• Enviar
  • Imprimir

¿Tienen los terroristas la posibilidad de emplear las armas nucleares y radiológicas?

30-09-2005 Artículo, Revista Internacional de la Cruz Roja, por Christoph Wirz y Emmanuel Egger

Causa suma preocupación el hecho de que los terroristas puedan llegar a obtener armas nucleares o radiológicas y hacerlas detonar en una gran ciudad. Los autores examinan los requisitos y los obstáculos técnicos para obtener armas nucleares y radiológicas. ¿Qué dificultades se plantean para su obtención? ¿Podría superarlas una organización terrorista sin el apoyo directo de un Estado que posea armas nucleares? Los autores concluyen que, con toda probabilidad, las armas nucleares están fuera del alcance de los terroristas pero que no se puede descartar la posibilidad de que éstos empleen armas radiológicas en el futuro. Se debaten las consecuencias que tendrían tales ataques.

  Introducción  

     

Afortunadamente, no ha habido actos de terrorismo nuclear o radiológico hasta el presente. Pero el ataque con el agente de guerra química sarin en Tokio (1995), los casos de ántrax en Estados Unidos (2001), y el contrabando de material radiactivo causan suma preocupación. Además, los ataques del 11 de septiembre de 2001 demostraron claramente que existen grupos con considerables recursos financieros y humanos, que tienen la voluntad de infligir el mayor daño posible.

¿El hecho de que no ha habido actos de terrorismo nuclear significa que son improbables en el presente y no muy probables en el futuro? Lo que es fácil se concretará; lo que es difícil tiene menos probabilidades de concretarse. Con esta idea, se efectuó un estudio a fin examinar las dificultades técnicas que se presentan, los materiales que se necesitan y los problemas que podría afrontar un grupo terrorista que desee llevar adelante, en secreto, un proyecto de esa índole [1] . Ese extenso estudio ha servido de base para redactar el presente artículo, menos técnico.

En la primera parte, se examina la factibilidad del terrorismo nuclear. Se demostrará que el empleo de armas nucleares por terroristas es muy improbable. En cambio, las armas radiológicas pueden formar parte del potencial de los terroristas. Así pues, se examinarán en detalle las posibles consecuencias del empleo de armas radiológicas.

  ¿Los terroristas tienen la posibilidad de emplear armas nucleares?  

     

Hay dos maneras imaginables de que los terroristas consigan explosivos nucleares. Podrían tratar de fabricar un " dispositivo nuclear improvisado " (DNI) o podrían tratar de robar o comprar un arma nuclear. Antes de examinar ambos casos, quisiéramos dar alguna información sobre el principio de funcionamiento de las armas nucleares más simples.

  El principio de funcionamiento de un arma nuclear  

En un arma nuclear, hay material fisible suficiente para la formación de varias masas críticas, pero antes de la detonación se conserva en un estado subcrítico. En otras palabras, el material fisible se acomoda de tal manera que los neutrones espontáneos no pueden iniciar reacciones en cadena o sólo inician reacciones muy cortas, que se extinguen rápidamente.

Para iniciar la explosión nuclear, se lleva el material fisible lo más rápido posible al estado de supercriticidad máxima. En el momento óptimo, la reacción en cadena comienza por una inyección de neutrones de una fuente neutrónica, es decir que comienza una suerte de carrera entre dos procesos: por un lado, en una configuración supercrítica, el número de neutrones y, con ellos, la cantidad de energía liberada aumentan exponencialmente; por otro lado, esa energía liberada por los sucesos de fisión causa una expansión, que tiende a hacer que la configuración sea nuevamente subcrítica.

Si la reacción en cadena comienza antes de que el sistema esté cerca del estado supercrítico máximo alcanzable, el aumento del número de neutrones es menos abrupto y el rendimiento energético será sólo una fracción del máximo posible. Debido a la fisión espontánea, constantemente se liberan nuevos neutrones y la presencia de neutrones que puede inducir esa detonación prematura no puede descartarse.

En función de cómo la masa subcrítica inicial se vuelve supercrítica, es posible distinguir entre dos tipos principales de configuraciones explosivas: sistema de tipo cañón y sistema de tipo implosión. 

  Sistema de tipo cañón  

     

Antes de la explosión, el material fisible se mantiene en diversas piezas separadas, todas por debajo del tamaño crítico. Cuando se usan explosivos convencionales, las piezas se unen para formar una única masa supercrítica geométricamente favorable (esférica sería la mejor). La densidad del material fisible no cambia, o cambia de manera insignificante.

Como este método es muy lento, la predetonación puede reducir considerablemente el rendimiento, del rendimiento previsto de, por ejemplo, 13 kT a unas pocas toneladas [2] . Para tener una buena probabilidad de alcanzar el rendimiento previsto, se utiliza sólo material fisible con un índice de fisión espontánea muy bajo, es decir uranio con un alto contenido de U-235.

