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Eritrea: agua salubre para un poblado afectado por la guerra

19-09-2003 Comunicado de prensa 03/111

Unos 1.000 residentes y 1.200 personas desplazadas que viven en Endembastifanos, pueblo afectado por la guerra, ya no necesitan caminar cinco horas para ir a buscar agua. El CICR construyó en el pueblo dos fuentes públicas donde la población puede abastecerse ahora de agua salubre.

Endembastifanos se sitúa a unos 15 kms al noroeste del pueblo fronterizo de Tsorona, donde se libraron los más encarnizados combates de la guerra entre Eritrea y Etiopía de 1998 a 2000. Los habitantes de los pueblos fronterizos huyeron entonces en masa y se refugiaron temporalmente en un campamento para personas desplazadas. Debido al peligro que entrañan las minas terrestres, muchas de estas personas siguen sin poder volver a su hogar, y entre ellas se hallan los 1.200 desplazados que se han reasentado en Endembastifanos.

Tras la llegada de los desplazados a Endembastifanos, la población de este pequeño pueblo se duplicó, dificultando enormemente el suministro de agua potable para todos. Cabe señalar que ya antes de la guerra, el agua escaseaba. Durante la estación de lluvias, de julio a agosto, se sacaba agua de unos aguaderos cercanos al lecho del río. Durante la estación seca, mujeres y niños tenían que caminar varias horas para llenar sus bidones. En julio de 2002, a petición de las autoridades, el CICR llevó a cabo una evaluación hidrogeológica, conjuntamente con técnicos de los servicios de suministro de agua del Gobierno.

En octubre de 2002, el CICR comenzó a instalar un nuevo sistema de suministro de agua. Para abastecer de agua al pueblo, los ingenieros perforaron un pozo a unos 800 metros de distancia. Se instalaron una bomba y un conducto para conectar el sistema a un depósito de 32 metros cúbicos ubicado en una colina vecina, que alimenta las dos fuentes. El proyecto, que permite suministrar suficiente agua para satisfacer las necesidades de la población, se terminó el pasado mes de mayo, y se traspasó a las autoridades locales, el 19 de septiembre, en presencia del gobernador de la zona sur del país.

Para garantizar la viabilidad del proyecto, se estableció un comité de los servicios de suministro de agua que se encargará de administrar el sistema. El CICR ha formado también a varios operadores locales encargados del funcionamiento de la bomba y las fuentes. Para costear sus salarios, se pide a los consumidores una módica suma. La administración regional cubre los costos de funcionamiento generales, tales como la compra de diesel y lubricantes para el generador.

El agua potable es un bien valioso en Eritrea. Desde que se abrió su delegación en 1998, el CICR se ha esforzado por suministrar agua potable tanto a los desplazados internos como a las personas que viven en las zonas más duramente afectadas por la guerra –los residentes dentro y cerca de la zona de seguridad temporal, situada a lo largo de la frontera entre Eritrea y Etiopía. Se han completado o están en construcción varios otros sistemas de abastecimiento de agua, por ejemplo en Bishuka (Gash-Barka) y Adi Quala (Debub). Además, los técnicos del CICR han reparado docenas de bombas de mano averiadas en las zonas cercanas a la frontera.

     

  Para más información:  

  Marçal Izard, CICR, Asmara, tel. ++29 11 18 11 64 ó 18 11 30