Nigeria: lágrimas de alegría tras el reencuentro con familiares desaparecidos

25 enero 2016
Nigeria: lágrimas de alegría tras el reencuentro con familiares desaparecidos
CC BY-NC-ND / ICRC / Jesus Andres Serrano Redondo

La crisis humanitaria en la región del lago Chad dejó un saldo de miles de personas muertas, dos millones de desplazados y centenares de secuestrados, mientras que cientos de miles de personas más se vieron forzadas a huir, a menudo perdiendo todo contacto con sus familiares. El CICR se ocupa de localizar personas y de restablecer el contacto con los familiares desaparecidos.

Hermanos repatriados desde Camerún

En abril de 2014, Ahmed y Yussuf Chiroma, de 12 y 11 años, cursaban sus estudios en Camerún cuando los enfrentamientos se extendieron hasta Kumshe, su pueblo natal en el noreste de Nigeria. Sus padres huyeron y los niños no volvieron a saber de ellos.

"Regresamos a Nigeria en agosto. No tuvimos noticias de nuestros padres y tampoco pudimos ponernos en contacto con nuestra abuela Maryam, que vive en Maiduguri", cuenta Yussuf. "Cuando llegamos a la frontera, nos trasladaron a un campamento para personas desplazadas en Mubi".

Ahmed and Yussuf Chiroma

Ahmed y Yussuf Chiroma. CC BY-NC-ND / CICR / Jesus Andres Serrano Redondo.

En Mubi, Ahmed y Yussuf encontraron a sus hermanos mayores,Bakura y Foke, quienes habían sido repatriados desde Camerún. Pero luego, los hermanos menores fueron transferidos a un campamento para personas desplazadas en Yola, mientras que los dos hermanos mayores fueron llevados a Maiduguri.

Un hijo en busca de su madre

Ibrahim Mustapha , de 17 años, también estudiaba en una escuela en Camerún.

A mediados de agosto lo repatriaron a Nigeria, pero en el camino, el joven perdió su teléfono con todos los números telefónicos agendados, lo que le impidió ponerse en contacto con su madre.

Ibrahim Mustapha

Ibrahim Mustapha. CC BY-NC-ND / CICR / Jesus Andres Serrano Redondo.

"Nos llevaron a Mubi y luego a un campo para personas desplazadas en Yola. No tenía dinero para comprar comida ni agua; tampoco podía llamar a mi madre. Pensé que nunca más volvería a ver a mi familia", dice Ibrahim.

Hafsat Mohammed, de Maiduguri, se encontraba en avanzado estado de gestación cuando desapareció su hijo. La tensión por no saber qué le había sucedido a Ibrahim le provocó un parto prematuro.

"Estaba sumamente triste. Todos aquellos meses, no dejé de rezar por Ibrahim, con la esperanza de que algún día me llamara y me dijera que estaba vivo y que regresaba para conocer a su nuevo hermanito", cuenta Hafsat.

Una joven busca a su familia

Halima Hauwa, de 15 años, pasó un año viviendo en el monte junto con otras personas desplazadas, luego de que su aldea fuera atacada hace tres años.

"Casi no teníamos comida, agua ni refugio para la temporada de lluvias. Nos trasladamos a una aldea donde nos quedamos un año más, pero en enero fuimos atacados nuevamente y tuvimos que huir a Camerún", explica Halima.

La joven envió un mensaje por medio de la Cruz Roja a su tía Aisha Baha en Maiduguri. A los pocos días recibió contestación y una foto de su tía.

"Me pareció asombroso que encontraran a mi tía. Pero más maravilloso aún fue cuando me enteré que me iban a llevar con ella. Me puse tan contenta que empecé a saltar de alegría", recuerda Halima sonriendo.

Halima Hauwa

Halima Hauwa. CC BY-NC-ND / CICR / Jesus Andres Serrano Redondo.

En Maiduguri, la tía de Halima comenzó a llorar cuando un equipo de la Cruz Roja le entregó una carta de su sobrina.

