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Refugiados, repatriados y desplazados y asuntos humanitarios: declaración del CICR

06-11-2013 Declaración

Sexagésimo período de sesiones de la Asamblea General, Tercera Comisión, tema 62 del programa, declaración del CICR, Nueva York, 6 de noviembre de 2013.

Nada deja presagiar que disminuya el número de desplazados internos en el mundo. Esta imprevisibilidad se debe, en gran medida, a la índole violenta y prolongada de muchos conflictos contemporáneos, que ocasionan más desplazamientos e impiden que millones de personas regresen a su tierra durante muchos años, y a veces décadas.

Esta situación confirma no solo la necesidad de mancomunar políticas enérgicas para prevenir y resolver los conflictos, sino también el imperativo humanitario de reducir lo más posible las consecuencias que los conflictos armados acarrean para las personas civiles. El CICR centra su atención en este último deber instando a autoridades, fuerzas armadas y grupos armados a promover el respeto del derecho internacional humanitario, y recordando las obligaciones y responsabilidades que este derecho impone a todas las partes en conflictos.

El CICR puede conseguir reducir la envergadura de los desplazamientos haciendo llamamientos en favor de la protección de las personas civiles contra los peligros de las operaciones militares, y proporcionando socorros y otras formas de ayuda a las comunidades necesitadas. En los contextos donde no hay alternativas realistas al desplazamiento, el CICR y otras organizaciones humanitarias pueden aliviar a las personas durante su desplazamiento o en los lugares adonde llegan proporcionándoles socorros. Consciente de los peligros que a menudo arrostran las personas desarraigadas, el CICR seguirá haciendo todo lo posible por ayudar a estas personas, así como a las comunidades que las acogen y a otros grupos vulnerables. En 2012, el CICR proporcionó asistencia a unos 4,4 millones de desplazados internos en el mundo.

Cabe hablar también de la función que desempeñan las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, principales asociados del CICR. Dada la singular posición que ocupan en los respectivos contextos nacionales, las Sociedades Nacionales pueden tener acceso a lugares adonde otros organismos humanitarios no pueden trasladarse, especialmente a entornos políticamente polarizados donde se considera que la comunidad internacional toma partido por una de la partes. Es un deber reconocer y preservar la capacidad de las Sociedades Nacionales de realizar actividades humanitarias de forma imparcial.

Señor Presidente / Señora Presidenta:

El término genérico "desplazados internos" se refiere, en realidad, a personas que viven en condiciones muy diversas. Algunas de ellas se encuentran de improviso en zonas de combate y en grave peligro, pero casi todas logran encontrar una relativa seguridad, en general en los núcleos urbanos. Sin embargo, en estos lugares los desplazados tienen que hacer frente muchas veces a dificultades crónicas por lo que respecta al alojamiento, los medios de subsistencia, la educación y la atención de salud, y a desoladoras perspectivas a largo plazo. En muchos contextos, se les considera una carga insoportable para la capacidad del lugar donde se encuentran y sobre ellos se cierne siempre la amenaza del rechazo y la marginación. Por tanto, la intervención humanitaria debe corresponder a la diversa naturaleza de los problemas con que tropiezan los desplazados.

De conformidad con la estrategia relativa a los desplazados internos que el CICR elaboró recientemente, la prioridad es atender las necesidades más acuciantes y desplegar actividades en la fase de emergencia. Esto no significa que se excluyan las intervenciones en otras fases del desplazamiento si hay necesidades que atender. La intervención inicial consiste, casi siempre, en proporcionar socorros básicos, restablecer el contacto entre familiares separados por un conflicto y, si hace falta, velar por que las víctimas de violencia sexual tengan acceso a una atención adecuada y a servicios de apoyo. El CICR también trata de abordar, en lo posible, las consecuencias del desplazamiento a largo plazo, promoviendo la resiliencia y la autosuficiencia de las personas y comunidades vulnerables, y ayudándolas a superar el choque y el trauma causados por el conflicto armado o la otra situación de violencia que los haya afectado. Según el contexto, la ayuda del CICR puede consistir en reparar las redes rurales de riego o las redes urbanas de abastecimiento de agua, prestar apoyo a centros de salud o a hospitales, distribuir semillas mejoradas, vacunar ganados, o emprender proyectos de microcrédito en favor de hogares en que la mujer actúa como cabeza de familia.

Dado el carácter prolongado de los conflictos contemporáneos, el CICR ha adoptado un enfoque mucho más sistemático en la recuperación temprana y en la resiliencia en sus programas. Informa sobre sus actividades a las autoridades y a los organismos de desarrollo y pide su punto de vista para decidir las mejores estrategias de entrada y salida. Sin embargo, el CICR no puede participar en actividades de desarrollo sesgadas políticamente porque no puede socavar su capacidad de acceder a las víctimas de todas las partes.

Las diferentes fases de desplazamiento a menudo se superponen. Si bien en general es fácil llegar a las personas que se ven obligadas a vivir desplazamientos prolongados, es frecuente que sus necesidades queden desatendidas. Las organizaciones de desarrollo y los entes estatales están a veces en mejor posición para intervenir en esos contextos, y el CICR los insta a intervenir en una fase temprana, en vez de esperar a que termine el conflicto. Al hacerlo deberían otorgar a los desplazados internos el mismo derecho a beneficiarse de proyectos de socorro y programas de seguridad social como cualquier otro ciudadano o comunidad de acogida. Es necesario prestar más atención a la promoción de otras soluciones duraderas, como el retorno o el reasentamiento, ofreciendo garantías de seguridad, contribuyendo al transporte y restituyendo propiedades, entre otras cosas.

Mediante el desarrollo de leyes, políticas y capacidades institucionales en el plano nacional se contribuye sustancialmente a mejorar las condiciones de las personas afectadas por desplazamientos internos. Aprovechamos esta oportunidad para congratular a los Estados miembros de la Unión Africana que han ratificado la Convención de Kampala, y alentamos a los demás a hacer lo mismo. Dentro del ámbito de su competencia, el CICR está dispuesto a ayudar a facilitar el proceso de ratificación, a revisar la legislación nacional y a emprender un diálogo con los Gobiernos interesados.