Afganistán: ayudar a la gente con discapacidad a volver a caminar

22 julio 2016
Afganistán: ayudar a la gente con discapacidad a volver a caminar
Kabul, Centro de ortopedia del CICR. Un niño practica la marcha con bitutores, su aparato ortopédico. CC BY-NC-ND / CICR / Kate Holt / v-p-af-e-01733

En Afganistán, el CICR trabaja a favor de las personas con discapacidades y les ayuda a desempeñar un papel activo en la sociedad mediante la rehabilitación física, los programas de trabajo, los microcréditos, la formación vocacional y el deporte.

Download this article in PDF formatLa rehabilitación física fue una de las primeras actividades del CICR en Afganistán, iniciadas en Kabul en 1988. Tras casi 30 años, hoy existen otros seis centros de ortopedia del CICR, en Gulbahar, Herat, Jalalabad, Mazar-i-Sharif, Faizabad y Lashkar Gah, respectivamente. El CICR también presta apoyo a ocho talleres de ortopedia no pertenecientes al CICR, en Maimana, Taloqan, Ghazni, Kabul, Khost, Kunar y Kandahar, mediante el suministro de materias primas, la capacitación del personal y la asistencia técnica.

El CICR sabe bien que la rehabilitación física de las personas con discapacidades constituye solo un primer paso hacia su reinserción social. Por ello, el programa de ortopedia de la Institución brega por los derechos de estas personas de participar activamente en la sociedad mediante la educación, los programas de trabajo, el otorgamiento de microcréditos, la formación vocacional y el deporte.

El programa de rehabilitación física del CICR en Afganistán

Con los años, el programa de rehabilitación física del CICR en Afganistán cambió considerablemente. Iniciado en Kabul en 1988 para proveer piernas artificiales a las personas que habían perdido una o ambas extremidades en la guerra, en 1994 amplió su cobertura en beneficio de toda persona con movilidad reducida. Alberto Cairo, quien comenzó su trabajo en el Centro Ortopédico de Kabul en 1990, relata cómo evolucionó el programa.

"Hasta ahora, unos 147.000 pacientes se inscribieron en siete centros del CICR y cada año se agregan en promedio 9.000 pacientes", explica. "Todos los años, se fabrican más de 19.000 piernas y brazos artificiales, además de diversos otros artículos ortopédicos.

Sin embargo, pronto nos percatamos de que todos estos esfuerzos eran insuficientes. Una persona con discapacidad necesita más que una pierna de plástico y la capacidad de volver a caminar; necesita también intervenir activamente en la sociedad y recuperar la dignidad y la autoestima. En Afganistán, donde la vida es de por sí sumamente difícil para todos, una persona discapacitada necesita más ayuda que el resto.

¿Pero cuáles son específicamente sus necesidades? Las mismas que en cualquier otro lugar del mundo: educación, la oportunidad de aprender un oficio que le permita conseguir trabajo, un pequeño crédito para emprender un negocio, la oportunidad de jugar, de practicar un deporte, de divertirse.

Por ello, los centros de ortopedia comenzaron a ampliarse a partir de 1997, para incorporar pupitres y pizarrones, una agencia de empleo y un banco para concretar los microcréditos.

A fin de sentar el ejemplo, es decir, para probar que una persona con discapacidad puede trabajar con la misma eficiencia que alguien sin impedimentos, el programa adoptó la política de 'discriminación positiva', por el cual emplea y brinda formación solamente a personas con discapacidades. Actualmente, prácticamente la totalidad de los más de 800 empleados de los centros ortopédicos del CICR, hombres y mujeres, son ex pacientes.

El hecho de que los empleados sean también discapacitados puede tener un efecto muy positivo en los pacientes, especialmente en los recién llegados. A menudo concurren deprimidos y temerosos a la primera consulta, debido a su situación y por cómo imaginan su futuro. Pero estar entre otros discapacitados que lograron reconstruir sus vidas y recuperar su dignidad les brinda un estímulo psicológico muy fuerte. Además, dado que los empleados de los centros han pasado por lo mismo, están en mejores condiciones que nadie para comprender la difícil situación de los pacientes y para ayudarles a superar sus temores y preocupaciones."

Una mirada a la vida de Nilofar

Una tarde en 2002, mientras Nilofar jugaba en el patio de su casa, explotó una bomba que le produjo graves heridas en la espalda. Un vecino la llevó a la clínica del CICR más cercana, pero para cuando arribaron, ya era tarde para evitar que quedara paralizada.

Tras varios años de sesiones periódicas de rehabilitación física, Nilofar logró aumentar su movilidad con la ayuda de órtesis. En 2011, el centro ortopédico de Kabul necesitó una operadora de ingreso de datos y la administración le ofreció el empleo a Nilofar. "Mi vida dio un vuelco. Desde que empecé a trabajar recuperé mi independencia y pude mantener a mi familia", explica Nilofar.

Nilofar practices wheelchair basketball at the ICRC orthopaedic centre in Kabul.

Nilofar practica baloncesto en silla de ruedas en el centro ortopédico del CICR en Kabul. CC BY-NC-ND /CICR

Nilofar es la primera mujer en pertenecer al equipo de baloncesto del centro de ortopedia del CICR y sirvió de inspiración para que se sumaran otras jóvenes más. Ahora, hay 35 deportistas femeninas jugadoras de baloncesto que participan en competencias organizadas por el centro. Y Nilofar fue seleccionada para integrar el equipo nacional afgano.

"Para alguien como yo, es muy importante practicar una actividad física. No es tan fácil trabajar en el centro de ortopedia. Todos los días entre las 7.30 am y las 4.30 pm debo tratar con muchos pacientes que están muy deprimidos y todo ese clima me afecta mucho", dice Nilofar.

Sin embargo, los principales logros del centro son que los ex pacientes tengan empleo y que puedan desarrollar su potencial.

"Soy como cualquiera", dice Nilofar. "Pensándolo bien, quizás hasta sea más fuerte...Conseguí un premio para mi equipo de baloncesto. ¿Quién hubiese imaginado que algo así podía pasar?"

"Seguiré trabajando aquí y jugando al baloncesto. Aunque sienta que ya no pueda más, no bajaré los brazos. Alentaré a otras jóvenes discapacitadas para que practiquen deportes y las entrenaré, porque también ellas pueden cambiar sus vidas. Tienen los mismos derechos que todos los demás."

El trabajo de rehabilitación física del CICR en Afganistán (en inglés)