Excelencias, colegas:
Quiero comenzar dándole las gracias a la ministra Wong por su compromiso personal. Usted ha puesto en marcha esta iniciativa junto con sus amigos y socios de muchos otros Estados porque de verdad quiere marcar la diferencia.
Cuenta con todo mi apoyo, porque las personas de quienes hablamos hoy son nuestros colegas. Son mis colegas. Son personas que han dedicado sus vidas a ayudar a los demás y que actualmente están siendo asesinadas en cifras sin precedentes.
Conozco a sus padres. Conozco a sus hermanos y hermanas. Conozco a sus esposas y esposos. Y, con mucha frecuencia, dejan a sus hijos pequeños.
A veces ni siquiera podemos recuperar sus cuerpos para darles una sepultura digna. En los últimos años, en una ocasión, nos atacaron cuando intentábamos recuperar el cuerpo de un colega. Sabíamos que había muerto: falleció mientras hablaba por teléfono con nosotros, y no pudimos llegar hasta él.
Me destroza. Destroza a nuestros colegas. Destroza a todo el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, porque hemos llorado a demasiados voluntarios.
Los ataques deliberados contra el personal humanitario son una violación clara del derecho internacional humanitario. Constituyen crímenes de guerra.
Y esto es solo la punta del iceberg.
Cuando estos ataques se normalizan, existe el riesgo de que las violaciones contra la población civil ya se hayan vuelto habituales. La seguridad del personal humanitario es indisociable de la seguridad de toda la población civil en cualquier situación de conflicto armado, así como de la prestación de asistencia humanitaria.
Sin personal humanitario no hay asistencia humanitaria. Por eso es fundamental que los Estados suscriban la Declaración sobre la Protección del Personal Humanitario y se sumen a la Iniciativa mundial para impulsar el compromiso político con el DIH.
Ambas persiguen un mismo propósito: garantizar el respeto del DIH para salvar vidas y aliviar el sufrimiento en la guerra. A ustedes, como representantes de los Estados, quiero reiterarles mi llamamiento a que intercedan ante sus aliados. Recurran a todos los medios de influencia de que disponen —políticos, diplomáticos, financieros y económicos— para garantizar el respeto del DIH.
Firmen la Declaración sobre la Protección del Personal Humanitario y súmense a la Iniciativa mundial sobre el DIH. Y, una vez que se hayan sumado —si aún no lo han hecho—, les pido que participen al más alto nivel posible en la conferencia internacional que se celebrará el 7 de diciembre, convocada por Su Majestad el rey Abdalá II de Jordania, porque de ahora en adelante debemos hacer de esto una prioridad política.
Muchas gracias.