Con sus propias palabras

Lo que los jóvenes sirios tienen para contarnos tras diez años de crisis.

10 años.
Miles de desaparecidos.
Cientos de miles de muertos.
Millones de desplazados.

Preguntamos a 1.400 sirios y sirias de entre 18 y 25 años de edad sobre los efectos que la última década de conflicto ha tenido en sus vidas. Vea los resultados de la encuesta y conozca las historias de cinco personas.


Rami (Siria)Iman (España)Taher (Alemania)Amina (Siria)Fatima (Líbano)

Rami (Siria): Un artista que aprende a sobrellevar el dolor del conflicto.

Antes de la crisis, Rami tenía un plan claro: estudiar, trabajar duro, ser exitoso y encontrarse a sí mismo. La vida parecía fácil.

"La guerra es como una nube negra sobre mí. La idea que tenía de la vida se ha modificado por completo. He dejado mi casa y he cambiado todos mis planes."

"Han destruido el lugar de nuestra cultura. Es difícil construir una nueva vida en condiciones tan difíciles."

La pérdida de uno de sus mejores amigos lo ha afectado profundamente. Un día, el amigo de Rami desapareció. Rami no volvió a tener noticias de él durante meses, pero mantenía la esperanza de que volvería. Un año después, supo que su amigo había muerto.

"Es tan difícil entender que has perdido a una persona tan cercana a tu corazón, una persona que te importa."


"Deseo que el mundo pueda ver la verdadera Siria, que es muy diferente a lo que muestran las redes sociales. Siria es la cuna de la civilización, historia y arte."

Iman (España): Una estudiante que ve la educación como una fuerza positiva de cambio en Siria

Iman tenía todo lo que necesitaba en Siria… un trabajo y una vida plena.

Originaria de Homs, Iman recuerda estar mirando las noticias sobre Medio Oriente y preguntarle a su padre qué pasaría si sucediera lo mismo en Siria. Él le respondió que todo cambiaría. Iman deseaba quedarse en Siria, pero su padre quería que tuviera una mejor vida en otro lugar.

Alepo. La fachada de este edificio colapsó luego de un bombardeo. Los residentes hacen lo mejor que pueden con lo que ha quedado.

"Recuerdo el olor de las bombas."

Iman no podía finalizar los estudios de política que había comenzado en Siria. Se trasladó a Líbano y finalmente se radicó en España, donde obtuvo una beca de estudios. Ahora está estudiando diplomacia en Barcelona y espera poder usar sus habilidades para ayudar a las víctimas de los conflictos.

"Tenía una vida plena, pero tuve que empezar de cero aquí y es difícil."

 

 "Creo que la educación es uno de los motores de cambio más poderosos. Si puedo cambiar la educación en Siria, quizás puedo cambiar muchas cosas."

Taher (Alemania): Un estudiante de medicina que sigue su propio camino

En 2015, Taher se dio cuenta de que no podría seguir sus estudios en Idlib. Intentó continuarlos en Turquía, pero finalmente decidió ir a Europa, específicamente a Alemania. A Taher le gusta expresarse a través de la escritura.

Taher es de Idlib, conocida por el aceite de oliva y la calidez de sus habitantes. Recuerda caminar en el zoco (un bazar) durante el Ramadán con su hermano y su padre. Las calles eran alegres y estaban llenas de gente. Recuerda que, antes del conflicto, solía ir con su familia a un hermoso lago azul, un verdadero oasis refrescante. Pero cuando comenzó el conflicto, todo cambió.

"Huimos de las zonas de guerra... de lugares donde la vida ya no era posible... de lugares donde ya no teníamos siquiera una cama abrigada ni condiciones de vida normales ..."


"Quería probarme que podía hacerlo. Quería tomar mi propio camino, sin importar que tan difícil pareciera. Me mantengo siempre positivo porque tengo esperanza, el tipo de esperanza que nunca muere."

Durante su viaje a Alemania, Taher reflexionó mucho sobre cómo afrontar el siguiente paso sin miedo. Trató de encontrar en quienes lo rodeaban un sentido de comunidad, un sentimiento de equipo y de objetivos en común. Y desde el momento que dejó Siria, vio un mundo diferente y adquirió una nueva perspectiva de la vida.

Amina (Alemania): Una emprendedora que desafía las normas de género para mantener a su familia

“Mis hijos han sufrido acoso por el tipo de trabajo que su mama tenía que hacer. Por ejemplo, mi hija menor ha tenido dificultades para encontrar un marido y casarse debido a mi profesión. Pero al final, todos me aceptan.”

"Ahora todo el mundo está exhausto y presionado por el alto costo de vida y la falta de acceso a los servicios esenciales. La vida, en general, es muy frustrante."

"Nunca tuvieron la oportunidad de vivir una infancia normal. Son felices, pero no tanto como lo éramos nosotros."

"Mis hijos recuerdan el sonido de los misiles... no del derramamiento de sangre en sí, pero el sonido de los misiles está grabado en sus memorias."


"Si tuviera que describir los últimos diez años en una sola palabra, sería fatiga. Espero que esto jamás vuelva a suceder."

Fatima (Siria): Una madre que logra su independencia gracias a un negocio en crecimiento en un campamento de refugiados

Fatima quería convertirse en abogada para poder defender los derechos de las personas, especialmente de las mujeres. Obtuvo un bachillerato en humanidades, pero cuando comenzó el conflicto, tuvo que dejar su hogar.

Un año más tarde, se casó y se mudó a Damasco. Un día, su esposo desapareció y no había información de su paradero. Fatima llevaba siete meses de embarazo y estaba sola. Su madre fue a buscarla y se trasladaron a un campamento de refugiados en Líbano.

"Cuando llegué allí, la escena era devastadora."

"No teníamos noticias del pueblo y habíamos perdido todas las de nuestra antigua casa. Pero cuando veo árboles, puedo sentir el aroma del pueblo."


"Amo mi trabajo y me gusta la idea de tener el salón. Es divertido y me hace sentir mejor. Ya no tengo que depender de nadie."

A pesar de los muchos desafíos que han enfrentado, siete de cada diez jóvenes sirios se consideran desde un poco hasta muy optimistas sobre el futuro.

Específicamente, los jóvenes sirios esperan:

65%
Conseguir estabilidad 

39%
Encontrar la felicidad en general

33%
Formar una familia