999), Haití (47%) y Afganistán (43%; 21% en 1999). Destacan Filipinas y Colombia por su oposición a esta idea de atacar a las personas civiles que de forma voluntaria dieran alimento y cobijo al enemigo (95% y 96% respectivamente).

Las personas encuestadas son contrarias a los ataques contra el personal médico y sanitario, y las ambulancias

La mayor parte de los encuestados opina que los ataques contra el personal médico y sanitario (89%), y las ambulancias (87%) nunca son aceptables.

Prácticamente todos los entrevistados comparten este punto de vista (98% o superior) en Filipinas, Líbano y Colombia. Sin embargo en Afganistán, el 27% contesta que en ocasiones hay razones para atacar al personal médico y sanitario, y el 32% que puede haber razones para atacar ambulancias.

Para limitar el riesgo de ataques, los participantes en la encuesta estiman que el personal médico y sanitario, y las ambulancias deben:

  • permanecer neutrales o no tomar partido;
  • identificar claramente su cometido.

Si no se cumplen estos requisitos, algunas personas y en particular en Afganistán, RDC, Haití y Liberia, consideran aceptables los ataques.


El respaldo para que se brinde asistencia sanitaria es casi universal

La pregunta de a quién deberían asistir el personal médico y sanitario, y las ambulancias no plantea dudas en general a los entrevistados. Hay un consenso general en los ocho países acerca de la protección debida al personal médico y sanitario incluso cuando atienden a heridos o enfermos que son combatientes enemigos, y en particular cuando los beneficiarios de los cuidados son personas civiles.

La práctica totalidad de los entrevistados (96%) acepta el principio según el cual todos los heridos y enfermos deberían tener derecho a asistencia médica durante los conflictos armados. Se respalda dicho principio en todos los países (del 96% en Líbano al 71% en Afganistán). De igual modo, la mayoría de los entrevistados (89%) desea que se atienda a los heridos de todos los bandos durante los conflictos armados. El grado de apoyo a dicho principio, oscila entre el 96% en Colombia al 84% en Afganistán.

Los Convenios de Ginebra

En conjunto, algo menos de la mitad de los encuestados (42%) ha oído hablar de los Convenios de Ginebra. De ellos, más de la mitad (56%) contesta que los Convenios de Ginebra contribuyen a "reducir el sufrimiento de los civiles en tiempo de guerra".

El conocimiento de los Convenios de Ginebra varía de forma notable: del 69% en Líbano al 19% de los entrevistados en Filipinas.

La mayor parte de los participantes en la encuesta, en Liberia (65%), había oído hablar de los Convenios de Ginebra. Los liberianos son también quienes tienen una opinión más positiva al respecto, con el 85% que afirma que los Convenios de Ginebra contribuyen "en gran medida" o "en cierta medida" a reducir el sufrimiento.

En Afganistán y entre la población residente en Georgia, los Convenios de Ginebra gozan de buena consideración (70% y 67%, respectivamente).

Con una excepción (Líbano), las personas en países que han padecido directamente conflictos armados tienden a tener una opinión más positiva acerca de los Convenios de Ginebra.


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10-08-2009