COP27: Llamamiento del CICR a fortalecer la acción climática en los contextos de conflicto

COP27: Llamamiento del CICR a fortalecer la acción climática en los contextos de conflicto

El cambio climático y la degradación del medio ambiente amenazan la supervivencia de la humanidad. Por eso, las iniciativas políticas urgentes y profundas tendientes a mitigar el cambio climático son cruciales a fin de evitar las consecuencias más devastadoras para las personas afectadas y su medio ambiente. Incluso si se implementan medidas de mitigación ambiciosas, la alteración del clima continuará afectando gravemente la vida de la población por varias generaciones. En consecuencia, el aumento de las medidas que promueven la adaptación climática y la financiación necesaria para apoyarlas revisten igual importancia si se pretende reducir el impacto del cambio climático en el plano humanitario.
Artículo 24 octubre 2022

Los países que afrontan conflictos armados y otras situaciones de violencia (en inglés) –en su mayoría, parte de los países menos adelantados (PMA) del mundo– también se encuentran entre los más vulnerables a la crisis climática (en inglés). Su capacidad de adaptación a un clima cambiante se ve drásticamente restringida por el impacto disruptivo que las guerras tienen en la sociedad. En teoría, por la gran vulnerabilidad y las profundas limitaciones de la capacidad que presentan estos países, debería garantizarse que fueran prioritarios en lo que respecta a la acción climática. Sin embargo, en la práctica, los países en conflicto están entre los más olvidados en lo que se refiere tanto a acción climática como a financiación. Allí, es vital una acción climática adaptada para reducir las necesidades humanitarias, conservar los avances alcanzados en el desarrollo y evitar que se produzca un colapso sistémico y se genere una fragilidad persistente.

En vísperas de la COP27, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) insta a que las partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y los órganos de gobierno de la Conferencia de las Partes (COP) contraigan tres compromisos para garantizar que las personas que viven en zonas de conflicto no queden relegadas:

1. Reconocer el alto grado de vulnerabilidad a los riesgos climáticos que presentan los países que afrontan conflictos, debido a su limitada capacidad de adaptación.

La comunidad internacional se ha comprometido a brindar apoyo a los países que son extremadamente vulnerables al cambio climático. A esa categoría pertenece gran parte de los Estados que afrontan conflictos armados y situaciones de violencia. Es más, la extensa mayoría de los Estados considerados más vulnerables y con menos recursos para adaptarse al cambio climático está afectada por conflictos. Esta situación no se debe a que el cambio climático genere directamente los conflictos, sino que exacerba las necesidades humanitarias que surgen de los conflictos, a la vez que estos aumentan la fragilidad de las instituciones, los servicios esenciales, la infraestructura y la gestión de los asuntos públicos que son cruciales para ayudar a que la sociedad afronte y se adapte a un clima cambiante. Un reconocimiento más consciente y explícito de esta vulnerabilidad única permitiría centrarse más en trayectorias que aborden sosteniblemente las necesidades de esas comunidades y lograr implementar una acción climática adecuada y urgente en esos territorios.

INSTAMOS A LAS PARTES EN LA CMNUCC:

  • A reconocer y dirigir la atención hacia la vulnerabilidad única frente a los riesgos climáticos que presentan los países y comunidades afectadas por conflictos, ya que es esencial para lograr medidas de acción climática adecuadas en esos contextos.

2. Respetar los compromisos internacionales tendientes a reforzar la acción climática en países que son especialmente vulnerables al cambio climático, lo que implica fortalecer la acción climática en países que afrontan conflictos y situaciones de violencia.

El apoyo para que las comunidades se adapten a un clima cambiante es particularmente débil en los lugares que afrontan conflictos, dados los desafíos vinculados con la planificación a largo plazo en esos entornos. En la CMNUCC y el Acuerdo de París, los países desarrollados acordaron brindar apoyo financiero y aportar conocimientos especializados a otros países, incluidos muchos de los afectados por conflictos armados y situaciones de violencia que también son vulnerables a los efectos del cambio climático, en especial los PMA, Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y países de África. En paralelo, los Objetivos de desarrollo sostenible se cimientan en un compromiso de no dejar a nadie atrás. Esos compromisos requieren enfoques ad hoc para llegar a las poblaciones en condiciones de inestabilidad y brindarles apoyo, de modo que logren hacer frente y adaptarse a un clima cambiante.

