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Israel y los territorios ocupados: Aseel y su camino para recobrar la esperanza

Aseel Story

Aseel, una joven de Gaza, se preparaba para comenzar un nuevo capítulo en su vida. Al igual que muchas familias palestinas desplazadas tras más de dos años de hostilidades, ella y los suyos se encontraban viviendo en una tienda de campaña cuando un bombardeo nocturno lo cambió todo.

Faltaba poco para la boda de Aseel. La joven se ocupaba de los preparativos, pensaba los detalles con su familia e imaginaba el día en que iba a celebrar con sus seres queridos.

“Apenas nos habíamos quedado dormidos cuando empezó el bombardeo”, relata. En medio del caos, hubo un impacto en su tienda. “No veíamos más que las tiendas volando por el aire”, recuerda.

Cuando la sacaron de allí, se dio cuenta de que tenía la pierna malherida. Para el amanecer, su vida había dado un vuelco devastador. La herida era grave, y los recursos médicos, escasos. “Me dolía tanto que solo quería que me la sacaran”, cuenta Aseel. “Les pedía por favor que me la amputaran para poder estar en paz”.

Para Aseel, la amputación fue una pérdida no solo física, sino también emocional. La angustiaba cómo iba a ser su vida después, sobre todo en las duras condiciones que atraviesan muchas familias hoy en día.

Lo que más me preocupaba era que, cuando me fuera del hospital, volvería a vivir en una tienda”, explica. “Les tenía miedo a las infecciones, a la arena, a la falta de higiene.

Aprender a caminar de nuevo

La recuperación de Aseel comenzó con los servicios de rehabilitación y fisioterapia, que cuentan con apoyo del CICR.

“Cuando empecé la fisioterapia, me resultaba imposible imaginar que iba a poder caminar otra vez”, cuenta Aseel. Sin embargo, con el tratamiento sostenido y la ayuda del equipo de rehabilitación, su fuerza y su confianza fueron creciendo. El día en que supo que iba a recibir una prótesis fue “el momento más feliz de mi vida”, dice.

Aseel learning to walk again

Cuando se la colocó por primera vez, no podía contenerse. “La médica me dijo que fuera paso a paso para evitar caídas”, relata sonriente, “pero me la puse y empecé a andar a toda velocidad”. El fisioterapeuta tuvo que recordarle que fuera más lento. Pero, para ella, cada paso era un paso más en dirección a la vida que había soñado.

Una boda contra viento y marea

El día se acercaba y Aseel lo esperaba con partes iguales de alegría y aprensión. Temía que le fallara la prótesis o caerse durante el festejo. Pero el equipo de rehabilitación la ayudó a prepararse, no solo para caminar, sino hasta para bailar.

A wedding against all odds

Cuando por fin llegó el día, los temores se disiparon. “La boda fue increíble”, rememora. “No puedo poner en palabras lo feliz que estaba”.

Muchos invitados se sorprendieron al verla caminar. Algunos le dijeron que ni notaban que llevaba una prótesis. “Fue gracias al equipo que nos preparó para esta etapa, con ayuda de la Cruz Roja”, cuenta su marido.

Con la mirada en el futuro

Hoy, Aseel se adapta a su nueva situación mientras sigue haciendo frente a las dificultades del desplazamiento y de vivir en una tienda de campaña. Aun así, se mantiene resuelta y esperanzada.

“Mi mensaje es que nadie debe avergonzarse de sus heridas”, afirma. “La rehabilitación y la fisioterapia pueden cambiarle completamente la vida a una persona”.

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