El arma nuclear lanzada sobre Hiroshima se basó en el tipo cañón. Un proyectil cilíndrico de uranio de un diámetro de 10 cm aproximadamente y una longitud aproximada de 16 cm se disparó hacia el interior de un cilindro hueco de uranio. El peso conjunto de las dos masas era de 64 kg y estaban formadas por un 80% de U-235 en promedio. Sudáfrica también construyó seis bombas de tipo cañón, cada una de las cuales tenía 55 kg de una concentración del 80% de U-235, y más tarde las desmanteló.

  Sistema de tipo implosión  

     

Una masa esférica subcrítica de material fisible es comprimida simétricamente para que la configuración se vuelva supercrítica. Dado que la masa crítica es inversamente proporcional al cuadrado de la densidad, una doble compresión hace que un objeto de la mitad de masa crítica se convierta en uno con dos masas críticas. Esa compresión puede lograrse con ondas de choque esféricas convergentes. Para ello, se utilizan " lentes " de explosivos con velocidades de ondas de detonación muy diferentes. Las lentes deben acomodarse alrededor de la esfera que va a ser comprimida, para que toda la superficie quede cubierta.

A pesar de que este método es rápido, la predetonación puede reducir el rendimiento respecto del rendimiento previsto de, por ejemplo, 20 kT a 1 kT o menos. No obstante, las probabilidades de alcanzar el rendimiento previsto son muchas, incluso con material fisible que tenga un índice de fisión espontánea no muy bajo. Pueden utilizarse uranio y plutonio altamente enriquecidos (de preferencia, con un bajo contenido de Pu-240).

La bomba que se lanzó sobre Nagasaki era de tipo implosión. Esa arma nuclear estaba compuesta principalmente de 6,2 kg de plutonio (aprox. 0,9% de Pu-240).

  ¿Los terroristas pueden fabricar un dispositivo nuclear improvisado (DNI)?  

  Requisitos para obtener un plan  

     

Para fabricar un DNI que funcione, se necesita un plano preciso y no sólo un esbozo de los principios. A pesar de que sorprende la cantidad de información interesante y correcta sobre la física y la tecnología de las armas nucleares que está a disposición del público, especialmente en Internet, ello no significa que esa información sería suficiente para fabri car un dispositivo explosivo nuclear. Por el contrario, pone en evidencia las dificultades extremas que habría de superarse en lo relativo a habilidades técnicas y conocimientos de ingeniería.

Se habló de un diseño de bomba chino (dispositivo de implosión de uranio de 22 kT) que fue vendido por la red de Jan a Libia. Aparte de este ejemplo, no conocemos ningún otro plan que esté fuera de los controles gubernamentales.

Pero aunque un grupo de terroristas pudiera tener en su poder un plano de esa índole, seguramente se vería forzado a rediseñarlo. Es muy poco probable que tuvieran el mismo tipo de material fisible y los mismos tipos de explosivos que China empleó hace cuarenta años. Para adaptar un plan, tienen que entenderlo, necesitan saber por qué es preciso tomar algunas decisiones, es decir que prácticamente se necesita el mismo conocimiento y la misma experiencia que para hacer un diseño totalmente nuevo. ¿Cuánto esfuerzo se necesita para obtener ese conocimiento?

El experimento llamado País N-th efectuado por el Gobierno de Estados Unidos entre 1964 y 1967 podría dar algunas pistas. Se asignó a tres físicos posgraduados sin acceso a información clasificada la tarea de desarrollar un diseño viable de arma de fisión. Podían consultar la nutrida biblioteca del Lawrence Radiation Laboratory y asistir a congresos sobre explosivos. Para simular la ayuda de un equipo más experimentado, podían describir un experimento en detalle y, luego, un equipo de experimentados diseñadores de bombas haría los cálculos y les daría el resultado del experimento. Después de pasar el equivalente a tres años de trabajo, a lo largo de dos años civiles y medio, lograron un plan de un arma de tipo implosión, que, más tarde, les comunicaron que era viable. Pero ¿qué significa viable? ¿Esa bomba liberaría 1 kT o 20 kT? Nunca se fabricó y nunca se probó.

Sin duda, un grupo terrorista podría contratar físicos para que hicieran ese trabajo. Pero como no es posible encontrar cierto tipo de información en la bibliografía disponible, sería necesario hacer unos cuantos experimentos cruciales. Lo que requiere acceso a materiales que son difíciles de obtener y plantea problemas para mantener la discreción.

  La dificultad de obtener material fisible  

     

Los expertos parecen estar de acuerdo en que la mayor dificultad para una organización terrorista que quiere fabricar un DNI sería obtener el material fisible necesario. Para un arma de tipo cañón, se necesita una masa crítica desnuda de uranio altamente enriquecido (véase el Cuadro 1, más abajo). Para un arma de tipo implosión, se necesita aproximadamente la mitad de masa crítica desnuda de uranio o de plutonio altamente enriquecido.

