50 aniversario del Tratado de Tlatelolco: mensaje de Peter Maurer, presidente del CICR

14 febrero 2017

XXV Sesión de la Conferencia General del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (OPANAL), a nivel ministerial. Declaración de Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Ante todo, quisiera agradecer al Gobierno de México por haberme invitado a pronunciar unas palabras en esta ocasión histórica.

La adopción, hace cincuenta años, del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe representa uno de los momentos trascendentales en el desarme internacional. Este tratado fue el primero en crear una zona libre de armas nucleares en un continente poblado. De esta manera, ofreció un marco de protección y seguridad a millones de personas contra los riesgos catastróficos que conllevan las armas nucleares.

El tratado resultó ser de avanzada, ya que transcurrirían casi veinte años antes de que otro acuerdo similar entrara en vigor, en este caso para los Estados del Pacífico Sur. Más allá del Pacífico Sur, el tratado ha sido una referencia y una fuente de inspiración para el posterior desarrollo de zonas libres de armas nucleares en África, Asia Central y el Sudeste Asiático.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) felicita a los Estados Partes en este importante aniversario y también celebra que todos los Estados de América Latina y el Caribe se hayan adherido a este pilar fundamental del derecho internacional en materia de desarme. Asimismo, aprovechamos esta ocasión para encomiar la labor del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (OPANAL) por sus iniciativas en apoyo del tratado y, en general, en pos del desarme nuclear.

El Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe es sólo un ejemplo del compromiso que los Estados de esta región han demostrado para alcanzar el objetivo del desarme nuclear. Refleja una voluntad clara de que sus poblaciones y otras en el mundo nunca vuelvan a ser testigos de la muerte horrenda y del sufrimiento que conlleva, inevitablemente, el uso de armas nucleares.

El compromiso de la región con el logro de este objetivo es más fuerte que nunca. En el último período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, los Estados de América Latina y el Caribe apoyaron firmemente la resolución para convocar a negociaciones sobre un tratado mundial que prohíba las armas nucleares, con miras a su eliminación.

El CICR acoge con beneplácito estas negociaciones históricas. Sientan las bases de un proceso claro, creíble e inclusivo hacia la prohibición y ulterior eliminación de las armas nucleares, que el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja promueve desde hace décadas. Instamos a los Estados a que aprovechen, con urgencia y determinación, esta oportunidad sin precedentes.

El CICR anhela trabajar en estrecha colaboración con sus Gobiernos para hacer realidad un tratado que prohíba las armas nucleares, y también en el marco de las iniciativas más amplias para librar al mundo de estas armas de una vez y para siempre. También continuaremos acercándonos a los Estados que basan sus doctrinas de defensa en las armas nucleares para instarlos a que se sumen a esta iniciativa. Si no pueden hacerlo en este momento, los exhortamos a adoptar, con urgencia, medidas que reduzcan el riesgo del uso accidental o intencional de estas armas. Proteger a la humanidad de estos peligros es un imperativo humanitario.

Les deseo a todos mucho éxito para el resto de la reunión.

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