Derecho internacional humanitario y política sobre

La acción humanitaria y la paz

El número de conflictos armados registrados en todo el mundo ya alcanzó un máximo histórico y continúa aumentando. Son conflictos cada vez más largos y más difíciles de resolver. También más mortíferos para la población civil, que padece sus consecuencias más devastadoras. Paralelamente, la profundización de las divisiones fomenta la inestabilidad. En semejante contexto, prevenir el sufrimiento humano y ponerle fin requiere un compromiso renovado con la cooperación internacional, la prevención de conflictos armados y la resolución pacífica de las disputas. 

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Importancia de la paz en términos humanitarios

Nos hallamos ante el imperativo moral de trabajar en pro de un ámbito donde la paz se pueda afianzar sin altibajos. Para quienes soportan situaciones de conflicto, la paz significa mucho más que la mera ausencia de guerra: es la condición necesaria para que las familias no se separen, las comunidades se reconstruyan y la sociedad cicatrice sus heridas. 

Aunque el mandato de las organizaciones humanitarias no consiste en hacer la paz, la acción humanitaria puede aliviar el sufrimiento, defender la dignidad humana y contribuir a crear condiciones favorables a la paz. No obstante, esa labor humanitaria no puede sustituir a las soluciones políticas. Solo es posible prevenir los conflictos armados y ponerles fin mediante un compromiso político constante confirmado por el respeto al derecho internacional. 

El CiCR hace un llamado a los Estados y a todas las partes involucradas en algún conflicto armado para que respeten las normas fundamentales de humanidad que inspiran el derecho internacional humanitario (DIH) y para que tengan presentes las palabras –que tanto costaron– del Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas, en las que los pueblos se declaran “resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”. 

Cada aspecto de la labor del CICR responde a necesidades humanas generadas por los conflictos armados y la violencia. 

Los conflictos armados 

  • arrebatan vidas y causan lesiones permanentes; 
  • destruyen la infraestructura civil, como hospitales, servicios de agua y escuelas; 
  • obligan a huir de su hogar a millones de personas; 
  • dañan los medios de subsistencia y los sistemas alimentarios; 
  • dejan profundas cicatrices psicosociales y fracturan las comunidades. 

Ninguna acción humanitaria, por amplia que sea, puede compensar los daños de largo plazo que causa la violencia prolongada. Sin embargo, los conflictos armados no son inevitables y un compromiso político renovado con la paz sigue siendo el medio más eficaz para evitar las devastadoras consecuencias de la guerra, que duran toda la vida. 

La acción humanitaria y la paz: sus funciones y sus límites

La acción del CICR se rige por los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia, que son fundamentales para despertar confianza en las poblaciones afectadas por conflictos y trabajar en situaciones de aguda polarización política. 

Conforme a estos principios, 

  • el CICR no actúa como mediador para conseguir acuerdos amplios de paz ni para facilitar negociaciones políticas; 
  • el CICR no propugna resultados políticos específicos ni propicia determinados caminos conducentes a la paz; 
  • el CICR recuerda siempre a las partes involucradas las obligaciones que tienen según el DIH, independientemente de la magnitud del conflicto en cuestión. 

Entre los aportes del CICR a la paz, podemos citar los siguientes: mediante programas que tienen en cuenta las situaciones dolorosas, contribuye a reparar el tejido social desgarrado, asegura que en los procesos políticos se preste atención a los temas humanitarios, dispone espacios humanitarios neutrales para que las partes dialoguen y afianza el respeto por las normas y las leyes que protegen la dignidad humana. Se puede crear así un ámbito más favorable a la paz, pero esas acciones no reemplazan la voluntad política necesaria para lograrla y mantenerla. 

Hacia la paz por el camino de los principios humanitarios: informe del CICR

El derecho internacional humanitario y el afán por lograr que reine la paz

El DIH fue ideado para limitar los efectos de los conflictos armados. Se aplica exclusivamente a situaciones de conflicto armado y no indica cuándo ni cómo procurar la paz. 

No obstante, el respeto por el DIH desempeña un papel decisivo aunque indirecto para allanar el camino hacia la paz. 

  • Reduce los daños a las personas y las infraestructuras civiles y permite así una reconstrucción más rápida cuando cesan las hostilidades. 
  • Puede inspirar un mínimo de confianza entre las partes manteniendo abiertos los canales de diálogo incluso en los momentos de más encono. 
  • Puede contribuir a evitar los ciclos de venganza, las atrocidades y los traumas que socavan la estabilidad de largo plazo. 
  • Apuntala la recuperación posterior al conflicto armado lidiando con el legado de la violencia mediante obligaciones con respecto a las personas desaparecidas, las personas detenidas, los muertos y los restos explosivos de guerra. 

A los Estados incumbe la responsabilidad primaria de garantizar el respeto por el DIH. Respaldando el derecho y tomando medidas para evitar su violación, los Estados favorecen condiciones en que las soluciones pacíficas son más factibles. 

Prevención y resolución de conflictos armados

La prevención y resolución de conflictos armados es un asunto del ámbito político, en el que los Estados, las organizaciones intergubernamentales y los actores regionales desempeñan un papel central que abarca diversos aspectos: 

  • mantener un compromiso diplomático ininterrumpido; 
  • entablar un diálogo político inclusivo; 
  • encarar las causas primordiales de agravio; 
  • fortalecer la gobernanza y el estado de derecho. 

Aunque las organizaciones humanitarias no pueden desempeñar estas funciones políticas, su presencia en el terreno contribuye a revelar las necesidades y las consecuencias humanitarias que deben tener en cuenta quienes toman decisiones cuando buscan soluciones duraderas. 

Un llamado a favor de un renovado compromiso por la paz

En todo el mundo, las personas civiles llevan la peor parte en los conflictos armados. Las necesidades humanitarias que generan los conflictos armados de hoy en día son inmensas y crecen cada vez más. Aunque las organizaciones humanitarias pueden hacer un aporte para aliviar el sufrimiento, los cambios significativos requieren decisiones políticas. 

Es esta una idea que lleva adelante la línea de trabajo sobre el DIH y la paz del CICR, incluida también en la Iniciativa mundial para reactivar el compromiso político con el derecho internacional humanitario, en la cual se expone cómo el respeto por el DIH puede apoyar el diálogo, contribuir a la distensión y a la recuperación posterior al conflicto, siempre dentro de los límites humanitarios. 

El CICR exhorta a los Estados a: 

  • redoblar los esfuerzos diplomáticos y políticos para prevenir y resolver los conflictos armados; 
  • reforzar el cumplimiento del derecho internacional; 
  • proteger los espacios humanitarios; 
  • ratificar su compromiso con la meta compartida de preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra.