Mensaje con motivo del Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
Atender a una persona desconocida que necesita ayuda es uno de los instintos humanos más antiguos, reconocido por todas las tradiciones morales y religiosas. Que el dolor de otros es importante —independientemente de su bando, pueblo o fe— es una creencia histórica y transversal a todas las culturas.
Nuestro Movimiento ha adquirido su configuración actual fundamentado en esa misma convicción. En 1859, cuando las armas en Solferino se silenciaron, las mujeres del cercano pueblo de Castiglione decidieron trabajar junto con un empresario que se encontraba casualmente en el lugar para asistir a los soldados muertos o agonizantes en el campo de batalla. No importaba el bando al que pertenecieran los soldados: “Tutti fratelli” —todos son hermanos— dijeron.
El Movimiento nació a partir de esos actos de ayuda modestos pero audaces. En la actualidad, reúne a 191 Sociedades Nacionales, cerca de 17 millones de voluntarios y empleados, y 289.000 filiales locales, aproximadamente.
Nuestros voluntarios y personal —quienes suelen formar parte de las comunidades a las que prestamos servicios— son la clave de nuestra labor. Tan solo en el último año, han trabajado en primera línea y han rescatado a sobrevivientes de los escombros de terremotos y tormentas. Han dirigido clínicas en campamentos de desplazados, visitado prisioneros, restablecido el contacto entre familiares separados, atendido partos, dirigido campañas de donación de sangre y también han enseñado a niños y niñas a nadar.
Ya sea en los momentos más sombríos de una crisis o a través de los servicios diarios de los que dependen las comunidades, asistimos a las personas que más nos necesitan, tanto a amigos como a desconocidos.
Este mensaje se escribe en un momento en que las exigencias para nuestro Movimiento nunca habían sido tantas. Los conflictos armados se están multiplicando. Los desastres naturales son cada vez más frecuentes y graves. Más personas se están viendo obligadas a abandonar sus hogares. El respeto del derecho internacional humanitario —que preserva la humanidad en la guerra— se está erosionando.
La necesidad militar o los intereses políticos se esgrimen cada vez con más frecuencia para ignorar las obligaciones de humanidad más básicas. La infraestructura habitual de la vida civil es considerada, cada vez más, un objetivo legítimo.
Los voluntarios y el personal de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han sufrido las consecuencias de manera directa. En el último año, han fallecido demasiadas personas en cumplimiento de su deber: conductores, paramédicos, personal de emergencia, trabajadores comunitarios. Llevaban el emblema. Acudieron a ayudar. Los honramos, y acompañamos en su dolor a sus familiares, seres queridos y colegas.
No se trata de pérdidas aisladas. Forman parte de un patrón más amplio de incumplimiento de las normas básicas de humanidad. La deshumanización de otros se está normalizando. Cada vez se afirma con más frecuencia, y de forma más abierta que antes, que lo que importa es, simplemente, el poder, que los principios carecen de eficacia y que el respeto del derecho es opcional.
Cuando negamos la humanidad de la otra persona — mediante el lenguaje, la indiferencia o la elaboración meticulosa de políticas— se hace más sencillo destruirla o degradarla. Se hace más sencillo ejercer poder de manera instintiva, inconsciente. Cuando eso sucede, el mundo se transforma en un lugar más cruel para todos los que lo habitan.
Nuestro Movimiento se ubica en las antípodas de esa lógica inhumana. Nuestra motivación no se deriva de la conveniencia ni de los intereses políticos, sino de lo que es correcto. Nuestra labor empieza cada día con las mismas acciones de las mujeres en Castiglione hace casi 170 años: con la determinación y la valentía de reconocer la humanidad en los demás, a pesar de todo.
Nos dirigimos a todos los voluntarios y el personal del Movimiento: les reconocemos, les damos las gracias y los acompañamos. En medio de la división, la violencia y el desprecio por el sufrimiento humano, cada día que siguen adelante con esta labor, reafirman que la humanidad importa.
Hoy, en este Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, seguimos unidos en la humanidad.