Control químico: la reglamentación de las armas basadas en agentes químicos incapacitantes y en agentes de represión de disturbios, y de sus sistemas de lanzamiento

Las imperfecciones en los acuerdos internacionales sobre el control de armas son un resultado habitual de las negociaciones multilaterales. Sin embargo, sus consecuencias pueden ser significativas, sobre todo cuando se establecen excepciones para partes o circunstancias específicas, como sucede con el tratado que prohíbe las armas químicas. Cuando a fines de 1992, tras una década de negociaciones, se logró concluir el acuerdo relativo a la Convención sobre la prohibición de armas químicas, contenía una disposición especial para los casos de mantenimiento del orden público. Con el uso de la toxicidad como arma en los conflictos armados ya fuera de su alcance, los Estados conservaron –en cierta medida- el derecho a usarla contra sus propios ciudadanos. (en inglés)

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