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"Todos los hogares que conocemos han desaparecido": historias de desplazamiento en Líbano

A young girl stands inside a makeshift shelter, holding a small blue container, with bedding and personal belongings arranged around her.
Toufic Rmeiti

En tan solo unas semanas, la vida habitual puede volverse irreconocible. En todo Líbano, las familias han huido de los hogares donde vivieron por años, a veces por generaciones, en muchos casos sin aviso previo y sin saber si algún día podrán volver.

Los barrios han quedado abandonados, las rutinas se han interrumpido y los puntos de referencia de la vida cotidiana han dado paso a la incertidumbre y al miedo.

Estas historias reflejan tan solo unas pocas de los cientos de miles de experiencias vividas.

Haitham: Desplazado una y otra vez

En menos de un mes, cientos de miles de libaneses se vieron obligados a desplazarse.

Muchos han estado viviendo en refugios improvisados –al costado de las carreteras, en estadios– dondequiera que encontraban lugar. Haitham es uno de ellos.

Originario de Kfarkela, en el sur de Líbano, a partir de 2024 se vio forzado a huir varias veces. Cada desplazamiento destruía una parte de su vida.

Haitham sits by a small open fire at night
Toufic Rmeiti
Toufic Rmeiti

"Sucedió un domingo a la una y media de la mañana. Nos despertamos con el ruido de las explosiones. Tomamos nuestras cosas y huimos. Partimos con los niños y unas pocas pertenencias".

Desde esa noche, Haitham regresó a su ciudad de origen solo una vez.

"Nuestras casas no estaban más. Todos los hogares que conocíamos habían desaparecido. Ahora, no hay dónde vivir. No hay más casas. No hay electricidad. No hay agua", dijo Haitham, mientras intentaba calentarse las manos junto al fuego, en una noche fría en Beirut.

"Este fuego no nos calienta. La última vez que llovió, nos empapamos", dijo.

Haitham sits on a mattress inside a makeshift shelter framed by blue tarpaulin, with simple bedding and wooden pallets forming the structure in Lebanon.
Hands lift the lid from a pot cooking over an open fire, with makeshift supports and burning wood in a displacement setting in Lebanon.
A makeshift shelter covered in plastic sheeting stands along a roadside at night, with nearby tents and city lights visible in the background in Lebanon.
Toufic Rmeiti

El conflicto que lo obligó a dejar su hogar en 2024 se está repitiendo con horrorosa familiaridad.

"No hay diferencia alguna entre esta guerra y la anterior", dijo, con una voz que reflejaba un profundo cansancio.

Two people gather around a small open fire at night, warming their hands beside makeshift seating in a displacement setting in Lebanon.
Toufic Rmeiti
Toufic Rmeiti

Saada: Una vida trastocada por el desplazamiento

En el repentino caos creado por un bombardeo, Saada no tuvo tiempo para pensar. Simplemente, tomó lo que podía y dejó su hogar. Saada aún se está recuperando de una operación en la pierna tras una caída que sufrió hace unos meses, y además padece otras complicaciones de salud, por lo que su situación es mucho más difícil.

"Estábamos en casa cuando todo empezó", recuerda. "Salimos corriendo y ya estaban todos en la calle".

Las carreteras se llenaron de familias que huían. Los automóviles quedaban atascados entre la multitud, mientras todo el mundo buscaba un lugar seguro.

Saada sits inside a van where she lives with her extended family, with personal belongings arranged around her in a displacement setting in Lebanon.
Toufic Rmeiti
Toufic Rmeiti

Ahora, sin poder caminar por sí sola ni acceder al tratamiento que necesita para recuperarse, Saada comparte un reducido espacio con su familia. Los días transcurren con lentitud. No hay trabajo, no hay rutinas; solo la espera.

"No hay nada que podamos hacer", dijo. "Nos limitamos a esperar que pase algo bueno".

Para ella, el desplazamiento no es algo nuevo. Es una situación que se ha repetido a lo largo de su vida y de una generación a otra.

"Es como si hubiéramos nacido para huir", dijo. "Yo huí, mis hijos huyeron y ahora, sus hijos también huyen".

Saada sits inside a van adapted as living space, with mattresses and personal belongings arranged around her, where she lives with her extended family in Lebanon.
Saada sits at the open back of a van where she lives with her extended family, with bedding and personal belongings arranged inside
Saada sits at the back of a van where she lives with her extended family, while a child stands nearby and another person speaks with her outside.
Toufic Rmeiti

La vida cotidiana se ha convertido en una sucesión de problemas pequeños pero difíciles de superar, y los pensamientos de Saada se vuelven continuamente hacia su hogar.

"Mi hogar es donde yo me sentía bien", dice. "Podía descansar, comer, darme un baño, mirar televisión", recuerda.

"Espero que todos encuentren paz interior. Y que todos podamos regresar nuestros hogares, porque allí es donde pertenecemos".

A young girl plays on her grandmother's walker outside a van, while others stand nearby and access belongings from inside
Toufic Rmeiti
Toufic Rmeiti

Farah: cómo manejar la vida familiar en el desplazamiento

Cuando llegó la orden de evacuación, Farah estaba durmiendo.

