Conferencia de Estados Partes en la Convención sobre las Armas Químicas: declaración del CICR, 2016

30 noviembre 2016

Vigésimo primer período de sesiones de la Conferencia de Estados Partes en la Convención sobre las Armas Químicas, 2016, La Haya, Países Bajos. Declaración del CICR.

Condenamos categóricamente todo uso de armas químicas, por la parte que sea y donde sea. Estamos profundamente preocupados por el presunto uso continuo de esas armas durante 2016.

La Convención sobre las Armas Químicas (CAQ) es uno de los acuerdos internacionales que más resultados ha dado. Con 192 Estados Partes que se han comprometido a eliminar las armas químicas y prevenir todo intento de regresar a la guerra química, la Convención ha alcanzado un nivel de aceptación casi universal.

Hoy más que nunca, los Estados Partes deben esforzarse por lograr la universalización, dado que no hay justificativo para quedar fuera de la Convención. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) se suma a los llamamientos a los cinco Estados restantes, República Popular Democrática de Corea, Israel, Palestina, Egipto y Sudán del Sur, para que ratifiquen la Convención o se adhieran a ella sin demora.

La prohibición cabal de toda una clase de armas que establece la Convención está firmemente arraigada en el antiguo tabú contra el uso de veneno como medio de guerra. Hoy en día, la prohibición del empleo de armas químicas, consagrada en el Protocolo de Ginebra de 1925 y en la Convención sobre las Armas Químicas, es una norma de derecho internacional humanitario consuetudinario. Es vinculante para todas las partes en todos los conflictos armados, así sean Estados o grupos armados no estatales. La prohibición es absoluta y de amplio alcance; abarca tanto las armas químicas clásicas como las improvisadas.

Pero, si bien la norma contra el empleo de armas químicas es universal y vinculante para todas las partes en todos los conflictos armados, su fuerza ha sido puesta a prueba por sucesos recientes. Es un deber de todos los Estados Partes en la Convención sobre las Armas Químicas defender y garantizar el respeto universal de la prohibición.

El CICR está alarmado por el uso repetido de armas químicas a lo largo de los últimos cuatro años en Siria, confirmado por las conclusiones de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y las investigaciones de las Naciones Unidas, incluido el Mecanismo de Investigación Conjunto. Condenamos categóricamente todo uso de armas químicas, por la parte que sea y donde sea. Estamos profundamente preocupados por el presunto uso continuo de esas armas durante 2016. Ese medio de guerra inhumano está absolutamente prohibido, y su uso constituye una infracción grave del derecho internacional humanitario.

La prevención del uso de armas químicas debe ser la prioridad principal de todos los Estados Partes, y el CICR acoge con satisfacción la decisión del Consejo Ejecutivo de la OPAQ del 11 de noviembre de 2016, por la que se condena el empleo de las armas químicas, se insta a todas las partes a desistir de su empleo y se afirma que los responsables deben rendir cuentas. El CICR insta una vez más a todas las partes en conflictos armados en Siria, Irak y otros lugares, a que, en pos de la humanidad, respeten la prohibición.

El CICR encomia los continuos esfuerzos de los Estados, la OPAQ y la ONU para eliminar las reservas de armas químicas, investigar las denuncias de uso de esas armas y atribuir responsabilidad.

Con miras a prevenir todo futuro debilitamiento de la norma contra el uso de armas químicas, el CICR quisiera también reiterar otra cuestión: su posición y su llamamiento a los Estados en relación con el desarrollo y el empleo de sustancias químicas altamente tóxicas como armas para las operaciones destinadas a hacer cumplir la ley, los llamados "agentes químicos incapacitantes" o "agentes químicos que actúan en el sistema nervioso central".

El informe publicado sobre este tema en abril de 2016 por el Consejo Consultivo Científico de la OPAQ es exhaustivo. Y, en realidad, no es este un tema técnico, sino una cuestión de derecho y política, y de interés humanitario, que se vincula directamente con la prohibición de las armas químicas.

La posición del CICR desde febrero de 2013 ha sido que el uso de sustancias químicas tóxicas como armas para hacer cumplir la ley debería limitarse solo a los agentes antidisturbios. El CICR instó a los Estados a confirmar, primero, una política nacional a tal efecto y, luego, iniciar debates colectivos para esclarecer esta cuestión entre todos los Estados.

El CICR acoge con satisfacción la opinión expresada por un grupo de treinta y cinco Estados en un documento conjunto presentado ante esta Conferencia, titulado "Aerosolización de sustancias químicas que actúan en el sistema nervioso central con fines de cumplimiento de la ley", según la cual es preciso mantener debates internacionales en el marco de los órganos de la OPAQ encargados de formular políticas a fin de abordar los graves riesgos que conllevan las armas químicas.

El CICR insta a los Estados a que colectivamente respondan a ese llamamiento y, al mismo tiempo, pedimos a cada Estado individual que se sume a los que ya han confirmado políticas y legislaciones a nivel nacional para restringir el empleo de sustancias químicas como armas con fines de cumplimiento de la ley a los agentes antidisturbios solamente.

Esto refleja la práctica generalizada de todos los Estados desde que entró en vigor la Convención sobre las Armas Químicas y refuerza el objeto y el propósito del tratado.

Para terminar, el CICR insta a todos los Estados Partes a mantenerse firmes en su decisión de eliminar las armas químicas, impedir cualquier nuevo empleo de estas y prevenir su resurgimiento.

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