"No había tenido noticias de Halima en más de tres años y todavía hoy estamos buscando a sus padres. Había perdido toda esperanza de encontrarla con vida", dice Aisha.

El vuelo en un avión del CICR concretó el reencuentro de Halima con su tía.

"Cuando aterrizamos y vi a Aisha, me emocioné mucho. Corrí a su encuentro sin poder contener las lágrimas", cuenta Halima.

"No tengo palabras para expresar nuestra felicidad por haber recuperado por fin a Halima", dice Aisha. "Cuando mi esposo regresó del trabajo y la vio, le dijo simplemente "Te esperábamos para cenar".

Restablecer el contacto y la esperanza

Un equipo del CICR y de la Cruz Roja de Nigeria encontró a los hermanos Chiroma y a Ibrahim en el campo para personas desplazadas en Yola; luego, el CICR visitó a Hafsat en Maiduguri para confirmar que Ibrahim era su hijo.

"No puedo explicar mi alivio cuando vi la foto de Ibrahim", dice Hafsat." Estaba vivo y tras todos estos meses de ansiedad, finalmente supe dónde estaba".

"Cuando la Cruz Roja me mostró la foto de mi madre y de mi nuevo hermanito, empecé a sentir que había vuelto a casa", recuerda Ibrahim.

 

Ibrahim Mustapha, reunited with his family.

Ibrahim Mustapha se reencontró con su familia. CC BY-NC-ND / CICR / Jesus Andres Serrano Redondo

Otra persona desplazada en Yola le dijo a los hermanos Chiroma que tenía el teléfono de su abuela y que el CICR podía ayudarlos a encontrarla.

"El CICR nos visitó unos días después. Tenían una foto de nuestra abuela. Mi hermano y yo sentimos gran alegría cuando nos dijeron que nos preparásemos para dejar el campamento de desplazados y volver a casa", dice Yussuf.

Ahmed and Yussuf Chiroma.

Ahmed y Yussuf Chiroma. CC BY-NC-ND / CICR / Jesus Andres Serrano Redondo.

"Pasé todo el vuelo mirando la foto de mi abuela con mi hermano Ahmed", dice Yussuf, con una sonrisa permanente en el rostro.

Ahmed and Yussuf Chiroma. x

Ahmed y Yussuf Chiroma. CC BY-NC-ND / CICR / Jesus Andres Serrano Redondo.

En cuanto el avión aterrizó, los niños corrieron a reunirse con sus familiares, que los esperaban en la pista.

"Cuando vi a Ibrahim, sólo quería llevarlo sobre mi espalda, como cuando era un niño pequeño. No tengo palabras para agradecer a la Cruz Roja por ayudarme a encontrar a mi hijo", dice Hafsat.

Ahmed and Yussuf Chiroma, reunited with their family. CC BY-NC-ND / ICRC / Jesus Andres Serrano Redondo.

Ahmed y Yussuf Chiroma se reencontraron con su familia. CC BY-NC-ND / CICR / Jesus Andres Serrano Redondo.

Para Maryam, la abuela de los hermanos Chiroma, hallar a los niños fue casi un milagro.

"Sigo sufriendo la falta de noticias sobre mi hijo, el padre de los niños, pero ahora mis lágrimas son sólo de alegría, porque los niños han regresado a casa", dice Maryam.

Ahmed and Yussuf Chiroma, surrounded by family and friends.

Ahmed y Yussuf Chiroma, rodeados por familiares y amigos. CC BY-NC-ND / CICR / Jesus Andres Serrano Redondo.

"Cuando crezca, quiero trabajar con el CICR, para ayudar a otros niños a encontrar a sus familiares", dice Yussuf con su constante sonrisa.

El conflicto armado en Nigeria ha dejado cicatrices físicas y psicológicas que serán difíciles de superar, pero Ibrahim, Hafsat, los hermanos Chiroma, Maryam, Halima y sus familiares nunca olvidarán el momento de su reencuentro. Una memoria imborrable, que marcará sus vidas para siempre.

Los nombres se han modificado para proteger la identidad de las personas.