'En zonas minadas el riesgo cero no existe': Duyerney Pabón

Perfil de un trabajador humanitario

01 agosto 2017
'En zonas minadas el riesgo cero no existe': Duyerney Pabón
Duyerney hace parte del equipo de Contaminación por Armas del CICR en Colombia. Laura Aguilera J. / CICR / CC BY-NC-ND

Desde los 13 años, Duyerney Pabón ha tenido que ver con el Movimiento de la Cruz Roja. Hoy, casi dos décadas después de haber sido voluntario, hace parte del equipo de Contaminación por Armas del CICR, encargado de apoyar a las víctimas y personas afectadas por artefactos explosivos improvisados.

A pesar de que la intensidad de las hostilidades ha disminuido en varias zonas del país, el riesgo se mantiene no solo porque aún hay zonas en las que hay presencia de grupos armados, sino también porque aún no se conoce la ubicación de las minas y otros artefactos explosivos que podrían estallar en cualquier momento.

"Uno de los retos de nuestro trabajo es hacer entender a la población que el riesgo cero no existe, pero que puede adoptar comportamientos que podrían ayudar a disminuir el peligro que corre ya sea cuando están en medio de un enfrentamiento o cuando están en zonas en las que hay alta posibilidad de ser víctima de un resto explosivo de guerra", dice. 

Duyerney comenzó como voluntario de la Cruz Roja Colombiana junto a su madre, en Girón (departamento de Santander) porque vivía en una región en la que se ha vivido el conflicto con especial intensidad y decidió que ayudar sería una prioridad. Por esa misma vocación de servicio, continuó muchos años más con esa organización.

Pero no se quedó ahí. Tras haber ayudado en varias tragedias ocasionadas por desastres naturales ocurridas en el nororiente de Colombia y ser el director de socorrismo de la Cruz Roja Seccional Santander, pensó que el siguiente paso era hacer parte del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Duyerney_CICR_Colombia

Tras haber ingresado dice no haber sentido miedo en el terreno, incluso en los días más aciagos del conflicto armado. Sin embargo, cuenta que sí ha sentido tristeza, especialmente durante una misión en la que tuvo que apoyar el proceso de recuperación de cuerpos, entre los que se encontraban varios menores de edad.

"Por más tristeza o impacto que sintiera en ese momento, lo importante era hacer el trabajo de manera profesional, porque de lo contrario esas personas muy seguramente iban a engrosar las listas de desaparecidos en Colombia", asegura Duyerney.

Para él, este tipo de situaciones, además de hacerlo reflexionar como trabajador humanitario, permiten "ver el valor agregado del trabajo que hacemos en el CICR, que a la final es ayudar de todas las maneras posibles a las personas afectadas por el conflicto y la violencia".

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