El enriquecimiento de uranio y la producción de plutonio en un reactor nuclear seguramente están fuera del alcance de cualquier grupo terrorista; los esfuerzos necesarios serían demasiado grandes. Por cierto, esos proyectos no podrían mantenerse en secreto. De modo que esta posibilidad puede descartarse. Sin embargo, sigue existiendo la posibilidad de que roben material fisible o compren material fisible robado.

La mayor parte de las centrales nucleares del mundo usan uranio poco enriquecido (UPE). Ese combustible no sirve para fabricar bombas. Sin embargo, existen algunos reactores de investigación civil, reactores de prueba y reactores para propulsión de submarinos que usan uranio altamente enriquecido (UAE), es decir uranio con un contenido de U-235 mayor al 20%. Además, parte del combustible agotado de uso civil se recicla, es decir el plutonio que se acumuló durante el tiempo en que el reactor se utilizó se vuelve a emplear en nuevas barras de combustible. A pesar de que ese material fisible civ il no es totalmente adecuado para hacer una bomba nuclear y ningún Estado que dispone de armas nucleares lo usaría, podría ser utilizado por terroristas.

Para prevenir el uso de material fisible civil con fines militares, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) inspecciona todas las instalaciones nucleares y todas las reservas de armas en Estados que no disponen de armas nucleares que son Partes en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. El OIEA asesora a los operadores y poseedores de esas instalaciones sobre cómo deben guardar el material fisible, y lleva el registro de la cantidad del material fisible existente en cada lugar. La frecuencia de las inspecciones depende del peligro que podría causarse si el material fuera robado.

La información sobre actividades de contrabando puede servir como medida de la eficiencia y el alcance del control del material fisible. La " lista de incidentes confirmados ocasionados por uranio o plutonio altamente enriquecidos " del OEIA muestra un pico de los incidentes en 1994. Todo el material que figura en esa lista combinado estaría bien por debajo de la cantidad necesaria para fabricar un arma nuclear. A pesar de que esto es tranquilizador, el porcentaje de contrabandistas arrestados no se conoce, así como tampoco se sabe si la disminución, a partir de 1994, es real. Tal vez los contrabandistas han aprendido y ahora están más instruidos.

  La dificultad de fabricar dispositivos nucleares improvisados (DNI)  

     

Aunque existan material fisible y planos, la fabricación de un DNI sería un proyecto técnico exigente. Además, debido a la gran cantidad de materia fisible que se utiliza, los eventuales fabricantes podrían poner en peligro su vida.

Los obstáculos para fab ricar un DNI de tipo cañón, a pesar de que son manifiestamente menos numerosos que los que presenta la fabricación de uno de tipo implosión, no deben descuidarse. Para fabricar las partes de uranio del DNI, se necesitan expertos en metalurgia y equipamiento. A continuación, enumeramos algunos de los obstáculos prácticos que deberían sortear:

  • el uranio se quema espontáneamente en el aire a 150-175º C;

  • el uranio es químicamente tóxico y radiactivo. El uranio altamente enriquecido exhibe más de 100 desintegraciones por unidad de tiempo que el uranio natural;

  • cuando se enfría de su punto de fusión (a 1132.2º C) a temperatura ambiente, el uranio atraviesa dos etapas de transición. La densidad aumenta entonces más del 8,5%. Un cambio del 8,5% en la densidad, se traduce en un cambio de aproximadamente un 18% en la masa crítica;

  • no es posible verificar si las dos masas subcríticas se adecuan o no;

  • los materiales reflectores y las prensas isostáticas adecuadas para formar los reflectores están sujetos a controles de exportación.

El siguiente ejemplo puede servir para demostrar las dificultades de compresión y, por consiguiente, las de fabricar un dispositivo nuclear improvisado de tipo implosión. A fin de comprimir un litro de agua a un volumen de medio litro o menos, se necesitaría una enorme presión y la menor asimetría podría causar un chorro, no una compresión. Como las fuerzas aglutinantes entre los átomos de un sólido son pequeñas en comparación con las fuerzas requeridas, los sólidos (por ejemplo, el uranio o el plutonio) en esa región de presión se comportan como líquidos y, por lo tanto, conforme a las leyes de la hidrodinámica.

La dificultad de obtener la p ericia necesaria, los requisitos técnicos (que, en varios aspectos, rayan en lo imposible), la falta de material disponible y la falta de experiencia en trabajo con ese tipo de material son razones por las que difícilmente un grupo subnacional podría asumir la fabricación de un dispositivo nuclear improvisado de tipo implosión con una compresión considerable. 

En resumen, para fabricar un arma utilizable, se necesita más que conocimiento sobre el funcionamiento de las armas nucleares y acceso a material fisible.

  ¿Los terroristas pueden adquirir armas nucleares robándolas (o comprando armas robadas)?  

