En Oriente Medio, la guerra lleva la escasez de agua a un punto crítico, según un informe del CICR

24 marzo 2015
En Oriente Medio, la guerra lleva la escasez de agua a un punto crítico, según un informe del CICR
Homs, Siria. Una niña desplazada carga agua de un camión cisterna del CICR. CC NY-NC-ND/ICRC/SY-E-00308

Mientras los intensos enfrentamientos siguen causando estragos en Siria y en Irak, y numerosas comunidades continúan recuperándose de los conflictos en Líbano, Israel y el Territorio Palestino Ocupado, los recursos y los desgastados sistemas de distribución de agua de la región están llegando a un punto crítico, según un nuevo informe elaborado por el CICR.

Incluso sin el efecto devastador que han tenido las recientes sequías y los continuos conflictos, numerosos Estados de Oriente Medio y del Golfo estarían luchando para responder a las necesidades básicas en materia de agua de una población urbana en crecimiento y de la creciente demanda para la producción de alimentos.

Considerando, además, que cerca de 7,6 millones de personas se han desplazado en el interior de Siria y otros 3,8 millones de personas han buscado seguridad en los países vecinos, junto con otros 2,5 millones de personas desplazadas a raíz de los enfrentamientos en Irak, la situación se vuelve más crítica aún.

"Los sistemas de agua de la región están muy exigidos", dice Peter Maurer, presidente del CICR. "Las fuentes de agua se están agotando rápidamente, y la infraestructura de distribución está muy dañada en zonas donde las autoridades locales ya tenían considerables dificultades para satisfacer las necesidades de una población en crecimiento. El desplazamiento a gran escala que han provocado los conflictos agrava el problema. Si no se toman medidas urgentes, llegaremos a un punto crítico. Por lo tanto debemos actuar ahora para proteger y preservar este recurso esencial para la vida."

Pero a raíz de un nivel de precipitaciones inusualmente bajo, la disminución de los acuíferos, el uso excesivo de recursos escasos y los efectos devastadores de los conflictos, se ha vuelto cada vez más difícil acceder al agua salubre. Y para empeorar las cosas, las partes beligerantes a veces dirigen los ataques contra la infraestructura de abastecimiento de agua o de electricidad, o interrumpen deliberadamente el suministro de esos bienes con fines militares o políticos.

"Usar el acceso al agua como una táctica o como un arma durante un conflicto, o atacar las instalaciones de suministro de agua o de electricidad no solo son violaciones del derecho de los conflictos armados, sino que son actos muy dañinos para la vida de personas cuya salud ya es extremadamente vulnerable", dice Robert Mardini, jefe de las Actividades Operacionales del CICR para Oriente Medio.

"Esos ataques son particularmente dañinos porque el suministro de agua, electricidad, energía y los sistemas de saneamiento son muy interdependientes", añadió el señor Mardini. "Por ejemplo, un ataque contra una planta eléctrica podría tener un efecto muy grave en el tratamiento de las aguas residuales, la disponibilidad y la calidad del agua, o el funcionamiento de las instalaciones de salud. La comunidad humanitaria no tiene la capacidad de satisfacer las necesidades de la población mediante la sustitución permanente de los servicios o reparaciones rápidas."

En muchos casos, las aguas residuales y otras aguas servidas no reciben el tratamiento adecuado, lo que representa una grave amenaza contra la salud de comunidades que ya son vulnerables. En las redes de distribución se registran pérdidas significativas de agua debido a la falta de mantenimiento, situación que suele resultar directamente de los conflictos. Solo en Siria, las autoridades locales calculan que, en 2014, se perdió el 60% del agua bombeada a raíz de pérdidas en la red debidas a daños causados por el conflicto.

Si bien no existen soluciones fáciles a los problemas que sufre la región en relación con el agua, el CICR y sus asociados nacionales ya están aportando una mejora significativa a la vida de millones de personas afectadas por el conflicto. Mediante su labor con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como con las autoridades locales en los ámbitos de agua y energía, el CICR ha podido mantener en funcionamiento los servicios vitales. Incluso en medio de intensos enfrentamientos, la Institución ha logrado prestar ayuda mediante la provisión de agua salubre muy necesaria para millones de personas en los países afectados. "Tenemos motivos para mantener la esperanza", añade el señor Mardini. "En gran medida, este problema es causado por seres humanos y, por lo tanto, pueden resolverlo seres humanos. Pero para ello se necesitan el apoyo y el esfuerzo concertado de todos, desde la comunidad internacional hasta las comunidades locales. El problema y las soluciones nos incumben a todos, y debemos hacer lo que esté a nuestro alcance para que a nadie le falte el agua."

Actividades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en Oriente Medio en 2014:

  • 9,5 millones de personas recibieron agua a través de reparaciones de emergencia o de la rehabilitación de sistemas de abastecimiento de agua.
  • 600.000 personas recibieron agua distribuida a través de camiones cisterna o en botellas.
  • 1,1 millón de personas se beneficiaron de mejoras en las instalaciones de almacenamiento y distribución de agua.

 

Para más información:
Sitara Jabeen, CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 24 78 o +41 79 536 92 31
Dibeh Fakhr, CICR, Ginebra, tel.: +41 22 730 3723 o +41 79 447 37 26

Informe: cómo la guerra en Medio Oriente está impulsando a la región hacia una catástrofe hídrica (en inglés)