Ojos que no ven, corazón que no siente: cuestiones morales en la globalización del campo de batalla

La Gran Guerra inauguró la era del combate a larga distancia. Por primera vez, se desplegaron en forma masiva armas de muy largo alcance en lugares no acostumbrados: bajo el mar y en el aire. Entre las armas furtivas se contaban el espionaje y la propaganda, esta vez orquestados a escala mundial. Como reacción a las masacres que tenían lugar en las trincheras, se confirió un cierto grado de rehabilitación moral a las armas que, al principio, se asociaban con lo que se denominaba "la guerra de los cobardes". Esto, a su vez, alentó la experimentación con tecnologías nuevas, sin intervención humana, que conducirían a los primeros prototipos de municiones y drones guiados a distancia. (en inglés)

Acerca del autor

Éric Germain
Historian

Éric Germain is a historian and specialist in the anthropology of religion. Since 2009 he has been reflecting on the ethics of newly emerging weapons technology.