Sin duda, la seguridad internacional depende de la seriedad con que los Estados que disponen de armas nucleares asuman sus responsabilidades. Las armas nucleares están alojadas en lugares bien protegidos y resguardados o en instalaciones de almacenamiento de armas nucleares. Un robo implicaría muchos riesgos y grandes esfuerzos por lo que respecta a personal, finanzas y organización. Sin el apoyo de personal interno y sin conocimiento del local, un robo de ese tipo es impensable. Hasta ahora, no ha habido ninguna denuncia confirmada, o creíble, de robos de esa naturaleza.

Existen diferentes tipos de sistemas de protección y seguridad a fin de garantizar que, bajo ninguna circunstancia, se produzca una explosión nuclear no deseada. Los siguientes son algunos ejemplos:

  • disyuntores inerciales y sensores de aceleración que permiten el cebado sólo después de que se ha alcanzado cierto umbral;

  • algunos tipos requieren un impulso eléctrico de alta energía;

  • dispositivos sensores ambientales que controlan la trayectoria y se encienden sólo a determinado ratio de la aceleración longitudinal a lateral;

  • un disyuntor barométrico activa el circuito eléctrico sólo a determinada altura suelo;

  • se necesita un dispositivo de autorización de armamento, o acopladores facultativos de acción ( Permissive Action Link, PAL ), que consiste, por ejemplo, en varios códigos de números con hasta 12 dígitos y que permiten un número limitado de intentos. El código tiene que ser ingresado por más de una persona, por ejemplo cada persona interesada conoce sólo una parte del código completo.

También se sabe que, desde el decenio de 1970, en Estados Unidos existen sistemas de seguridad para armas nucleares que pueden destruir componentes críticos o volverlos inutilizables, si alguien manipula el arma inadecuadamente o si trata de abrirla. Las armas nucleares rusas también han incorporado sistemas de seguridad operacional y física similares. Si el arma nuclear no se destruye por completo cuando es abierta, y puede extraerse el material fisible, la cantidad no será suficiente para un diseño elemental; para obtener suficiente material, se necesitaría robar varias armas.

Esos sistemas de seguridad operacional y física también garantizan que sea muy improbable el empleo eficaz de un arma robada.

  ¿Los terroristas tienen la posibilidad de emplear armas radiológicas?  

     

Definición: ¿qué es un arma radiológica?

Un arma radiológica (o dispositivo de dispersión radiológica, DDR) es un dispositivo diseñado para dispersar material radiactivo en el medio ambiente, a fin de causar la muerte o de inutilizar un área. A veces, cuando se utilizan explosivos rompedores para dispersar material radiactivo, las armas radiológicas se llaman " bombas sucias " .

Un arma radiológica no es un arma nuclear. Si bien la bomba radiológica esparce uranio y plutonio, el efecto de la onda expansiva se debe sólo al explosivo rompedor; no se produce ninguna fisión nuclear, como ocurriría con una bomba nuclear. El efecto de onda expansiva de una bomba radiológica es, pues, el mismo que el efecto de onda expansiva de una bomba convencional que tenga la misma cantidad de material explosivo.

Efectos de la radiación en los seres humanos

Se utiliza el término " dosis " para hacer referencia a la cantidad de radiación que una persona recibe. La tasa de dosis se mide en unidades de miles de Sievert (Sv), llamadas miliSievert (cuya abreviatura es mSv) [3] .

Básicamente, puede distinguirse entre efectos agudos, con los síntomas de la enfermedad de la radiación y posiblemente la muerte poco después de la irradiación, y los efectos de la radiación a largo plazo, con una probabilidad mayor de muerte por cáncer muchos años después de la irradiación. El valor umbral para la aparición de un síndrome de irradiación aguda es una dosis corporal de alrededor de 1.000 mSv. Para una población de todas las edades y ambos sexos, el número de muertes por cáncer como resultado de una irradiación crónica se calcula entre un 5% y un 6% por Sv [4] . No se conoce un valor umbral para ese efecto.

  ¿Cuán difícil es fabricar un arma radiológica?  

Para fabricar un arma radiológica, los terroristas necesitarían tener acceso a una cantidad suficiente de material radiactivo. Las fuentes radiactivas se utilizan en aplicaciones médicas, industriales, agrícolas y para investigación. Pueden hallarse en hospitales, instalaciones médi cas y de irradiación industrial, universidades e incluso en hogares. Sin embargo, no todas esas fuentes serían adecuadas para utilizar en un DDR. La mayoría son demasiado débiles como para causar daños de envergadura. Además, muchas fuentes radiactivas se encuentran en forma metálica y no podrían ser esparcidas eficazmente por explosivos rompedores. Sin embargo, no puede descartarse por completo la posibilidad de que los terroristas obtengan el material adecuado y en cantidad suficiente para contaminar un área considerable.