"Eran aproximadamente las cinco y media de la mañana", dice. "Nos dijeron que debíamos partir de inmediato".

No hubo tiempo para prepararse. Ni para pensar. Dejó su hogar en el sur de Líbano sin ropa para cambiarse, sin documentos, sin ningún tipo de identificación.

Farah y su familia se unieron a la multitud que huía por la carretera desde Marjayoun. Sin saber a dónde ir, vagaron de una ciudad a otra hasta por fin refugiarse con sus familiares.

Farah sits outside a makeshift shelter, wearing a pink jacket, while her daughter stands beside her.
Toufic Rmeiti
Toufic Rmeiti

Con sus hijos de 11 y 13 años, superar las dificultades y ansiedades cotidianas propias de la maternidad resulta problemático en esas condiciones de vida tan difíciles.

Sus hijos luchan por no quedar atrás en la escuela. Ahora, las clases se dictan en línea, pero es difícil aprender cuando se está rodeado de ruido, inestabilidad y estrés.

"¿Cómo pueden estudiar en estas condiciones?" pregunta Farah.

Su hijo ya se está retrasando.

"Recién está empezando a leer", dijo. "Estoy muy preocupada por él".

A child lies on bedding inside a tent, illuminated by the glow of a mobile phone
Personal belongings, including water containers, food items and bedding, are arranged inside a makeshift shelter
Farah stands beside a makeshift shelter set up along a roadside, with household items and supplies arranged outside
The interior of a car shows personal items, including a cloth and a phone, placed on the seat
A makeshift tent stands along a roadside at sunset, with chairs, water containers and personal belongings arranged outside
Toufic Rmeiti

La vida cotidiana está llena de dificultades. La electricidad escasea, los teléfonos se cargan en el auto y los servicios básicos están lejos. Hasta para ir al baño hay que usar el auto.

Además, debido al hacinamiento y a las penurias, las tensiones entre las familias desplazadas van en aumento.

"Todos mantienen su distancia", explicó Farah. "Así se está más tranquilo".

Lo que más extraña no es solamente su casa, sino la vida que la familia que llevaba allí.

"Extraño tanto mi casa", dijo. "Extraño mis cosas. Extraño mi libertad".

A young girl stands in front of a makeshift tent set up along a roadside, with city buildings visible in the background at sunset in Lebanon
Toufic Rmeiti
Toufic Rmeiti

Zaher: una vida ligada a la tierra, arrancada de raíz abruptamente

Como muchos otros, Zaher, un agricultor de Marjayoun, en el sur de Líbano, huyó sin saber si algún día podría volver.

Zaher sits at the entrance of a small tent, holding his dog close, with personal belongings arranged inside the shelter in Lebanon.
Toufic Rmeiti
Toufic Rmeiti

"Necesito traer algunas cosas de mi casa, así que quizás tenga que regresar allá. No sé cuándo. No sé cómo", explicó.

Antes de que recrudecieran los enfrentamientos, la vida de Zaher giraba en torno de su granja: cuidaba los olivos, producía aceite de oliva y cuidaba de sus animales. Ahora, dijo, esa vida parece haber quedado muy lejos.

Cuando huyó, Zaher se llevó a sus perros. "Yo trabajo con los animales. Amo a los animales", explicó.

"Tengo tres perros aquí; ellos son mi vida. Haré cualquier cosa con tal de mantenerlos a salvo".

Zaher recurre a ellos en busca de consuelo; son sus compañeros en una vida truncada.

A dog lies beneath a parked vehicle, partially hidden in the shade near a loose tire and scattered tools, in a displacement setting in Lebanon.
A bag of dog food sits inside a van, while a dog stands further inside the vehicle, in a displacement setting in Lebanon.
Zaher sits inside a small tent, holding his dog close, with a cup placed beside him, in a displacement setting in Lebanon.
Inside a tent, Zaher prepares coffee on a small gas stove, with basic cooking items arranged on the ground in a displacement setting in Lebanon.
Toufic Rmeiti

Lo qué más le preocupa es el temor de que esta situación se vuelva permanente. "Que nos quedemos así, que quedemos lejos de nuestros hogares... este horror".

Para Zaher y para miles como él, el desplazamiento es más que verse desarraigado. Es quedar privado de un modo de vida y esperar, sin respuestas, a que todo vuelva a la normalidad.

A red van is parked beside a tent set up along a roadside, with a person and a dog nearby, under a cloudy sky in Lebanon.
Toufic Rmeiti
Toufic Rmeiti

El desplazamiento en los conflictos tiene un costo humano muy real

Para quienes se ven obligados a huir, el desplazamiento significa más que el mero hecho de alejarse físicamente de un lugar.

Como muestran las historias de Zaher, Haitham, Saada y Farah, tiene que ver con la pérdida del sentimiento de estabilidad, de rutina y de pertenencia. En todos los conflictos del mundo, esta realidad devastadora se repite una y otra vez, afectando a millones de familias.

Detrás de cada cifra que aparece en las noticias, hay una historia como la de ellos: vidas interrumpidas, infancias robadas, todo perdido en un solo instante.