El deterioro de la situación de quienes sufren hambre hunde a millones de personas atrapadas en conflictos armados en una crisis urgente. © Mouhamadou Birom Seck / CICR

El deterioro de la situación de quienes sufren hambre hunde a millones de personas atrapadas en conflictos armados en una crisis urgente

Ginebra (CICR) – Cientos de millones de personas corren riesgo de sufrir hambre a niveles críticos en los próximos meses ante el aumento de la pobreza extrema, la desigualdad y la inseguridad alimentaria, sobre todo en algunas zonas de África y Oriente Medio, a raíz de perturbaciones en los sectores alimentario, energético y financiero.
Comunicado de prensa 12 julio 2022 Ucrania Somalia Yemen Siria Sudán del Sur Sudán Afganistán

El conflicto en Ucrania ha contribuido a un aumento pronunciado en los precios del combustible, los fertilizantes y los alimentos, situación que exprime el bolsillo de los hogares y obliga a muchas familias a tomar decisiones imposibles todos los días. Pese a los reiterados llamamientos por parte de los actores humanitarios, aún no se cuenta con una solución a gran escala a fin de aliviar la presión que genera el conflicto en Ucrania para las poblaciones con una alta dependencia de cereales exportados de ese país y de Rusia. "Estamos frente a una situación urgente y de rápido deterioro en el plano de la seguridad alimentaria mundial, sobre en todo en algunas zonas de África y Oriente Medio. Los conflictos armados, la inestabilidad política, los choques climáticos y los impactos secundarios de la pandemia de COVID-19 han debilitado las capacidades de sobrellevar perturbaciones y recuperarse de ellas. Los efectos colaterales del conflicto armado en Ucrania han empeorado una situación de por sí crítica", señaló Robert Mardini, director general del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

La situación es urgente, y nuestro margen temporal se reduce cada vez más. A menos que emprendamos iniciativas concertadas y colaborativas, corremos el riesgo de que la crisis humanitaria se vuelva irreversible y el costo humano alcance niveles impensables."

Estas consecuencias se padecen con más intensidad en lugares que ya atraviesan crisis humanitarias y están devastados tras décadas de guerra o inestabilidad, entre ellos, países en los cuales el CICR mantiene algunas de sus operaciones de mayor escala, como Siria, Yemen, Malí, Etiopía, Somalia y Afganistán.

Lamentablemente, como la población infantil se ve afectada de manera desproporcionada por las crisis alimentarias, es posible que en las próximas semanas aparezcan más imágenes de niños en estado de desnutrición. En Somalia, por ejemplo, el número de niños menores de cinco años con malnutrición aguda grave y complicaciones médicas asociadas que se ha registrado en los centros de estabilización a cargo del CICR ha aumentado casi un 50 % en comparación con el mismo período del año pasado. El aumento de los precios de los alimentos lleva a que muchas familias dejen de enviar a sus hijos a la escuela por no poder pagar la matrícula escolar.

Los precios de los cereales en África se han disparado tras la estrepitosa caída de las exportaciones desde Ucrania, circunstancia que profundiza los efectos de los conflictos armados y del cambio climático. En conjunto, Rusia y Ucrania representan el 25 % de la producción mundial de trigo y cereales; en África, un 85 % de la provisión de trigo es importada. Somalia, por ejemplo, obtiene más del 90 % de su trigo de Rusia y Ucrania.

La vertiginosa subida de los precios internacionales tiene un impacto desproporcionado en los más vulnerables, en particular, agricultores de subsistencia y personas que viven en zonas afectadas por conflictos armados, donde la protección social es débil. Estas mismas comunidades han tenido que afrontar la muerte de millones de cabezas de ganado este año como consecuencia de la sequía. En Yemen, tras años de guerra civil, más del 50 % de la población –16 millones de personas, como mínimo– se halla en una situación de inseguridad alimentaria aguda.

