Niños de Sudán del Sur

Los menores de edad son los más vulnerables en el conflicto en Sudán del Sur: separación familiar, hambre y falta de una adecuada atención de salud ponen en riesgo la integridad y hasta la vida de muchos niños.

Niños de Sudán del Sur: Cecilia espera la distribución de alimentos en Rokon.

Cecilia Tabu (12 años de edad) espera la distribución, bajo un árbol. "Habitualmente, nuestro único alimento son hojas que cocinamos con agua y sal. No tenemos nada, así que hoy estamos contentos. Por fin podremos comer algo diferente", explica Vajda, su madre. CC BY-NC-ND / CICR / Mari Aftret Mortvedt

"Ya no soy una mujer feliz. Me temo que nunca volveré a ser feliz, ya que la vida es una lucha constante", se lamenta Vajda, una madre sola con cinco hijos. Vajda hablaba sentada en el suelo, esperando semillas, herramientas y alimentos que el CICR entregó a familias desplazadas en Rokon, en Ecuatoria Central, Sudán del Sur.

Los niños desplazados sufren gravemente las consecuencias del conflicto y el desplazamiento, en particular la escasez de alimentos y la inadecuada atención médica, elementos vitales especialmente durante los primeros años de vida. Cecilia Tabu (12 años de edad) espera la distribución, bajo un árbol.

Niños de Sudán del Sur: Rita comerá mandioca.

Esta parva de hojas de mandioca es el primer alimento que Rita y su familia comerán hoy. “Sacaremos las hojas, las pondremos en agua hirviendo y les agregaremos sal. Solo comemos hojas, porque no recibimos otros alimentos”, manifiesta su madre, Fatra Omar. Esto fue el el día anterior a la distribución de alimentos. CC BY-NC-ND / CICR / Mari Aftret Mortvedt

Niños de Sudán del Sur : retorno a casa tras una larga espera

Algunos sonríen, otros parecen nerviosos. Más de treinta niños y 12 adultos esperan embarcar en los aviones del CICR que pronto los llevarán de regreso a su lugar natal, en Sudán del Sur.

En el aeródromo, Ador piensa en sus hijos, a quienes debió dejar hace algunos años. "Reconstruiremos nuestra casa y podremos volver a vivir juntos." Ese día, a mediados de enero, todas las personas presentes en la pista de tierra en el aeródromo ven un futuro lleno de esperanza e incertidumbre. Algunos sienten temor ante lo desconocido: "¿Me aceptará mi familia después de tanto tiempo?"

Ador confía en regresar a su antiguo empleo como cocinera en un pequeño restaurante. Si bien no habla con sus familiares desde hace años, se siente segura y desea regresar a su pueblo. "Nací y crecí allí", cuenta Ador. "Quizás me encuentre con que algunos de mis familiares murieron – así es la vida. Pero nada se compara con la alegría de volver a casa."

Niños de Sudán del Sur: volver a casa

Mientras vivían en un lugar lejano y desconocido, Ador y su marido tuvieron dos hijos más. Ador espera encontrar a sus otros cinco hijos y recuperar su antiguo trabajo de cocinera. CC BY-NC-ND / Alyona Synenko / CICR

"Cuando se llevaron a nuestros hijos, se llevaron nuestros corazones."

El 28 de agosto de 2016, Emmanuel (4), Monika (6) y Victor (12) fueron secuestrados en su aldea, en Sudán del Sur. "Se los llevaron cerca de las siete de la tarde. A esa hora solemos sentarnos alrededor del fuego. En un momento, escuchamos a un vecino gritar '¡Mis hijos, mis hijos!', y de repente alguien entró y comenzó a golpear a mi marido. Emmanuel lloraba y decía 'baba, baba'. Fue entonces cuando el hombre que había entrado lo vio, lo tomó y escapó corriendo", explica Rosa, la madre de Emmanuel.

Un año después, el CICR logró reunir a los niños con sus padres. El CICR ayuda a las familias separadas por conflictos y otras situaciones de violencia a restablecer el contacto con sus seres queridos. Registra los datos de los familiares y busca a los integrantes desaparecidos, dentro o fuera del país.

Niños de Sudán del Sur: 3 niños secuestrados se reúnen con sus padres

Historias de niños de Sudán del Sur

Kersto

Niños de Sudán del Sur: Kersto

Kersto, de tres años de edad, llegó a Deim Zubeir junto con su madre y cuatro hermanos, todos provenientes de Raja. El CICR registró los datos de su familia: el niño comerá papilla el día siguiente. CC BY-NC-ND / CICR / Mari Aftret Mortvedt

Julia

Niños de Sudán del Sur: Julia

Después de que se le cayó un diente, Julia lo puso encima de su tukul (*cabaña donde duermen ella y su familia), porque la tradición indica que luego volverá a crecer. Julia tiene vergüenza de abrir la boca: otros niños a veces se ríen de ella porque le faltan dientes. “Estoy segura de que van a crecer de nuevo”, dice la niña. CC BY-NC-ND / CICR / Mari Aftret Mortvedt

Oliver y Manuel

Niños de Sudán del Sur: Oliver y Manuel

"Nuestra vida va a cambiar, ahora que se distribuyen estos artículos. Pasará de ser una mala vida a una buena vida. Finalmente, podremos dejar de comer hojas, que provocaron diarrea y enfermaron a los niños", dice la madre de Oliver Layo (12 años de edad) y de su hermano Manuel (3 años de edad). CC BY-NC-ND / CICR / Mari Aftret Mortvedt