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África subsahariana: desafíos para el CICR

17-06-2004 Reportaje

El África subsahariana sigue siendo uno de los principales focos de actividades del CICR, que justifica más del 40% del presupuesto anual para el terreno. Su labor abarca tanto conflictos de larga duración como zonas de combate más recientes, como son Darfur en el oeste de Sudán. Entrevista con Christoph Harnisch, delegado general para África.

De todos los continentes, es el africano donde se sigue registrando el número más elevado de conflictos con todos los sufrimientos que ello conlleva para la población civil afectada. El CICR despliega actividades operacionales en 29 países del África subsahariana, para las que emplea a unos 500 expatriados y 3.500 empleados locales.

«Uno de los dilemas con el que nos tropezamos una y otra vez es el de ingentes necesidades frente a posibilidades de intervención», dice Christoph Harnisch, delegado general del CICR para África. «Hay que saber cuál es la mejor acción humanitaria para las personas más vulnerables en las peores situaciones, ya que el CICR podría desplegar operaciones mucho más importantes en cualquier punto de África pero hemos de ceñirnos a nuestro cometido y tener en cuenta nuestras posibilidades».

Según Harnisch, las actuales prioridades son África occidental, que sigue siendo muy voluble, y Darfur, en el oeste de Sudán, donde las tensiones entre el Gobierno central y los rebeldes locales degeneraron en violentos enfrentamientos el año pasado. «Por lo demás, dijo, gran parte del continente tiende a la estabilización, a pesar de que persisten problemas subyacentes, como son la pobreza crónica y el difícil acceso a los escasos recursos. Las posibilidades de que estallen nuevos enfrentamientos son elevadas».

  África occidental  

Liberia, que emerge de una guerra civil de 14 años, que se ha cobrado un alto número de víctimas entre la población, sigue siendo motivo de preocupación. En 2004, el CICR ha ampliado sus actividades en el país y los programas han pasado de la asist encia a la población desplazada en Monrovia, la capital, y en sus alrededores, a la ayuda a los residentes que habitan en el interior del país. En cooperación con la Cruz Roja Nacional de Liberia, el trabajo se centra en la protección de los civiles y los detenidos, la mejora de las estructuras de agua y saneamiento y el restablecimiento del contacto entre familiares.

El proceso político también sigue siendo muy frágil en la vecina Côte d'Ivoire y, a pesar de que gracias a los esfuerzos diplomáticos se ha logrado poner término a los combates, persisten los obstáculos para alcanzar una paz duradera.

  Darfur  

Tras las entrevistas mantenidas con el Gobierno en Jartum, el CICR ha aumentado el número de colaboradores en el área de Darfur.

«Es importante decir que todavía hay que evaluar con precisión el nivel de necesidades humanitarias porque no pretendemos conocer todas las necesidades que tiene la población de esta zona», dice Harnisch. «El CICR ha establecido a sus propios equipos junto a los de la Media Luna Roja Sudanesa en tres zonas: al Geneina, al Fashir y Nyala, y está desarrollando la distribución de ayuda no alimentaria para los desplazados».

«Asimismo, prestamos asistencia médica para los hospitales de referencia en estas zonas y, en septiembre del año pasado ya habíamos iniciado las actividades en el ámbito del agua y el saneamiento».

«Además de esto, estamos supervisando la protección de la población civil en todas las zonas donde trabajamos... de manera que el componente protección es tan importante, o más, que el componente asistencia».

  Mejorar la situación en algunas regiones  

Mientras tanto, en algunas partes de África, cabe confiar en el fut uro. Por ejemplo, Harnisch dice que la situación de seguridad en Ruanda ha mejorado mucho, a pesar de que el país sigue teniendo bastantes dificultades en aceptar su reciente pasado.

«Angola también nos permite ser un poco más optimistas», prosigue. «Pensamos que la guerra ha terminado definitivamente pero el país también demuestra lo difícil que es salir de un conflicto. Sigue habiendo problemas no resueltos, no hay dinero suficiente y las tareas con las que se enfrenta el Gobierno son a veces más difíciles que aquellas que hay que enfrentar durante la guerra».

Sin embargo, las condiciones en Angola son tales que el CICR ha podido ampliar su red de búsquedas para que las personas puedan restablecer el contacto con sus familiares desaparecidos a la vez que se ha incrementado el apoyo a programas de sensibilización al peligro de las minas y las municiones sin estallar.

  La comunicación es una herramienta clave  

A semejanza de otras organizaciones humanitarias, el CICR se enfrenta con varios desafíos a la hora de llevar a cabo su cometido de ayudar a aquellos que están atrapados en un conflicto armado en África. Las cuestiones de seguridad y de concebir importantes operaciones para la población africana son preocupaciones mayores y también está la cuestión de la comunicación.

«Pienso que sólo tenemos una visión parcial de como se nos percibe en África», dice Harnisch. «A veces se percibe al CICR como una organización rica, de blancos, así es que tenemos que poner en tela de juicio nuestra percepción de lo que somos y comprender mejor el punto de vista de los africanos: especialmente el de las víctimas que no han tenido la posibilidad de ser escuchadas por organizaciones internacionales como el CICR».

En consecuencia, la comunicación se convertirá en una herramienta operacional cad a vez más importante para el CICR en África, puesto que intenta clarificar su identidad y destacar su posición entre otras organizaciones humanitarias, a fin de satisfacer mejor las necesidades de las víctimas de los conflictos armados.