Rehabilitación física en Afganistán: en 30 años, casi 178.000 personas recibieron ayuda

Artículo 23 enero 2019 Afganistán

Se cumplen 30 años desde que comenzó el programa de rehabilitación física del CICR en Afganistán. En la actualidad, son siete los centros ortopédicos especializados de la organización que atienden las necesidades de unos 178.000 ciudadanos con discapacidad. A pesar de que necesitarán rehabilitación física de por vida, y de que ese cuidado no será fácil en este país atravesado por la guerra, innumerables afganos encuentran el valor para ponerse de pie nuevamente y soñar con un futuro mejor.

El día en que Soudeh, de apenas cinco años de edad, dio los primeros pasos con su nueva ortesis, sus padres tuvieron problemas para hacerla dormir: a pesar del sueño, la niña estaba demasiado emocionada para ir a la cama esa noche. Lo que comenzó como un andar vacilante para esta guerrera que enfrentó la poliomielitis, pronto se transformó en un inolvidable día de juegos con amigos, cuando Soudeh descubrió la "normalidad" de caminar y correr sin ayuda. Soudeh, que ahora trabaja como fisioterapeuta en el centro de rehabilitación física administrado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Herat, cuenta que contrajo poliomielitis en la pierna derecha a la edad de un año y medio. Pero su vida cambió con la ortesis: con esfuerzo, estudió para ser fisioterapeuta y así poder contagiar su alegría.

Andrew Quilty / CICR

En Afganistán, más de un millón de personas sufren de algún tipo de discapacidad física. Soudeh es una de ellas. El país tiene una de las tasas más altas de discapacidad en el mundo, debido a cuatro décadas de guerra y sus consecuencias. Minas terrestres, restos explosivos de guerra, atención primaria de salud casi inaccesible, enfermedades congénitas, y accidentes, son algunas de las razones que han reducido las posibilidades de una vida normal para miles de afganos. Gracias a los centros de rehabilitación física del CICR, muchos encuentran aliento para atravesar la desesperanza. Los centros brindan apoyo para la rehabilitación física de casi 178.000 personas, incluidas las que sufren de discapacidad como consecuencia de las enfermedades y de la guerra.

Thomas Glass / CICR

Cada año, unos 10.000 afganos se inscriben en el CICR para recibir prótesis y rehabilitación física. Solo el 10% sufrieron heridas relacionadas con la guerra. El otro 90% sufre de discapacidad debido a afecciones congénitas, enfermedades o accidentes. Un tercio de ellos se ve afectado por el acceso limitado a la medicina preventiva y a la atención primaria de salud, un alto costo que se agrega al sufrimiento causado por un conflicto que ya lleva décadas en el país. Afganistán es, junto con Nigeria y Pakistán, uno de los tres únicos países del mundo donde el virus de la poliomielitis se transmite de manera descontrolada.

Seamus Conlan / CICR

Alberto Cairo, director del programa de rehabilitación del CICR en Afganistán, estima que no son menos de 200.000 las personas que necesitan prótesis o algún dispositivo corrector. Afganistán es uno de los países con mayor cantidad de minas en el mundo, y las minas antipersonal agravan la situación. Unas 750.000 personas se ven amenazadas por las minas y las municiones de guerra sin estallar, y más de 29.500 de las que perdieron una extremidad a causa de las minas terrestres u otros restos de la guerra están en tratamiento en los centros del CICR.

Andrew Quilty / CICR

Todavía sueño con volver a caminar algún día.

Pasaron seis años desde que Safar Mohammad perdió la movilidad de sus piernas luego de recibir impactos de bala en la columna vertebral durante una manifestación. Su hijo de 12 años de edad empuja la silla de ruedas, y su hijo mayor está a cargo de una carretilla con el pan del día que la familia vende en el mercado para ganarse el sustento. "Las personas son crueles, se burlan de mí con apodos insultantes a pesar de que intento tener una vida normal", dice Safar. Después de perder todo su dinero en tratamientos médicos, Safar recurrió al CICR para pedir un préstamo que le permitiera salvar su negocio de la bancarrota. Si bien existe una sólida legislación sobre las personas con discapacidad, en Afganistán ser discapacitado significa todavía estar rodeado por el prejuicio y la discriminación, algo que este panadero de mediana edad sabe muy bien.

Andrew Quilty / CICR

Pero la vida fue más generosa con el basquetbolista en silla de ruedas Mahmadullah Ahmadi, quien tuvo no una, sino dos oportunidades para empezar de nuevo. Luego de sufrir una herida en la columna vertebral debido a un bombardeo, obtuvo un microcrédito del programa del CICR y abrió una tienda. Pero sus sueños eran más grandes. Seis años después, Mahmadullah Ahmadi comenzó a practicar básquetbol en silla de ruedas, y su esfuerzo y constancia le valieron un lugar en la selección nacional.

Andrew Quilty / CICR

"En 2014, yo era parte del seleccionado nacional que compitió en un campeonato internacional en Italia. Al regresar, decidimos mejorar nuestro juego y tomarnos el entrenamiento más en serio."

Hoy, este amable deportista entrena a los jóvenes jugadores de básquetbol en silla de ruedas en el centro ortopédico administrado por el CICR en Kabul.