Para manipular en forma segura una fuente radiactiva fuerte, se requieren conocimientos de materiales radiactivos y de protección contra la radiación. En el caso de los terroristas o los " bombarderos suicidas " , podemos suponer que la seguridad y el cáncer a largo plazo no se cuentan entre sus principales preocupaciones.

Con respecto a la factibilidad técnica, podemos concluir que la fabricación de un arma radiológica es bastante posible. En todos los casos, se necesita una planificación y un conocimiento elaborados, un enfoque muy selectivo y montos de dinero considerables. Sin embargo, no existen obstáculos fundamentales que impidan a los terroristas construir armas radiológicas.

A fin de prevenir el empleo de fuentes radiactivas en armas radiológicas, la Conferencia Internacional sobre la Seguridad de las Fuentes Radiactivas, celebrada en Viena, Austria, en 2003, abordó esas cuestiones e instó a que se tomaran medidas en el plano internacional. Como resultado directo, se revisó el " Código de Conducta sobre la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas " del OIEA, en 2003; se elaboraron y aprobaron en 2004 las " Directrices sobre la importación y exportación de fuentes radiactivas " , y se concluyó recientemente la " Guía de seguridad sobre categorización de fuentes radiactivas " . Más de setenta países ya han expresado su intención de observar las direc trices establecidas en el " Código de conducta sobre la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas " .

El Grupo de los 8, en su reunión en Evian en 2003, expresó su pleno apoyo político a las acciones y al Código de Conducta del OIEA, y alentó a todos los Estados a trabajar para aumentar la seguridad tecnológica y física de las fuentes radiactivas. En Sea Island, en 2004, el Grupo de los 8 dio su apoyo a las " Directrices sobre la importación y exportación de fuentes radiactivas de alto riesgo " , que fueron elaboradas bajo los auspicios del OIEA y luego respaldadas por la Conferencia General, en septiembre de 2004. En la Resolución 1540 del Consejo de Seguridad de la ONU, en el preámbulo, se reconoce que la mayor parte de los Estados han tomado medidas de prevención efectivas de conformidad con las recomendaciones dadas en el Código de Conducta. Esas medidas de alcance internacional tienen el propósito de garantizar la seguridad de las fuentes radiactivas y de reducir la probabilidad de que una de esas fuentes caiga en manos de terroristas.

  Situaciones posibles de empleo de armas radiológicas  

  Fuente de radiación cerrada  

     

Un emisor gamma genera un campo de radiación limitado localmente cuya intensidad disminuye rápidamente, cuando aumenta la distancia con respecto a la fuente. Un emisor gama fuerte podría esconderse en áreas de alta exposición, como zonas urbanas con alta densidad de población o instalaciones gubernamentales, donde se podría exponer a un elevado número de personas a una radiactividad intensa en un período corto. Es improbable que las personas expuestas a una fuente de ese tipo sufran un síndrome de irradiación aguda. Sin embargo, en el momento del descubrimiento, es probable que se den reacciones de pánico en todas las personas que hayan pasado cierto tiempo cerca de esa fuente. A largo plazo, las personas irradiadas por ésta podrían estar sujetas a un riesgo mayor, pero muy pequeño, probablemente no detectable estadísticamente, de cáncer. Una vez descubierta, la fuente puede ser protegida y retirada de manera relativamente fácil.

Una opción alternativa sería el uso de una fuente de ese tipo para irradiar a un número limitado de personas en un período largo. En ese caso, esas personas podrían sufrir el síndrome de irradiación aguda e incluso podrían morir a consecuencia de la irradiación. Sin embargo, el número de víctimas de un ataque de esa naturaleza sería muy limitado. 

  Contaminación de alimentos  

Es posible contaminar alimentos o bebidas mediante sustancias radiactivas, por ejemplo en plantas de producción, durante el transporte o en los comercios minoristas. El principal peligro en ese caso es una contaminación interna del consumidor. Incluso una contaminación selectiva y débil de sólo un número reducido de artículos tendría un efecto considerable en el público y podía causar severos daños económicos.

  Contaminación de agua potable   

Debido a su alta dilución en grandes cantidades de agua, la adición de sustancias radiactivas solubles, incluso en grandes cantidades, a agua potable en sistemas de abastecimiento y distribución de agua no provoca, en principio, una contaminación que sería peligrosa para el consumidor. Sin embargo, pueden excederse los bajos valores de tolerancia para el agua potable, lo que puede requerir costosas medidas de mitigación.

  Dispositivo explosivo con material radiactivo  

     

La detonación de un dispositivo explosivo al que se han añadido sustancias radiactivas produce contaminación tanto en forma local como en áreas extensas. Los dispositivos de ese tipo por lo general se llaman " bombas sucias " . La contaminación local es causada por el material radiactivo expulsado. La zona amplia de contaminación resulta de la propagación y la deposición de aerosoles producidas por la explosión. La inhalación de aerosoles radiactivos produce irradiación interna en las personas. Las personas heridas pueden contaminarse. Es muy probable que las personas contaminadas sean trasladadas a hospitales, que también resultarán contaminados. En tal caso, la descontaminación puede ser difícil y costosa, y requerir mucho tiempo.