Si bien la inseguridad alimentaria representa una gran complejidad, es posible adoptar medidas significativas para hacerle frente. El CICR hace un llamado a la acción en torno de tres ejes:

_ Primero, en conflictos armados, las partes tienen la responsabilidad principal de garantizar que se satisfagan las necesidades básicas de la población civil bajo su control. Deben proteger los cultivos, el ganado, las estructuras hídricas y las instalaciones de salud indispensables para la supervivencia de la población. Ello implica, entre otras cosas, facilitar el paso rápido y sin trabas de la ayuda humanitaria.

_ Segundo, el financiamiento para atender la crisis alimentaria debe ampliarse de inmediato para poder salvar vidas. No obstante, la acción más a largo plazo destinada a gestionar riesgos y fortalecer la resiliencia también es esencial a fin de prepararse para la próxima crisis. Debemos procurar que la asistencia llegue a las personas afectadas por conflictos armados y que apoye prácticas agrícolas y pastoriles que contemplen factores climáticos.

_ Tercero, satisfacer la amplia gama de necesidades en el corto, mediano y largo plazo requiere movilizar las capacidades de todos los actores, incluidas organizaciones humanitarias y de desarrollo, instituciones financieras y autoridades locales y regionales.

Estamos sumamente agradecidos por la generosidad que han demostrado los donantes y socios del CICR en relación con Ucrania. Observamos una disminución general preocupante en el financiamiento para cubrir nuestro presupuesto mundial. Sectores importantes de nuestra labor en todo el mundo hoy están profundamente desfinanciados, por lo cual se ve amenazada nuestra capacidad de ayudar a las personas que sufren los efectos de los conflictos armados y la violencia, por ejemplo, mediante programas de asistencia alimentaria.

Recordamos a los Estados que las sanciones impuestas en contextos de conflicto armado pueden repercutir de manera negativa en la capacidad de los actores humanitarios de realizar su labor. Instamos a los Estados a establecer excepciones humanitarias eficaces en el diseño y la aplicación de esas sanciones. 

"Mantenemos nuestro compromiso, junto a nuestros socios del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, de responder a estas emergencias, pero los actores humanitarios no pueden atenderlas por sí solos. Todos los miembros de la comunidad internacional tenemos que redoblar nuestros esfuerzos colectivos mediante una acción adecuada a las particularidades de cada caso. Es una responsabilidad compartida. Hay muchas vidas y mucho sufrimiento en juego", expresó Mardini.

Datos sobre la crisis alimentaria que preocupan al CICR:

  • Se calcula que unos 346 millones de personas en África están en una situación de inseguridad alimentaria grave, según la FAO. Es una cifra abrumadora, que revela que la cuarta parte de la población del continente no tiene lo suficiente para comer.

  • Unos 10 millones de personas en Sudán y 7 millones de personas en Sudán del Sur están en una situación de elevada inseguridad alimentaria.

  • Incluso antes de que escalara el conflicto armado en Ucrania, el 90 % de la población siria ya vivía en la pobreza, dos tercios dependían de la asistencia humanitaria y el 55 % sufría de inseguridad alimentaria.

  • En el Sahel, se vive una de las peores sequías que se ha registrado en décadas. En Níger y Mauritania, se ha producido 40 % menos de alimentos que el promedio de los últimos cinco años.

  • En Afganistán, el precio de la harina de trigo subió 68 % en un año, mientras que el aceite de cocina aumentó el 55%. El fertilizante DAP aumentó 107 % y el diésel, 93 %. Afganistán obtiene el grueso de sus importaciones de trigo de su vecino Kazajistán, que ha impuesto restricciones a las exportaciones a raíz del conflicto en Ucrania.

  • El Programa Mundial de Alimentos calcula que habrá 47 millones de personas más con inseguridad alimentaria en 2022, con hasta 828 millones de personas enfrentando hambruna a nivel global.

 

Para más información:

Crystal Wells, CICR, Ginebra (inglés), +41 79 642 80 56
cwells@icrc.org

Jason Straziuso, CICR, Ginebra (inglés, francés), +41 79 949 35 12
jstraziuso@icrc.org