Cisjordania: el apoyo al abastecimiento de agua y a los medios de subsistencia ayuda a los agricultores palestinos a regresar a sus tierras
Muchas familias palestinas dependen de la agricultura para su alimentación y sus ingresos, pero enfrentan problemas como la violencia y las restricciones a la circulación. En una región de Cisjordania, se han implementado dos proyectos nuevos para ayudarlas a adaptarse.
El valle de Ein Al-Zarqa, próximo a la aldea de Beitillu, en la zona central de Cisjordania, es conocido desde hace tiempo por sus tierras agrícolas fértiles y ricas en agua. "Ein Al-Zarqa es un lugar de gran belleza que merece ser preservado y protegido. Está profundamente ligado a la comunidad de Beitillu, tanto por su valor para la agricultura como por tratarse de un espacio compartido donde las familias se reúnen y se relacionan entre sí", dijo Nidal Safarini, ingeniero hidráulico del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Durante décadas, las familias palestinas de la zona han dependido de la agricultura como fuente principal de sus alimentos e ingresos. Sin embargo, con el paso de los años, las actividades agrícolas han disminuido debido a numerosas dificultades, como el limitado acceso al agua, los crecientes costos de producción, la restricción de los movimientos causada por el cierre de la carretera principal que conduce a la zona, y la violencia de los colonos israelíes. Grandes extensiones de tierras de cultivo e invernaderos que antes eran productivos yacen sin uso, por lo cual el valle ha quedado inactivo y relativamente abandonado.
Para apoyar a la comunidad, el CICR recientemente apoyó dos proyectos que han permitido a los miembros de la comunidad reanudar las actividades agrícolas y desarrollar sus granjas: la construcción de una red de agua, que incluye dos reservorios y un sistema de tuberías de distribución, y un proyecto agrícola.
Acceso al agua para la agricultura sostenible
La red de abastecimiento de agua se construyó en estrecha colaboración con los agricultores y la comunidad local. Los miembros de la comunidad participaron activamente, aportando mano de obra y conocimientos locales. De este modo, se aseguró que la red reflejara las prioridades locales y pueda mantenerse con el correr del tiempo.
Un invernadero rehabilitado en Ein Al-Zarqa, Cisjordania.
"El objetivo del proyecto era responder directamente a las necesidades de los agricultores locales, cuyas actividades fueron disminuyendo con el paso de los años, especialmente desde octubre de 2023, debido a varias causas, entre las que sobresalen los ataques y la violencia de los colonos", dijo Nidal.
La información recibida de los agricultores y del consejo de la aldea guió el proyecto, lo que garantizó que se tuvieran en cuenta las prioridades y realidades locales. "Sin duda alguna, este proyecto mejorará los ingresos de los agricultores, sobre todo porque aumentará la superficie de las tierras de cultivo", dijo Nasser Radwan, quien preside el consejo de la aldea.
Rehabilitación de granjas e invernaderos
En paralelo, el CICR asistió a los agricultores mediante subvenciones en efectivo, gracias a las cuales 21 familias pudieron rehabilitar y desarrollar cultivos abiertos e invernaderos. Esa ayuda solventó los costos de reparación de estructuras viejas, de la preparación de la tierra y de herramientas agrícolas esenciales y plántulas, lo que permitió que las familias reanudaran las tareas agrícolas abandonadas años atrás.
"Esta subvención me animó a ampliar mis cultivos y cubrir una superficie mayor, protegiendo así la tierra", dijo Akram Radwan, un agricultor local que se benefició de la asistencia económica.
Tras la distribución de las subvenciones, la vida empezó a retornar al valle. Se han rehabilitado los invernaderos y ahora, los agricultores trabajan la tierra con sus familiares, cultivando sus terrenos y construyendo invernaderos nuevos.
"Esta iniciativa no solo aportó apoyo económico; mejoró el ánimo, alentó a las familias a regresar a su tierra y así, poco a poco, el valle volvió a la vida. Las familias se reunían alrededor del fuego, cocinaban y preparaban té, y nos invitaban a unirnos a ellas, ya que nos consideran parte de la familia después del trabajo que hicimos con ellas", añadió Salim.
Efectos positivos y revitalización de las comunidades
Sumados, la red de abastecimiento de agua y las subvenciones en efectivo abordaron tanto los problemas estructurales como los inmediatos. El acceso fiable al agua fortaleció las bases de la agricultura, mientras que el apoyo económico permitió que las familias rehabilitaran sus tierras y reanudaran la producción. Más allá de la asistencia técnica, las intervenciones restablecieron un sentido de normalidad, comunidad y esperanza.
Mediante estas iniciativas, el CICR sigue trabajando con las familias agricultoras palestinas en Cisjordania para ayudarles a sostener sus medios de vida, proteger sus fuentes de ingresos y fortalecer la resiliencia, además de fomentar una vida agrícola y social activa en el valle.