  Contaminación del aire por medio de aerosoles  

     

Con el equipamiento técnico adecuado, es posible producir un aerosol fácilmente respirable. El esparcimiento de una solución de radionúclidos en un edificio público podría hacer que las personas en su interior respiren aire contaminado. Además, la deposición de aerosoles podría causar una contaminación superficial tanto de las personas como del piso del edificio. Un ataque de ese tipo puede suscitar el temor de que las personas afectadas contraigan cáncer y dar lugar al cierre del edificio durante el tiempo necesario para la descontaminación, además de generar pérdidas económicas e importantes gastos en descontaminación.

Consecuencias del empleo de armas radiológicas

Tras el empleo de un arma radiológica, una zona quedaría contaminada con sustancias radiactivas, sobre todo en las dos últimas situaciones mencionadas más arriba. El tamaño de esa zona depend erá, entre otros factores, de los medios utilizados para dispersar el material radiactivo, la cantidad de material radiactivo, las condiciones meteorológicas.

Por lo general, la contaminación radiactiva en una zona afectada disminuye con la distancia del punto cero. La contaminación también disminuye con el tiempo. En primer lugar, las condiciones climáticas continuamente extraen la radiactividad de la zona contaminada; en segundo lugar; también se da una desintegración natural de los radionúclidos.

Algunos modelos matemáticos han mostrado que, en el caso de un ataque con bomba sucia, puede preverse una dosis máxima de 10 mSv/h en el sitio de la explosión. Ese valor depende, por supuesto, de los parámetros hipotéticos, como la actividad, las condiciones meteorológicas y la cantidad de explosivos. Una persona debería pasar unas cien horas en esa zona para tener un 5% de probabilidades de desarrollar los síntomas de una enfermedad de irradiación aguda. Esto hace prácticamente imposible que los habitantes, los servicios o las personas que hayan pasado por la zona afectada acumulen una dosis de irradiación suficientemente alta como para sufrir la enfermedad de la irradiación o morir.

Por lo tanto, es improbable que la radiactividad emitida por un arma radiológica presente un riesgo grave o agudo para la salud. Pero puede resultar necesario tomar medidas para prevenir o reducir los daños a largo plazo de la radiación sobre la población afectada (un posible aumento de los riesgos de cáncer y de leucemia). La Comisión Internacional sobre Protección Radiológica (CIPR) recomienda que se tomen medidas si la dosis que se prevé que resulte de todas las fuentes de irradiación conocidas sobre la población excede los 10 mSv/año [5]

En principio, en función del grado de contaminación, pueden tomarse las siguientes medidas para proteger a la población:

  • recomendación a todas las personas que estaban al aire libre durante el ataque de que se duchen y se cambien la ropa;

  • limitaciones temporarias del tiempo que puede pasarse al aire libre;

  • estadías temporarias en subsuelos o refugios;

  • limitaciones del consumo de ciertos productos agrícolas;

  • prohibición de cosechar, pastorear el ganado, cazar y pescar;

  • evacuación temporaria; o

  • reubicación definitiva de la población afectada.

El hecho de permanecer dentro de una vivienda ofrece un factor de seguridad de aproximadamente 10, es decir cuando la intensidad de la dosis ambiente medida en el exterior es de 1 mSv/h, es de 0,1 mSv/ en el interior. Se puede ordenar la evacuación por un período de tiempo corto solamente, para permitir que las organizaciones de protección civil inspeccionen y descontaminen sin obstáculos la zona afectada. La evacuación también es una posibilidad cuando un edificio no dispone de la protección adecuada o las condiciones en su interior son demasiado restrictivas como para ser tolerables.

Si resulta imposible o demasiado costoso descontaminar un área, es posible considerar la reubicación de la población y el cierre del área. En el caso de contaminación radiactiva, esas medidas pueden disminuir e incluso eliminar por completo los riesgos para la salud. El riesgo de cáncer inducido por la irradiación podría reducirse hasta un grado tal que no pueda preverse un aumento comprobable de la incidencia del cáncer. Sólo desde el punto de vista de los riesgos para la salud, podrían tomarse las medidas necesarias sin premura indebida, dado que una demora de varios días difícilmente podría conllevar alguna diferencia. La contaminación sería, posiblemente, tan débil que todas las medidas tomadas serían superfluas.

