Confinamiento por coronavirus: la solidaridad comienza con una palabra.

Como comunidad mundial, hagamos un espacio en nuestro corazón para cada persona. Especialmente, para quienes afrontan no solo la pandemia, sino también la guerra.

La COVID-19 nos afecta a todos, pero no a todos por igual. La pandemia golpea con más fuerza a millones de personas que ya sufren los efectos de la guerra. La solidaridad con las comunidades más afectadas comienza con una palabra. Una palabra de apoyo, de solidaridad, de esperanza. ¿Nos darás la tuya?

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Historias del terreno
Cierre de escuelas
Personal de salud
Salud mental
Cuidados preventivos en centros de detención
Efectos en el trabajo
Gestión de cadáveres

Salud mental durante la pandemia de COVID-19

Si sintió ansiedad, angustia o preocupación durante la pandemia, no está solo. En zonas de guerra y en comunidades afectadas por la violencia, muchas personas ya están experimentando un enorme estrés psicológico, que puede verse incrementado exponencialmente por la pandemia mundial.

Claudine

Claudine presta servicios de salud mental y apoyo psicosocial en Dakar, Senegal.

Durante el confinamiento, comenzó a atender pacientes telefónicamente y por videollamada para asegurarse de que siguieran recibiendo la asistencia de salud mental que necesitaban.

"Más allá de la situación, siempre hay formas de ser creativos e innovadores, aunque no sea lo mismo que estar en el consultorio y ver a los pacientes en persona."

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Cierre de escuelas

Para muchos niños, las escuelas solo estarán cerradas durante poco tiempo, pero, para los estudiantes que viven en comunidades afectadas por la guerra, el cierre de escuelas es parte de un ciclo más largo de interrupción educativa derivada de la violencia. El cierre de escuelas aumenta el riesgo de reclutamiento de niños a manos de grupos armados, así como de matrimonios precoces, embarazos adolescentes, trabajo infantil y abandono escolar.

Damodar

Damodar es un joven estudiante que vive en Mozambique.

Dada la repentina modalidad de educación a distancia, estudiar se ha convertido en un desafío digital, solitario y costoso que afrontó con noches de insomnio y poca ayuda de las aplicaciones digitales.

"Adopté una estrategia para participar en el programa académico sin distanciarme de quienes forman parte de mi vida."

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Efectos en el empleo y en los ingresos

Todos conocemos a alguien que perdió su trabajo o que sufrió una reducción en sus ingresos debido a la pandemia. Para tantas personas que viven en el caos de la guerra, esa situación se suma a la lucha diaria por sobrevivir. 

Arif

Arif, de 30 años de edad, conduce un "rickshaw" en Bajour, Bangladesh.

A pesar de su discapacidad, su estricto acatamiento de las medidas preventivas le valió la confianza de una clientela leal, que le confió sus servicios de transporte durante el confinamiento por considerarla una opción de viaje segura, lo que le permite mantener su negocio a flote. 

Nosipho

Nosipho, de 20 años de edad, trabajaba en una fábrica de ropa en Durban, Sudáfrica,

cuando comenzó el confinamiento. Dado que le resultaba cada vez más difícil llegar a fin de mes con su familia extendida y sus hijos, decidió abrir su propio negocio de venta de mascarillas y pantalones vaqueros, el cual representa una fuente de ingresos más estable e independiente.

"Trata de llevar la mascarilla en todo momento y continúa con tu trabajo para que podamos derrotar a esta cosa, porque no hay nada que no podamos derrotar. Si trabajamos juntos, podemos vencerla."

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Asistencia de salud durante la pandemia de COVID-19: proteger a quienes están salvando nuestras vidas

Los trabajadores de la salud —a menudo aclamados como héroes y aplaudidos en las calles de todo el mundo— también sufrieron estigmatización, insultos, acoso e, incluso, ataques mientras arriesgaban la vida para salvarnos.

Conozca a Victoria y Fredy, proveedores de atención de salud que trabajan todos los días para salvar vidas

Los proveedores de atención médica son un 10% más propensos a contraer COVID-19. Siguen adelante a pesar de todo.

