Enseñar el derecho internacional humanitario para promover su respeto: el papel de la academia en Iberoamérica
El derecho internacional humanitario (DIH) es un conjunto de normas aceptadas universalmente para proteger a las personas afectadas por los conflictos armados. Para que cumpla su propósito, sus normas deben ser conocidas, comprendidas e implementadas. Con este objetivo, la formación de nuevas generaciones de juristas y el trabajo conjunto con las universidades desempeñan un papel fundamental.
El DIH establece límites a la manera en que se desarrollan los conflictos armados y busca proteger a quienes no participan o han dejado de participar directamente en las hostilidades. Sus normas regulan la conducción de las hostilidades —limitando los medios y métodos de guerra que pueden emplearse— y garantizan la protección de la población civil, las personas fuera de combate, el personal sanitario y las personas en poder de una parte en conflicto.
Sin embargo, conocer estas normas no basta. También es necesario comprender su alcance, interpretar sus disposiciones y saber cómo aplicarlas frente a situaciones concretas. Por eso, la enseñanza y difusión del DIH son una parte esencial del trabajo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
La academia, una aliada para fortalecer el conocimiento del DIH
Las universidades son espacios donde las nuevas generaciones de profesionales aprenden a analizar las normas, contrastar diferentes interpretaciones y construir argumentos frente a situaciones complejas.
En el ámbito del DIH, esta formación adquiere una dimensión especial. Los estudiantes que hoy se preparan en las facultades de Derecho serán los jueces, funcionarios y defensores que se encontrarán con situaciones en las que el conocimiento de las normas que regulan los conflictos armados resulte decisivo.
Desde el CICR, creemos que la academia es un escenario fundamental para reafirmar y fortalecer el aprendizaje del DIH y para fomentar la acción humanitaria imparcial y neutral”, afirmó Katherine Weir, coordinadora jurídica del CICR en Colombia.
Aprender el DIH también significa aprender a aplicarlo
La formación jurídica se pone a prueba cuando las normas deben aplicarse a un caso concreto. ¿Cómo determinar si una conducta es compatible con el DIH? ¿Qué reglas deben tenerse en cuenta al analizar una operación militar? ¿Qué protección corresponde a una persona en poder de una parte en conflicto? ¿Cómo interpretar las normas en escenarios complejos, con múltiples desafíos jurídicos y humanitarios?
Responder estas preguntas implica investigar, analizar los hechos, identificar las reglas aplicables, construir argumentos y defenderlos.
Este es el reto que propone el Concurso Iberoamericano de Derecho Internacional Humanitario, una iniciativa del CICR y la Universidad de La Sabana que este año llegó a su octava edición.
Durante una semana, estudiantes de últimos semestres de Derecho de 25 universidades iberoamericanas pusieron a prueba su conocimiento sobre DIH. Los equipos prepararon un memorial escrito y posteriormente presentaron sus argumentos ante un panel de jueces que simula un tribunal ad hoc encargado de analizar si los hechos planteados constituyen o no infracciones al DIH.
A partir de un caso hipotético, el concurso permite desarrollar diferentes competencias jurídicas y, al mismo tiempo, acercar a los estudiantes a algunos de los principales debates del DIH.
Una experiencia académica que conecta a Iberoamérica
El alcance de esta iniciativa va más allá de los días de competencia. Cada edición contribuye a formar una red regional de estudiantes, docentes y especialistas que llevan el DIH a sus universidades, instituciones y países, y multiplican así su difusión.
El panel de jueces reúne a profesionales con amplia experiencia en el ámbito jurídico y humanitario, entre ellos magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz, integrantes de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, asesores jurídicos del CICR, exjueces de tribunales internacionales y reconocidos especialistas en DIH.
Esta diversidad permite que el concurso incorpore diferentes perspectivas y que los participantes reciban retroalimentación de personas con experiencia en la interpretación y aplicación del derecho.
El concurso es una gran oportunidad para fortalecer sus competencias en argumentación y oratoria, pero, ante todo, es un espacio para hacer del DIH una herramienta poderosa para aliviar el sufrimiento generado por los conflictos armados, sacando el derecho de los libros y aplicándolo al mundo real”, afirmó Weir.
Formar hoy a quienes aplicarán el DIH mañana
En un contexto internacional marcado por conflictos armados y por graves consecuencias humanitarias para las personas y las comunidades, fortalecer el conocimiento de las normas que buscan limitar el sufrimiento causado por la guerra es imprescindible.
Las normas del DIH y su aplicación pueden tener un impacto directo sobre la vida, la seguridad y la dignidad de las personas afectadas por los conflictos armados. Por eso, promover su enseñanza también significa contribuir a que las nuevas generaciones de profesionales comprendan la importancia de respetarlas y puedan participar, desde sus diferentes responsabilidades, en su interpretación y aplicación.
Confiamos en el gran impacto que tienen las nuevas generaciones, sus docentes y los investigadores para mantener viva la curiosidad y el compromiso con esta rama del derecho internacional público y, en general, con los asuntos humanitarios”, concluyó Weir.
El trabajo con la academia es, en este sentido, una apuesta de largo plazo. Cada estudiante que profundiza en el DIH, cada docente que incorpora sus normas a la formación jurídica y cada espacio que permite debatir sus alcances es una inversión en un conocimiento esencial para proteger a las personas afectadas por los conflictos armados.