Nowruz bajo la sombra de la guerra: un llamamiento para proteger a la población civil
En esta época del año, la gente en todo Irán normalmente estaría celebrando Nowruz, un antiguo festival que marca la llegada de la primavera. Nowruz se festeja el primer día del nuevo año solar (equinoccio de primavera) y es un momento de renovación y esperanza que reúne a familiares y amigos.
En esta época del año, la gente en todo Irán normalmente estaría celebrando Nowruz, un antiguo festival que marca la llegada de la primavera. Nowruz se festeja el primer día del nuevo año solar (equinoccio de primavera) y es un momento de renovación y esperanza que reúne a familiares y amigos.
Habitualmente, los días previos al Nowruz suelen ser de los más animados del año en Irán. Los mercados se llenan de gente que compra flores, dulces y regalos. Los niños están ansiosos por visitar a sus familiares y recibir el eidi, el tradicional regalo de Año Nuevo. Las calles se adornan y las familias limpian su casa, preparan la tradicional mesa de Haft-Seen y se reúnen con sus seres queridos para celebrar el renacimiento de la naturaleza tras el largo invierno.
Pero este año, la época de la renovación llegó bajo la sombra del conflicto armado. En lugar de la alegría y el entusiasmo de siempre, la mayoría de los iraníes sienten ansiedad e incertidumbre. Las familias que normalmente estarían organizando visitas y festejos ahora se preocupan por la seguridad y el bienestar de sus seres queridos.
Un habitante de Teherán cuenta que, bajo la sombra de la guerra, los días previos al Año Nuevo se sienten muy distintos:
"Normalmente, en vísperas de Año Nuevo, las calles están tan animadas y concurridas que la gente va apretujada como sardinas en lata; apenas se puede caminar. A lo largo de las calles, hay puestos que venden de todo, desde ropa hasta adornos para la mesa de Haft-Seen. Las tiendas que venden frutos secos y nueces están atiborradas de clientes, y a veces hay que esperar una eternidad antes de poder hacer una compra. Pero este año, no hay rastro de las tiendas callejeras ni del bullicio de siempre. Todo está en silencio. Los pasajes y las callejuelas están vacías. Todos se sienten decepcionados, ansiosos y agobiados por el horror de la guerra. Por todos lados, se ven viviendas dañadas o en ruinas. Solo espero que esta situación termine cuanto antes".
Los informes procedentes de todo Irán señalan que las hostilidades ya han causado consecuencias graves para la población y la infraestructura civil, con miles de personas heridas o muertas e innumerables viviendas destruidas. Las imágenes de las ruinas de una escuela de niñas en Minab han conmocionado profundamente a muchas personas, recordándonos dolorosamente el inaceptable hecho de que los civiles son quienes sufren las peores consecuencias de los conflictos armados.
"En momentos en que las familias deberían estar preparándose para festejar Nowruz y dar la bienvenida a la primavera, muchas se enfrentan, en cambio, al miedo y a la incertidumbre y hasta se reúnen para asistir a funerales", dijo Vincent Cassard, jefe de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja en Irán. "Nowruz es un momento que llama a celebrar la renovación y el valor de la vida. Por ello, transmite un mensaje poderoso acerca de nuestra humanidad común y de la necesidad de respetar y proteger a las personas civiles contra los efectos de las hostilidades, tal como exige el derecho internacional humanitario. Es imperativo que los beligerantes respeten las leyes de la guerra y la protección de las personas civiles, como requieren explícitamente los Convenios de Ginebra, y los exhortamos con urgencia a que lo hagan".
Por ahora, prevalece la incertidumbre. La tradición de celebrar Nowruz se mantendrá, pero las familias se reunirán en circunstancias difíciles. Muchas compartirán una misma esperanza para el Año Nuevo: que ellas y sus seres queridos puedan recibirlo a salvo.