Venezuela: priorizar el acceso de la población a la salud

12 septiembre 2019
Venezuela: priorizar el acceso de la población a la salud

La situación que hoy en día atraviesa Venezuela es sumamente compleja. En algunas zonas, el acceso a los servicios de salud, agua, saneamiento e higiene es limitado, y el grado de violencia al que se encuentra expuesta la población es preocupante. En respuesta a las necesidades más urgentes de las personas afectadas, el CICR incrementó su acción humanitaria en el país con la implementación de más actividades en el área de la salud. Pilar Bauza, responsable del área en Venezuela, nos explica los esfuerzos que lleva adelante la organización este año.

¿Cuál es la situación general del sector de la salud en Venezuela?

Venezuela continúa sufriendo los efectos de una situación socioeconómica en deterioro, lo que impacta directamente en el  sector de la salud. Hay escasez de medicamentos, los equipos de diagnóstico son insuficientes, así como los materiales de higiene y mobiliario. La falta de mantenimiento de la infraestructura sanitaria es preocupante y, además, hay problemas en el  suministro de agua y  electricidad, que es esencial para el funcionamiento de un hospital o de un centro de salud.

Además, se debe tener en cuenta la falta de recursos humanos especializados para proveer los servicios y la atención que la población necesita. Por ejemplo, en las zonas más afectadas, en un hospital con 500 camas donde antes se ofrecía a los pacientes hasta veinte especialidades médicas, ahora solo pueden ofrecerse cinco debido a la falta del personal especializado. A ello se suma el impacto de no tener los recursos, los insumos ni el equipamiento necesarios. Asimismo, las necesidades siguen en aumento, y el número de pacientes que ingresan a las salas de emergencia producto de la violencia no disminuye. Por todos estos motivos, desde el CICR nos hemos abocado a trabajar de la mano de estos centros de salud y para así poder salvar más vidas.

Además, quienes viven en zonas afectadas por la violencia armada tienen aún menos posibilidades de acceder a los servicios de salud básicos de forma rápida y eficaz. Estas personas son son las más vulnerables.

 

¿Qué programas o actividades lleva adelante la organización este año?

La estrategia que estamos aplicando en el país está centrada en el paciente, por lo que intentamos que todo el trabajo del equipo de salud del CICR se oriente a fortalecer el sistema de atención y seguimiento médico (cadena de cuidados) para que la población de las zonas más vulnerables tenga acceso a la salud.

Una de nuestras actividades es un programa de primeros auxilios destinado a fortalecer las capacidades necesarias para estabilizar a pacientes graves, acompañado de un apoyo a los actores prehospitalarios que ya existen en el país, mediante la reparación de ambulancias, la entrega de insumos médicos y la capacitación de sus profesionales.

Asimismo, prestamos apoyo técnico a hospitales mediante la capacitación de su personal en la atención de heridos por armas de fuego, explosiones y otros traumatismos. También realizamos donaciones de insumos y equipos médicos, y mejoras en las infraestructuras, para respaldar el suministro eléctrico y el acceso al agua en las salas de emergencia, donde estos profesionales se desempeñan diariamente.

En algunas regiones fronterizas, realizamos actividades de atención preventiva y primaria para apoyar a las estructuras de salud que se han visto sobrepasadas en su capacidad a fin de que puedan prestar servicios a su comunidad y a la población que se encuentra en tránsito por esas zonas.

En cada etapa del camino, trabajamos con la comunidad y con los organismos de salud local y nacional, con el fin de coordinar las actividades y garantizar que los pacientes sean atendidos sin interrupción según sus necesidades.

Además, trabajamos junto con las autoridades penitenciarias para garantizar que las personas privadas de libertad tengan condiciones dignas. Apoyamos la atención de salud y los esfuerzos de las autoridades en cuanto a las mejoras de las infraestructuras penitenciarias. Este año, hemos facilitado más de siete mil consultas médicas básicas y de emergencia para los detenidos en siete centros penitenciarios del país.

Siendo la malaria una emergencia en Venezuela, ¿qué tipo de ayuda brinda el CICR a la población afectada?

