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Afganistán: el número de víctimas civiles crece en forma impresionante

18-07-2014 Resumen de actividades por 14/03

El atroz atentado perpetrado en Paktika el 15 de julio dejó decenas de muertos (entre ellos, mujeres y niños) y numerosos heridos, en un nuevo testimonio del alarmante aumento del número de víctimas civiles en Afganistán.


Urgon, provincia de Paktika, Afganistán, 15 de julio de 2014. Pobladores reunidos en el lugar donde se perpetró un atentado con coche bomba en un mercado muy concurrido.© Reuters

 

“Esta tendencia es totalmente inaceptable”, expresó Anthony Dalziel, jefe de Actividades Operacionales del CICR en Asia meridional. “Un número alarmante de civiles resultan muertos o heridos en incidentes como el atentado en el mercado en Paktika o quedan atrapados en el fuego cruzado entre fuerzas de seguridad afganas y grupos de oposición”.

En un informe reciente, las Naciones Unidas confirmaron que el número de víctimas civiles en relación con el conflicto registró un aumento del 24% en comparación con el mismo periodo del año pasado.

En virtud del derecho internacional humanitario, también conocido como el derecho de los conflictos armados, los ataques dirigidos contra civiles están absolutamente prohibidos. El Estado, las entidades no estatales y todas las otras partes involucradas en el conflicto tienen la responsabilidad de garantizar que sólo se dirijan ataques contra objetivos militares legítimos y contra quienes participen en forma directa en los enfrentamientos. Cuando el conflicto estalla o está en curso, debe protegerse a los civiles.

Asimismo, conforme al derecho internacional humanitario, deben respetarse los establecimientos médicos, el personal de salud y los medios de transporte utilizados para fines médicos, al tiempo que los heridos y los enfermos deben tener acceso a la asistencia de salud en la mayor medida posible y cuanto antes.

 

Entre abril y junio, el CICR:

  • realizó 29 visitas a 22 lugares de detención donde se hallan alojados casi 18.200 detenidos;
  • trabajó en estrecha colaboración con la Media Luna Roja Afgana para recolectar más de 1.200 mensajes de Cruz Roja (mensajes breves y personales a familiares con quienes de otro modo no podrían comunicarse a causa del conflicto) y entregó alrededor de 900 mensajes, en particular a los detenidos y sus familiares;
  • mantuvo el apoyo a los hospitales Mirwais y Sheberghan, donde fueron hospitalizados unos 10.700 pacientes atendidos en los servicios de cirugía, clínica médica y obstetricia y ginecología; recibieron atención ambulatoria más de 61.200 pacientes y se practicaron más de 3.340 intervenciones quirúrgicas;
  • impartió formación en primeros auxilios para alrededor de 640 portadores de armas (incluso miembros de la oposición armada), profesionales médicos y taxistas que a menudo transportan heridos a establecimientos médicos de las líneas del frente. Más de 380 personas aprendieron primeros auxilios de instructores formados por el CICR;
  • ayudó a 87 paraveterinarios de las comunidades en Afganistán meridional y central, que desparasitaron y brindaron otros cuidados a 460.000 cabezas de ganado para mejorar la salud y la productividad de estos animales;
  • mejoró el suministro de agua y las condiciones de saneamiento para 5.000 detenidos en siete lugares de detención;
  • mantuvo el apoyo a 48 clínicas de la Media Luna Roja Afgana, donde fueron atendidos más de 172.600 pacientes ambulatorios y se administraron más de 89.700 dosis de vacunas contra poliomielitis y enfermedades comunes de la infancia.

Otra tarea en el marco del cometido humanitario del CICR es la recuperación de restos mortales, ya que es importante que las familias reciban los cuerpos de sus seres queridos muertos en enfrentamientos. Durante el reciente estallido de hostilidades en Sangin y sus alrededores, la Institución facilitó la recuperación de decenas de cadáveres de combatientes de ambas partes, así como de no combatientes. También trasladó a soldados heridos, combatientes de la oposición y civiles a los servicios médicos, mediante servicios de taxistas especialmente seleccionados y formados.

Para más información:
Jessica Barry, CICR, Kabul, tel.: +93 707 74 05 26
Rafiullah Stanikzai, CICR, Kabul, tel.: +93 788 30 89 08
Anastasia Isyuk, CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 30 23  ó  +41 79 251 93 02


Fotos

El Dr. Elham Karim explica las sesiones del día durante un curso para el personal de la Dirección Nacional de Seguridad. También se imparte formación en primeros auxilios al personal médico, a los taxistas que trasladan a los enfermos y heridos al hospital y a todos los combatientes, incluso a integrantes de la oposición armada. 

Pul-i-Alam, provincia de Logar, Afganistán.
El Dr. Elham Karim explica las sesiones del día durante un curso para el personal de la Dirección Nacional de Seguridad. También se imparte formación en primeros auxilios al personal médico, a los taxistas que trasladan a los enfermos y heridos al hospital y a todos los combatientes, incluso a integrantes de la oposición armada.
/ CC BY-NC-ND / CICR / J. Barry

Personal de la Dirección Nacional de Seguridad practica el uso de una camilla improvisada con un chal y dos pedazos de madera. La formación se centra en el uso de cualquier material que esté disponible en la línea del frente cuando no existen establecimientos médicos. 

Pul-i-Alam, provincia de Logar, Afganistán.
Personal de la Dirección Nacional de Seguridad practica el uso de una camilla improvisada con un chal y dos pedazos de madera. La formación se centra en el uso de cualquier material que esté disponible en la línea del frente cuando no existen establecimientos médicos.
/ CC BY-NC-ND / CICR / J. Barry

El Dr. Bahkt atiende a unos 1.500 pacientes por mes en la clínica de la prisión. El CICR renovó la clínica en 2013 y la mantiene abastecida con medicamentos e insumos médicos. 

Prisión de Sarposa, Kandahar, Afganistán.
El Dr. Bahkt atiende a unos 1.500 pacientes por mes en la clínica de la prisión. El CICR renovó la clínica en 2013 y la mantiene abastecida con medicamentos e insumos médicos.
/ CC BY-NC-ND / CICR / J. Barry

Los niños llenan sus bidones en una bomba de mano. Los pobladores de este distrito ahora disponen de un suministro de agua propio, gracias al CICR y a las autoridades locales.  

Distrito de Surkhrud, Jalalabad, Afganistán.
Los niños llenan sus bidones en una bomba de mano. Los pobladores de este distrito ahora disponen de un suministro de agua propio, gracias al CICR y a las autoridades locales.
/ CC BY-NC-ND / CICR / J. Barry