“La intensificación de las hostilidades en el sur de Líbano, el valle de Becá y Beirut agrava las consecuencias del conflicto armado para la población civil y la infraestructura esencial de la cual depende esa población. Las órdenes de evacuación emitidas en grandes extensiones del país están generando importantes oleadas de desplazados internos.
Muchas personas se refugian a la intemperie —al borde de la carretera o en la costa—, en medio del ruido de aviones de guerra, temiendo por su vida y la seguridad de los suyos. Muchas zonas en las que se emitieron órdenes de evacuación hoy parecen pueblos fantasmas, salvo cuando algún residente se arriesga a volver para ver cómo está su vivienda y sus pertenencias en medio de ataques que se producen a diario. Hay quienes han decidido permanecer en las zonas atacadas pese al peligro que eso conlleva, no porque se sientan seguros, sino porque no tienen otro lugar adónde ir.
Las personas civiles, se queden o se vayan, están protegidas por el derecho internacional humanitario. Una orden de evacuación no exime a las partes en conflicto de sus obligaciones en virtud de las leyes de la guerra, en particular la de resguardar a quienes no participan en los enfrentamientos.
Es importante señalar que las personas civiles también tienen el derecho de regresar a su hogar una vez que se considere seguro hacerlo. Deben respetarse las leyes de la guerra para que esas personas tengan un lugar al cual regresar. Se han de proteger los hospitales, las escuelas y las redes eléctricas para que puedan prestar servicio a las poblaciones que regresen. Se ha de evitar el empleo de armas explosivas pesadas en zonas pobladas.
La manera en que se libra el conflicto hoy tendrá consecuencias inmediatas y de largo plazo para la vida de las personas civiles incluso cuando hayan concluido las hostilidades".
Para más información acerca de la respuesta del CICR en Líbano, consulte nuestro último resumen de actividades operacionales.