Foto: Jesús Moya Choy / CICR

La angustia y la resiliencia de los familiares de desaparecidos en Perú frente a la COVID-19

El impacto emocional de la pandemia y la postergación de los procesos de la búsqueda de desaparecidos en Perú incrementa la condición de vulnerabilidad de miles de familias de personas desaparecidas.
Artículo 14 septiembre 2020 Perú

La cuarentena obligatoria por el coronavirus en Perú ha llevado a la paralización parcial del trabajo de las instituciones del Estado responsables de los procesos de búsqueda de personas desaparecidas durante el periodo de violencia armada (1980-2000), sobre todo en aquellas etapas que se desarrollan en campo como son las investigaciones, las exhumaciones y las entregas de los cuerpos.

"En una crisis tan excepcional como la que estamos viviendo, todos sin excepción, nos centramos en el cuidado y protección de los nuestros, los familiares de personas desaparecidas también, sin embargo, no pueden dejar de preocuparse y pensar en sus familiares desaparecidos", afirma Eva Esteban, psicóloga del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para Perú, Bolivia y Ecuador.

Los familiares de personas desaparecidas ya se encontraban en situación de vulnerabilidad antes de la pandemia y la similitud entre las sensaciones y emociones que generan la emergencia del Coronavirus y las secuelas de una desaparición en los familiares, pueden intensificar el impacto e incluso, agravar las condiciones psicológicas preexistentes de algunos familiares.

21.793
De acuerdo con las cifras oficiales, más de 21.700 personas fueron desaparecidas durante el conflicto armado interno entre los años 1980 y 2000 en el Perú. La mayoría en zonas rurales y de escasos recursos.

Esta crisis sanitaria está despertando muchos recuerdos vividos durante el conflicto armado, toques de queda, presencia del ejército en la calle, amenaza no visible, la situación incierta, esconderse, aislarse, los desplazamientos internos, la falta de acceso a los medios básicos de vida, la falta empleo, el sistema de salud precario y limitado, el miedo a enfermar y el miedo, en definitiva a morir, incrementa los sentimientos de vulnerabilidad y fragilidad y se reviven y despiertan emociones como el miedo, la ansiedad y la angustia que se hacen más intensos en aquellas personas más vulnerables como son los familiares de personas desaparecidas

Eva Esteban,
Psicóloga del CICR

Pérdida ambigua

La incertidumbre es el sentimiento más latente durante esta pandemia que, a su vez, genera otros sentimientos, como la angustia, la tristeza, la esperanza y la desconfianza que, en ocasiones pueden ser contradictorios, generando altos niveles de estrés. Los familiares de desaparecidos llevan años sintiendo estos mismos sentimientos contradictorios, sentimientos que genera la pérdida ambigua de una desaparición no resuelta, sin cuerpo que verifique su fallecimiento. Aprender a vivir con esto, a pesar de los años, no es fácil.

El protocolo de seguridad ante el fallecimiento de una persona por la COVID 19 impide, en muchas ocasiones, acompañar a los seres queridos en sus últimos momentos, no permite despedirlos, ni celebrar los rituales de acuerdo con sus costumbres. Este hecho puede despertar sentimientos similares a una pérdida ambigua que pueden condicionar el inicio del proceso de despedida o duelo de la persona fallecida.

Resiliencia

La población que ha vivido el conflicto en Perú y los familiares de personas desaparecidas, en concreto, han aprendido y desarrollado, consciente o inconscientemente, mecanismos de adaptación a circunstancias tan duras como las que presenta esta nueva crisis. Algunos de ellos están utilizando estrategias que desarrollaron durante los tiempos de violencia, estrategias que les permiten o ayudan a sobrellevar momentos tan difíciles como los actuales.

La solidaridad y el apoyo mutuo, la adaptación a los cambios de roles y circunstancias, la búsqueda de soluciones y el empoderamiento ante situaciones adversas, la esperanza de que todo va a pasar y se puede pasar fortalecidos, son algunos de los aspectos de resiliencia que han demostrado tener algunos de los familiares.

Acompañamiento

En el marco de este contexto, el acompañamiento de los familiares de personas desaparecidas es más necesario que nunca para identificar, en primer lugar, si se han agravado sus condiciones psicológicas y psicosociales previas a la pandemia, también para detectar las necesidades específicas del momento, ayudando a solventarlas en la medida de lo posible y para identificar los recursos propios, familiares y comunitarios. Muchos de los mecanismos que están apareciendo durante esta pandemia están relacionados con el apoyo mutuo y la solidaridad con los más vulnerables que permiten reforzar el tejido social.

Es importante indicar que las instituciones del Estado Peruano y de la Sociedad Civil que se encargan del acompañamiento a familiares de personas desaparecidos no han cesado su trabajo durante la pandemia del Coronavirus.

El acompañamiento a familiares en el marco de la COVID – 19 debe asegurar que los familiares reciben una adecuada información sobre todo lo relacionado con la enfermedad y la prevención de su contagio; priorizando la detección de necesidades generadas por la crisis sanitaria y, ante todo, acompañar a los familiares en el impacto que la pandemia está teniendo en su proceso de búsqueda, atender las emociones que estas circunstancias están generando en ellos, derivando a profesionales de la salud mental si requieren de una atención más especializada y ayudando a identificar y reforzar aquellos recursos propios y comunitarios.

"La crisis de la COVID-19 está obligando a la población a establecer nuevos mecanismos de afrontamiento, de búsqueda de soluciones y de adaptación a un contexto de incertidumbre y ambigüedad. Los familiares de personas desaparecidas llevan años manejando mecanismos para afrontar la incertidumbre. Acompañarlos a reconocer estos recursos de afrontamiento, valorando sus aprendizajes a lo largo de todos estos años de búsqueda, les podría ayudar a afrontar la crisis de un modo más resiliente, pudiendo sufrir un menor impacto y e incluso, continuar fortalecidos en su camino de búsqueda", concluye Eva Esteban.