Más del 50% de los casos de malaria en América Latina se hallan en Venezuela, y el 70% de los casos de malaria del país provienen del estado Bolívar. La emergencia de malaria en este estado representa, sin duda, una situación preocupante en la que el CICR ha centrado sus esfuerzos. Ha trabajado intensamente en acciones preventivas como la distribución de casi 50.000 mosquiteros a la población del municipio El Callao.

También nos enfocamos en aumentar los centros de diagnóstico y tratamiento disponibles en la zona, y en fortalecer las capacidades y los conocimientos del personal y los voluntarios que ya existían en la localidad para que puedan brindar un tratamiento adecuado a más personas. Para lograrlo, se proveen regularmente los insumos necesarios para la identificación, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad, además de entrenamientos especializados a microscopistas, así como capacitaciones en el uso de pruebas de diagnóstico rápido. De esta manera, contribuimos al Plan Nacional de Respuesta de Emergencia a la Malaria que llevan adelante las autoridades  de salud del país.

 

¿Qué desafíos enfrenta la organización al responder a las necesidades de salud de la población?

Desde enero de 2019, el CICR ha ido desarrollando sus actividades de salud, sobre todo en zonas y estados prioritarios. Para llevar adelante nuestros programas, son necesarias la importación y la distribución de insumos médicos y la capacitación del personal de salud en Venezuela. Para ello, se necesita un enorme esfuerzo de coordinación, no solamente por parte de nuestros colaboradores del área, sino también de los equipos de logística, agua y saneamiento, comunicación y administración. Todo esto ha sido posible gracias a la colaboración y el diálogo constante con autoridades, actores claves y con la población. Esto representó un gran desafío para nosotros, porque no nos conocían aún.

Por otro lado, en algunas ocasiones, nos vemos en la dificultad de establecer prioridades. Ahora que estamos implementando más actividades y trabajamos cada vez más cerca de las comunidades, comenzamos a identificar otras necesidades a las que creemos que podríamos responder, aunque no siempre tenemos esa capacidad. Nos comprometemos con aquello que podemos hacer, dentro de las competencias  y las posibilidades del CICR.

¿Como coordinan su acción humanitaria con la Cruz Roja Venezolana y la Federación Internacional de la Cruz Roja en el país?

Afortunadamente, el trabajo en conjunto realizado entre la Cruz Roja Venezolana (CRV), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) y el CICR ha sido clave para sortear estos desafíos y promover actividades relevantes en respuesta a las crecientes necesidades humanitarias de los venezolanos. La FICR y el CICR apoyan constantemente la labor que realiza la CRV mediante capacitaciones, orientación técnica, equipamientos e insumos para los voluntarios de la CRV, gracias a quienes podemos realizar buena parte de nuestras actividades. Por ejemplo, la CRV, con el apoyo técnico del CICR, responde diariamente a las necesidades prehospitalarias de la población, en particular durante eventos, manifestaciones o en lugares claves, con atención en primeros auxilios y servicio de ambulancia. Como Movimiento, nuestro compromiso de prevenir y aliviar el sufrimiento humano en Venezuela sigue intacto.

 

¿Cuáles son las expectativas que tiene el CICR para 2020 y qué proyectos prioritarios piensan llevar adelante o continuar?

En 2020, nos proponemos  consolidar lo que estamos haciendo. Seguiremos trabajando para contribuir en los distintos niveles de atención, dentro del sistema de salud público venezolano. Seguiremos enfocándonos en las necesidades de las poblaciones más vulnerables (como los detenidos o los heridos), así como sobre los servicios vitales a la población (tanto en salud primaria como en salud hospitalaria). También será un importante objetivo facilitar el acceso a los servicios de salud y promover que se los respete. Además, nos gustaría empezar a asistir a la población en el ámbito de la salud mental, enfocándonos en las poblaciones afectadas por la violencia. Sería muy limitado de nuestra parte centrarnos solo  en la parte física; queremos entender cuáles son sus preocupaciones y darles respuestas en la medida de nuestras posibilidades.