En el caso de una contaminación de alto nivel, podría ser necesario descontaminar a las personas, las calles y los edificios afectados, es decir sacarles el material radiactivo. Un cambio de vestimenta y una ducha concienzuda suelen ser suficientes para descontaminar a una persona. Descontaminar las calles, las plazas y los edificios es bastante más complicado; se los debe rociar con mucha agua y luego fregar, a veces incluso aspirar. En función del tipo de contaminación y de la superficie, ese procedimiento elimina del 10 al 90% de la radiactividad; pueden necesitarse varias operaciones repetidas para lograr un efecto significativo. Algunas sustancias radiactivas pueden mezclarse con el asfalto o el hormigón, de tal modo que los procedimientos descritos pueden no tener efecto. En esos casos, puede ser necesario quitar el recubrimiento externo de edificios y calles, y eliminarlo como desechos radiactivos. En las zonas que no pueden ser descontaminadas, como jardines o parques, debe quitarse una capa del suelo vegetal hasta una profundidad de 20 a 30 cm, lo que conlleva la eliminación de mayores cantidades de desechos radiactivos.

El ejército, las unidades de protección y apoyo y las compañías privadas probablemente intervengan para efectuar una tarea de tal magnitud. Tras una descontaminación efectiva, la población podría regresar a sus hogares después de unos pocos días o meses. Si el esfuerzo fracasa, puede ser necesario demoler y reconstruir los edificios afectados y/o reubicar a la población.

La confianza de la población en que las autoridades estén haciendo lo correcto puede verse socavada por la gran cantidad de recomendaciones y normas sobre protección contra la radiación, que a veces son contradictorias. Un estudio en Estados Unidos muestra que cerca de un 40% de las personas no seguirían las instrucciones oficiales y en todo caso tratarían de huir del sitio lo más pronto posible [6] . En Estados Unidos, en 2004, podían aplicarse seis normativas que establ ecían diferentes límites de dosis para efectuar una limpieza de dispositivos de dispersión radiológica [7] . Mientras los expertos y los políticos sigan debatiendo sobre argumentos irresueltos, la confianza de la opinión pública será cada vez menor. Lo que demorará las soluciones y, por ende, aumentará el impacto de los DDR y los costos y, eventualmente, conducirá a soluciones costosas e innecesarias, que sólo se tomarán para recuperar la confianza pública.

En una zona con alta densidad de población, la descontaminación profunda de incluso un área relativamente pequeña probablemente conllevaría costos inmensos. Las compañías locales tal vez tengan que cerrar temporalmente; muchos habitantes tendrían que mudarse. Aparte de estos costos más o menos directos, la incertidumbre y la conmoción sufridas por buena parte de la población generaría gastos generales considerables. Aunque el riesgo para la salud pueda ser marginal, las ciudades o incluso las regiones afectadas perderían buena parte de su atracción para los habitantes, las empresas y los turistas. En el peor de los casos, ello generaría costos de varios centenares de miles de millones de dólares estadounidenses.

  Conclusiones  

Para conseguir un arma nuclear, los terroristas deberían sortear obstáculos sumamente difíciles. La probabilidad de que los terroristas empleen un arma de ese tipo es, por lo tanto, muy baja. Fabricar armas nucleares es una tarea difícil, incluso para los países. Irak lo intentó hace quince años, a través de un proyecto que requirió 10 mil millones de dólares estadounidenses y 7.000 empleados, y no tuvo éxito. Además, el Tratado de No Proliferación, el principal pilar de la no proliferación de armas nucleares, ha sido fortalecido y se han mejorado consecuentemente las salvaguardias previstas. Ahora sería muy difícil para los miembros de ese Trata do fabricar armas nucleares sin despertar sospechas, especialmente para los países donde el Protocolo adicional a los Acuerdos de Salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica, de 1997, está en vigor. La fabricación de un arma nuclear en secreto por un grupo subestatal es aún más improbable.

Las medidas habituales contra la proliferación de armas nucleares impiden el terrorismo nuclear. Por consiguiente, un mayor compromiso para fortalecer el Tratado de No Proliferación, la reducción de las ojivas nucleares, así como del material fisible crítico permitirían disminuir aún más el riesgo de terrorismo nuclear.

A diferencia del caso de las armas nucleares, concluimos de nuestro estudio que, en principio, no existen obstáculos insuperables para la adquisición y el empleo de armas radiológicas por un grupo terrorista bien organizado, aunque esa actividad requiere alta tecnología y es, por lo tanto, muy difícil. Los expertos estiman que la probabilidad de que se perpetre un ataque de esa índole en los próximos diez años es del 40% [8] . La mayor parte de los países no cuentan con programas bien elaborados para el manejo de un ataque con DDR. Esos programas deberían abarcar la educación pública, la preparación para primeros auxilios y las normas que definan los niveles de contaminación con los que se puede vivir, en caso de que se perpetrara un ataque de ese tipo. Si las estimaciones de los expertos son correctas, se necesita con urgencia una acción de contingencia para evitar el pánico y mitigar las consecuencias posibles de tal ataque.

  Notas  

  [1] Bernard Anet, Ernst Schmid, Christoph Wirz, " Nuclear terrorism: A threat to Switzerland? " , Spiez Laboratory, Informe interno, LS2000-03, 2000. 