Abdul

Abdul es personal médico de emergencia en Cox's Bazar.

La pandemia y la escasez de médicos son la causa por la que sus turnos de trabajo se extendieron a 12 horas continuas, en las que debe usar equipos de protección personal extremadamente incómodos. Si bien sus familiares se preocupan por él, le pidieron que no los visitara, ya que está muy expuesto al virus. Jamás había experimentado una situación similar como médico.

Natasha

Natasha es jefa de enfermería en Maiduguri, Nigeria.

Para ella, que trabaja en una zona de conflicto armado, el hecho de responder a una crisis generalizada de salud pública representa "una emergencia dentro de otra emergencia". La violencia en curso significa que aún recibe una considerable afluencia de pacientes después de un ataque o de una escalada en los enfrentamientos. Liberar espacio en los pabellones para favorecer el distanciamiento físico es más fácil de decir que de hacer.

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Igualdad de derechos en la atención preventiva: la COVID-19 en los centros de detención

La pandemia azota fuerte en los lugares de detención, dado que los detenidos son especialmente vulnerables a la propagación del coronavirus. Las condiciones de estrecha proximidad física y el hacinamiento impiden el distanciamiento. Además, el agua limpia y el jabón pueden considerarse un lujo, sobre todo, en países de bajos ingresos o afectados por conflictos armados.

Ali

Alí tiene 26 años de edad y vive en Beirut, Líbano.

Cuando cerró el restaurante en el que trabajaba, quedó desempleado. Al salir de casa, siempre está ansioso porque no puede darse el lujo de enfermarse. Sin embargo, quien más le preocupa es su padre: tiene 57 años de edad, padece ictericia y está detenido en la cárcel de Roumieh, que está superpoblada y cuyos reclusos, a veces, se comen la comida de los demás.

Le gustaría visitarlo con mayor frecuencia, pero eso significaría exponer a su familia al virus.

Abdolhaliem

Abdul Halim de 38 años de edad, supervisa los servicios de asistencia de salud en los lugares de detención en Beirut, Líbano.

Como se avecinaba la crisis sanitaria, no podía mantenerse alejado. Siguió visitando los lugares de detención a diario, con un plan de respuesta de emergencia en mente, pensando en situaciones futuras y en cómo proteger la salud de los detenidos.

"Sé que estamos cansados y que necesitamos retomar la vida normal, pero el virus volverá, a menos que se descubra una vacuna. Si retomamos la vida normal, los números volverán a subir."

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Gestión de cadáveres durante la pandemia de COVID-19 - La muerte en tiempos de coronavirus

Con frecuencia, no vemos el trabajo y la infraestructura necesarios para manipular los cadáveres con cuidado y dignidad hasta que nos toca perder a un ser querido. Esta crisis restringió la forma en que se llevan a cabo los funerales, lo que genera una profunda angustia en las familias y agrava su dolor. La gestión de cadáveres durante la pandemia también significó un desafío sin precedentes para nosotros.

Padre Arley Barón

El Padre Arley Barón es un sacerdote católico de Capitanejo, en el noreste de Colombia.

Vivió en primera persona la forma en que la pandemia modificó las tradiciones religiosas y los rituales de duelo, y decidió usar la tecnología digital para transmitir en vivo las ceremonias funerarias para los familiares y amigos de las personas fallecidas. Cree que la pandemia de COVID-19 afectó la forma en que muchas personas viven su espiritualidad y que este desafío trajo cambios positivos.

Elia Cristina Quiteiro Motiel

Para Elia Cristina Quiteiro Montiel, médica especializada en ciencias forenses y criminalística en Puebla, México,

todos los pasos en torno a las muertes —desde la emisión de certificados de defunción sin ningún médico en las inmediaciones hasta la manipulación de cadáveres en la calle— representa un enorme desafío durante la pandemia. Con el súbito aumento en el número de muertes, los crematorios están funcionando las veinticuatro horas del día.

Más información sobre la gestión de cadáveres durante COVID-19

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