México y América Central: Fuerzas Armadas y de Seguridad, parte de la respuesta de los Estados frente a la COVID-19

México y América Central: Fuerzas Armadas y de Seguridad, parte de la respuesta de los Estados frente a la COVID-19

La Policía y las Fuerzas Armadas son parte de la respuesta de los Estados para prevenir, controlar y manejar la propagación de la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19). Juan Carlos Gómez, Delegado para las Fuerzas Armadas y de Seguridad del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Delegación Regional para México y América Central, y general retirado de la Fuerza Aérea Colombiana, resalta que su adecuada preparación y profesionalismo les ayudará a cumplir con la misión, evitando riesgos innecesarios y consecuencias humanitarias adicionales, sobre todo entre grupos vulnerables como migrantes, personas privadas de libertad y comunidades afectadas por la violencia.

Como experto en temas militares, Juan Carlos Gómez comparte sus reflexiones sobre los criterios que deben tener en cuenta las Fuerzas Armadas y de Seguridad para actuar en un contexto de pandemia como la que actualmente enfrentamos.

P: ¿Qué deben tener presente los miembros de los cuerpos de seguridad y defensa en su encargo para el cumplimiento de las medidas adoptadas por el Estado para hacer frente a esta situación?

R: La enfermedad por COVID-19 es una emergencia de salud pública y de preocupación global. Su presencia disuasiva y de autoridad es fundamental para el cumplimiento de las medidas que eviten la proliferación del contagio.

El control de las cuarentenas, los toques de queda, la protección de las instituciones, estructuras de salud y lugares de abastecimiento de víveres son parte de su responsabilidad fundamental para superar esta pandemia.

En este contexto, las Fuerzas de Seguridad y las Fuerzas Armadas tienen la responsabilidad de actuar en todo momento respetando los derechos humanos de todas las personas. La vida, dignidad e integridad son derechos que no pueden suspenderse ni siquiera en estados de excepción.

Si bien la COVID-19 está generando miedo, estrés y situaciones nunca experimentadas, que podrían derivar en pánico social o desórdenes, las Fuerzas de Seguridad y las Fuerzas Armadas deben actuar con responsabilidad y sensibilidad social en esta inusual situación.

En caso del incumplimiento de las medidas de restricción a la movilidad adoptadas por el Estado, el uso de la fuerza debe respetar siempre los estándares internacionales de legalidad, necesidad y proporcionalidad. Es necesario privilegiar los medios disuasivos como la presencia y los comandos verbales. Los excesos en el uso de la fuerza pueden desencadenar problemas de orden público indeseables que agravarían el complejo momento que de por sí ya se vive con la pandemia.

P: ¿Cuánto puede durar una pandemia de este tipo y qué deben tomar en consideración las Fuerzas Armadas y de Seguridad durante este período?

R: La duración de la pandemia es difícil de pronosticar. Por lo tanto, es recomendable hacer planes a corto y mediano plazo y tener flexibilidad para adaptar la acción acorde a las instrucciones de salud pública de cada país, las realidades operacionales, la cantidad de personal disponible y de las contingencias. Asimismo, es fundamental pensar en medios alternativos de comunicación y planeación que permitan y garanticen el comando y control. Lo importante es mantener el orden, evitar la proliferación de la pandemia y ayudar a la comunidad.

Las Fuerzas de Seguridad y las Fuerzas Armadas deben y pueden contribuir al control de esta crisis pública. Su misión hoy es ayudar a la nación y a sus autoridades a mantener el orden público, la calma en la comunidad y disminuir la ansiedad que genera la incertidumbre por el futuro; con esto, contribuirán a que los efectos de la enfermedad por la COVID-19 no generen desorden público y eventualmente un caos social.

P: ¿Cuáles son las medidas preventivas que pueden realizar la Policía y las Fuerzas Armadas para evitar el riesgo de contagio y volverse un transmisor de la enfermedad?

R: El trabajo presencial en terreno de las Fuerzas Armadas y seguridad es fundamental, por lo que para evitar riesgo de contagio, se sugiere contar y utilizar equipo de protección personal, aplicar medidas preventivas de higiene, mantener limpias y desinfectadas sus herramientas de trabajo, así como implementar las medidas de higiene propuestas para la prevención y control de la infección, como el lavado de manos.

En caso de que alguno de los integrantes o alguien de su familia sospeche contagio y/o presente síntomas, debería notificar a su escalón superior para que se tomen las medidas pertinentes.

P: ¿Cuál es el riesgo que corren las Fuerzas de Seguridad y las Fuerzas Armadas que atienden la crisis por la COVID-19?

R: La actual fase de la epidemia aumenta el riesgo de transmisibilidad en la comunidad, por lo que los niveles de exposición podrían afectar la fuerza laboral, la moral y la salud física y mental de los miembros de esas instituciones. Por ello, es esencial que los comandantes y jefes preparen planes de contingencia para prevenir y controlar los efectos de la pandemia, atendiendo a su personal, así como la factible reducción progresiva del pie de fuerza.

El CICR mantiene un diálogo permanente con las Fuerzas Armadas y de Seguridad para difundir las normas humanitarias y asegurar su conocimiento y aplicación.

La responsabilidad del CICR como organización humanitaria en tiempos de la pandemia es, ante todo, cuidar a su personal y contribuir con medidas responsables a evitar la propagación. También buscamos que sean atendidas las necesidades de las personas más vulnerables ante esta crisis, beneficiarios habituales de nuestro trabajo, como los migrantes, las personas privadas de libertad y las comunidades afectadas por la violencia.

Por ello, el CICR está tomando medidas para adaptar sus respuestas y acciones humanitarias a la pandemia de COVID-2019 tanto en asistencia a beneficiarios, como con su equipo de trabajo.