  [2] Rendimiento: energía liberada, comúnmente se expresa en kilotones de TNT equivalente (kT); 1 kT equivale a 10¹² calorías o a 4.19 x 10¹² julios. 

  [3] 1 mSv es lo mismo que 100 mrem.

  [4] Informe del Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica, ante la Asamblea General, por lo general conocido como Informe UNSCEAR 2000.

  [5]   Protection of the Public in Situations of Prolonged Radiation Exposures , Publicación de la CIPR, 82, 2000.

  [6] Roz D. Lasker, Redefining Readiness: Terrorism Planning through the Eyes of the Public , Center for the Advancement of Collaborative Strategies in Health, Academia de Medicina de Nueva York, 14 de septiembre de 2004.

  [7] D. Elcock, G.A. Klemic, A. L. Taboas, " Establishing remediation levels in response to a radiological dispersal event " (o bomba sucia), Environ. Sci. & Technol. , vol. 38, n.º 9, pp. 2505-2512.

  [8] Richard G. Lugar, The Lugar Survey on Proliferation: Threats and Responses , junio de 2005, disponible en http://lugar.senate.gov/reports/NPSurvey.pdf (consultado el 12 de septiembre de 2005).

     

     

  Anexo – Algunos términos básicos de física nuclear  

     

  Se explican a continuación los términos más importantes para comprender los principios y los mecanismos de las armas nucleares y radiológicas.  

     

  Isótopos  

     

Los núcleos atómicos constan de protones y neutrones. El número de protones determina el elemento. Por ejemplo, un núcleo de uranio está formado por 92 protones y un núcleo de plutonio, por 94. Los núcleos de un elemento pueden tener diferentes números de neutrones; se habla entonces de diferentes isótopos de ese elemento.

  Radiactividad, vida media  

     

Los núcleos atómicos radiactivos tienen la propiedad de emitir, sin ninguna influencia externa, una partícula: de ese modo, se convierten en diferentes núcleos. En el caso de una desintegración alfa, el núcleo atómico emite una partícula alfa que consiste en dos protones y dos neutrones; entonces el núcleo pierde la correspondiente cantidad de masa. En el caso de una desintegración beta, el núcleo emite un electrón, una llamada partícula beta; su masa, sin embargo, sigue siendo casi constante. Tanto la desintegración alfa como la desintegración beta pueden estar acompañadas por la llamada radiación gamma, que es una radiación electromagnética altamente energética. Una hoja de papel o varios metros cúbicos de aire podrán detener una radiación alfa. Una radiación beta podrá ser detenida con un libro delgado, mientras que los rayos gama pueden atravesar paredes.

El comportamiento temporal de la desintegración radiactiva se caracteriza por la vida media, que es el tiempo necesario para reducir la cantidad de material radiactivo por un factor de 2.

  Fisión espontánea  

     

Por fisión espontánea se entiende la desintegración radiactiva en que se divide un núcleo atómico, sin influencia externa, en dos o, muy rara vez, tres fragmentos. Al mismo tiempo, se liberan algunos neutrones, radiación gamma y energía (en forma de energía cinética de las partículas).

  Fisión inducida / reacción en cadena  

     

Los neutrones pueden chocar con los núcleos y ser capturados. Pero los neutrones capturados por algunos isótopos pesados también pueden causar la división de los núcleos; esto induce la fisión.

Con cada fisión, se liberan neutrones que pueden inducir más fisiones. Se inicia una llamada reacción en cadena. El material fisible está compuesto de isótopos que pueden ser divididos por neutrones de cualquier energía y pueden sostener una reacción de fisión en cadena. 

  Masa crítica  

     

La masa crítica de un ensamblaje de material fisible es la cantidad necesaria para una reacción nuclear en cadena sostenida. En un ensamblaje más grande, la reacción aumenta a una velocidad exponencial; esto se llama masa supercrítica.

La masa crítica no es constante. La masa crítica más pequeña para el material fisible resulta en forma de esfera, dado que su relación de superficie al volumen es mínima. La masa crítica puede ser reducida si los neutrones que se escapan del material fisible son reflejados hacia atrás. Además, la masa crítica es inversamente proporcional al cuadrado de la densidad. En el cuadro 1, se proporcionan las masas críticas para el isótopo del plutonio 239 y diferentes mezclas de isótopos de uranio.

                                 
Masa crítica (kg)
    Pu239 (fase más densa)    ~ 10
    U235     ~ 48
    U235 (94%)  U238 (6%)    ~ 52
    U235 (80%)  U238 (6%)    ~ 70
    U235 (50%)  U238 (50%)    ~ 160
    U235  (20%) U238  (80%)    ~ 800
 

Cuadro 1: masas críticas desnudas (sin reflector) de diferentes esferas de material fisible.

     




Secciones relacionadas

Páginas relacionadas