INSTAMOS A LAS PARTES EN LA CMNUCC:

  • a redoblar esfuerzos para fortalecer la acción climática en países afectados por conflictos, en especial afianzando el conocimiento y la práctica que facilitan que las sociedades se preparen para sufrir pérdidas y daños vinculados con el cambio climático en esos sitios, reaccionar ante las circunstancias y generar resiliencia en la población;
  • a lograr que la acción climática llegue no solo a los países que atraviesan conflictos, sino también a las comunidades más vulnerables, incluso si habitan en zonas inestables y de difícil acceso. En este sentido, son esenciales la adaptación al cambio climático y la reducción de los riesgos de desastres que surjan de la comunidad local y que complementen las iniciativas centralizadas;
  • a ocuparse de las divisiones estructurales y los silos organizacionales que impiden una acción climática fundamentada y sensible a los conflictos.

3. Velar por que la acción climática cuente con el apoyo adecuado mediante financiación climática accesible y apta para sus objetivos.

Son dos los desequilibrios críticos que presenta la financiación climática y que restringen seriamente la posibilidad de realizar una acción climática adecuada en los países frágiles y afectados por conflictos. El primero, la considerable disparidad en cuanto a asignación de fondos a os países de ingresos medianos y estables en comparación con los PMA del mundo, categoría en la que están sobrerrepresentados los países afectados por conflictos o situaciones de violencia. A pesar de que en el Acuerdo de París se selló el compromiso de incrementar el apoyo a los PMA, entre 2016 y 2020 estos solo recibieron un 17 % del total de fondos destinados a la financiación climática de los que daba cuenta la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE): el 70 % se giró a países de ingreso mediano (y solo el 22 % se asignó a los 57 Estados que la OCDE define como frágiles).

El segundo desequilibrio se observa dentro del grupo de países PMA. Los fondos no se distribuyen equitativamente y, en general, los países más frágiles reciben la menor cantidad. Dentro de los países, a veces la financiación climática no alcanza a las zonas afectadas por conflictos, en particular cuando esos territorios no están bajo el control estatal, y de esa manera, quedan excluidas millones de personas. Este hecho no solo refleja que, en un país, las zonas afectadas por conflictos suelen quedar excluidas de la mitigación de riesgos, sino que solo una fracción de la financiación climática internacional se destina a la acción local. Además, si bien, en el Acuerdo de París, los Estados se comprometieron a equilibrar mejor la financiación para la adaptación al cambio climático y la financiación para mitigación del cambio climático, la primera aún sigue muy relegada. Para reducir las diferencias en cuanto a la financiación climática, se necesita sostener los esfuerzos de revisión de los actuales criterios para acceder a la financiación climática y las metodologías aplicadas a la evaluación de los riesgos, y también definir formas especializadas de trabajar en lugares afectados por conflictos. En cuanto a las pérdidas y los daños, es importante garantizar que no se generen involuntariamente discrepancias similares en la financiación.

INSTAMOS A LAS PARTES EN LA CMNUCC:

  • a revisar cómo se administran los mecanismos de financiación para que la aversión al riesgo no implique que millones de personas queden excluidas de recibir el tan necesario apoyo y a considerar la introducción de oportunidades de acceso a fondos especializados que permitan una planificación diferenciada que alcance a las comunidades más vulnerables y remotas;
  • a ofrecer los mecanismos financieros con orientación en políticas y normativa de modo que otorguen una flexibilidad razonable que permita la acción en contexto frágiles y afectados por conflictos;
  • a permitir diversas escalas de financiación para la adaptación climática con el fin de fomentar proyectos de pequeña y gran escala que aborden las necesidades específicas de cada contexto. En sitios afectados por conflictos, propiciar la acción de distintos socios simplificando los procesos para recibir fondos y brindando apoyo a actores que tengan el acceso, el cometido y los conocimientos necesarios para intervenir en sitios afectados por conflictos a fin de aprovechar las oportunidades existentes para acceder a financiación.