Medidas de prevención de COVID-19 en Burkina Faso. CICR

COVID-19: debemos intervenir con urgencia ante la grave amenaza para la vida que el virus representa en las zonas de conflicto

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Ginebra (CICR) – Resultará casi imposible combatir la COVID-19 en los países asolados por conflictos a no ser que los estados y las organizaciones humanitarias se concierten para intervenir inmediatamente, advierte el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). La elaboración de planes de prevención y de intervención debe avanzar urgentemente antes de que el virus se propague a las zonas de conflicto.

La COVID-19 supone una grave amenaza para la vida en países con sistemas sanitarios afianzados. Sin embargo, esta es aún mayor allí donde la guerra ha destruido los sistemas de salud, donde las personas desarraigadas por los conflictos conviven promiscuamente y donde escasean recursos vitales como el agua potable, el jabón y los medicamentos.

Además, los sistemas de salud debilitados por conflictos disponen de menor capacidad de detección, gestión y seguimiento de los casos de enfermedad, lo que a su vez incrementa el riesgo de contagio.

"La COVID-19 ha desbordado sistemas sanitarios modernos. Muchos de los lugares donde trabajamos no cuentan siquiera con infraestructuras de salud básicas y mucho menos con unidades de cuidados intensivos. Si no se adopta medidas urgentes para contener la propagación del virus, tememos que la epidemia devaste algunas de las comunidades más vulnerables del mundo", explica el presidente del CICR, Peter Maurer.

El CICR teme lo peor para las personas en las cárceles o los campamentos de desplazados en todo el mundo. Si no se incrementa la asistencia, los sistemas sanitarios en zonas de conflicto como Siria, Yemen, Sudán del Sur, el noreste de Nigeria y Afganistán sencillamente no estarán preparados ante una oleada de casos de COVID-19.

La intervención inmediata y concertada de los estados y las organizaciones humanitarias es indispensable. Aunque la COVID-19 no tiene por qué resultar catastrófica para los países desgarrados por guerras con sistemas de salud debilitados, sí es necesario que la comunidad internacional intensifique la asistencia. La semana pasada, las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja formularon un llamamiento para la obtención de 800 millones de francos suizos, de modo que los estados incrementen los recursos en favor de los países con insuficientes medios para afrontar esta acuciante amenaza.

En los campos de desplazados, es impensable respetar la distancia social. Tememos que sea imposible detener la propagación del virus una vez que allí se adentre. Tememos que se extienda de manera rápida y despiadada y que complique la atención médica. La contención será difícil, puesto que resulta más complicado hacer un seguimiento y aislar los casos sospechosos cuando las personas huyen de sus hogares debido a la violencia.

La guerra no ha cesado debido al virus y las víctimas de conflictos necesitan y merecen asistencia.

"Aunque intensifiquemos la lucha contra el virus, nuestra labor en favor de las víctimas de conflictos todavía será necesaria. Ese trabajo resulta ahora especialmente difícil debido a la envergadura de la pandemia y a las medidas necesarias y vitales -como las restricciones impuestas a la circulación de personas y mercancías- que los países adoptan para contenerla. Para evitar una catástrofe, los gobiernos y los demás actores armados en las zonas de conflicto deben considerar prioritaria la facilitación de la labor humanitaria. Los virus no conocen fronteras: este es un problema mundial que solo se resolverá con una intervención mundial", asegura Peter Maurer.

Incluso si el CICR sigue presente en las zonas de conflicto, reorienta sus actividades para intentar prevenir y combatir la pandemia de COVID-19, a menudo en estrecha colaboración con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Federación Internacional). A continuación, figuran algunas de las iniciativas contra el COVID-19 emprendidas por el CICR.

En Afganistán y Myanmar, la labor del CICR en las cárceles y en apoyo de los sistemas de salud se concentra en los procesos de preparación, detección y prevención ante casos de COVID-19. Además, está en curso la elaboración de un plan de intervención rápida que comprenderá medidas de aislamiento, mejora de la higiene y suministro de equipos de protección.

En Armenia, el CICR ha donado recientemente jabón y productos desinfectantes a los servicios médicos de los 12 centros de detención del país. También ha facilitado termómetros infrarrojos a cuatro cárceles.

En Burkina Faso, difundimos mensajes radiofónicos sobre la COVID-19. Incrementamos el acceso al jabón y al agua potable en las zonas afectadas por la violencia y distribuimos gel y jabón en los lugares de detención.

En Colombia, en los próximos tres meses, el CICR participará en el suministro de artículos de higiene y en la renovación de los aseos en 20 lugares de detención para contener la COVID-19.

En la República Democrática del Congo, ayudamos a los hospitales donde cooperamos a adoptar medidas de cuarentena, a formar al personal sanitario en el aislamiento de casos sospechosos y a adoptar medidas de control y de prevención de la infección en las instalaciones sanitarias y los lugares de detención que visitamos.

En El Salvador, distribuimos jabón a los detenidos para facilitar la higiene de manos.

En Gaza, el CICR ha repartido 500 colchones y 1000 mantas a las personas en cuarentena. También ha donado 43 termómetros infrarrojos a las autoridades sanitarias para la detección de casos sospechosos.

En Irak, hemos entregado jabón y desinfectante, termómetros y material de protección como guantes, gafas y batas, a 13 lugares de detención con 22 000 detenidos. Próximamente suministraremos más artículos, como productos para la higiene de manos y espráis de cloro, a otras 11 instituciones con 20 000 detenidos.

En México, el CICR y la Cruz Roja Mexicana distribuyen agua y artículos de higiene y facilitan información sobre el virus para evitar su propagación.

En Líbano, el CICR administra una unidad de urgencias en el hospital universitario Rafik Hariri donde se atiende los casos de COVID-19.

En Somalia, hemos facilitado tiendas de aislamiento al hospital de Mogadiscio donde colaboramos y hemos adoptado un sistema de vigilancia para hacer un seguimiento de los casos sospechosos en las clínicas que respalda la Media Luna Roja Somalí. También proporcionamos artículos de higiene a los lugares de detención, así como jabón, pastillas de cloro e información sobre higiene y el COVID-19 a más de 120.000 hogares.

En Sudán, reparamos decenas de bombas de agua manuales y distribuimos jabón a decenas de miles de personas desplazadas. Además, ayudamos a los organismos sanitarios gubernamentales a almacenar guantes, batas y desinfectantes.

En Siria, en el campo de Al Hol, nuestro hospital de campaña permanece operativo y nuestro equipo ha empezado a adoptar todas las medidas de prevención necesarias para proteger a los pacientes contra la COVID-19.

Para más información:
Ewan Watson, portavoz, Ginebra, tel.: +41 792 446 470, ewatson@icrc.org
Chris Hanger, portavoz, Ginebra, tel.: +41 795 740 636, changer@icrc.org
Ruth Hetherington, portavoz, Oriente Medio, +41 79 447 3726, rhetherington@icrc.org
Sarah Alzawqari, portavoz, Oriente Medio, tel.: +961 313 83 53, salzawqari@icrc.org
Crystal Wells, portavoz, África Oriental, tel.: +254 716 897 265, cwells@icrc.org
Halimatou Amadou, portavoz, África Occidental, tel.: +221 781 864 687, hamadou@icrc.org
Pawel Krzysiek, portavoz, Asia, tel.: +66 81 950 1270, pkrzysiek@icrc.org

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