La comunicación del CICR: obtener apoyo para la acción humanitaria

31-12-2005 Artículo, Revista Internacional de la Cruz Roja, por Yves Daccord

El entorno en que el CICR trabaja y comunica cambia constantemente. El CICR también busca constantemente apoyo para obtener acceso a las víctimas, llevar adelante su labor, lograr el respaldo diplomático y financiero que necesita para desempeñar esa labor y garantizar la seguridad de sus delegados. El objetivo principal de la comunicación no es sólo transmitir eficazmente los mensajes de la Institución. Es tan necesario comprender las problemáticas que afectan a los diferentes públicos y la manera en que éstos perciben esas problemáticas, como proporcionarles información. El CICR utiliza una amplia variedad de estrategias y recursos de comunicación, en función de su complementariedad y sus efectos potenciales, que abarcan desde reuniones con grupos armados locales hasta el uso de herramientas de comunicación de masas. De modo que la comunicación es parte integrante del proceso de toma de decisiones del CICR, tanto en la sede como en cada contexto sobre el terreno.

  Este artículo refleja las opiniones del autor y no necesariamente las del CICR.  

 
Yves Daccord es Director de Comunicación del CICR. 
 

  Resumen  

El entorno en que el CICR trabaja y comunica cambia constantemente. El CICR también busca constantemente apoyo para obtener acceso a las víctimas, llevar adelante su labor, lograr el respaldo diplomático y financiero que necesita para desempeñar esa labor y garantizar la seguridad de sus delegados. El objetivo principal de la comunicación no es sólo transmitir eficazmente los mensajes de la Institución. Es tan necesario comprender las problemáticas que afectan a los diferentes públicos y la manera en que éstos perciben esas problemáticas, como proporcionarles información. El CICR utiliza una amplia variedad de estrategias y recursos de comunicación, en función de su complementariedad y sus efectos potenciales, que abarcan desde reuniones con grupos armados locales hasta el uso de herramientas de comunicación de masas. De modo que la comunicación es parte integrante del proceso de toma de decisiones del CICR, tanto en la sede como en cada contexto sobre el terreno.

Durante mucho tiempo, las organizaciones humanitarias estuvieron protegidas por la mera naturaleza de su labor. El hecho de ayudar a personas necesitadas, sobre todo en situaciones de crisis graves, como conflictos armados o catástrofes naturales, por lo general ha tendido a suscitar reacciones de solidaridad y apoyo. Desd e comienzos del decenio de 1990, la situación se ha vuelto considerablemente más compleja [1] . El aumento del número de organismos humanitarios o de otra índole que realizan actividades en el ámbito humanitario, sumado a la confusión en cuanto a la identidad y los objetivos específicos de cada uno de ellos, el modo en que algunos de esos organismos se comportan, la necesidad de solicitar más fondos y la competencia por tener una mayor visibilidad que deriva de ese aumento, además de la inseguridad, han hecho necesario repensar algunas de las estrategias destinadas a obtener apoyo para la labor humanitaria, y mantenerlo.

Al igual que muchas otras organizaciones humanitarias, el CICR está confrontado a ese desafío, al que su personal hace frente diariamente [2]. Así se trate de negociar la autorización para que un convoy de socorros cruce una línea de frente, instalar un hospital de campaña, abordar el tema del trato de las personas detenidas o el respeto de los Convenios de Ginebra, los colaboradores del CICR tienen que establecer un mínimo de confianza entre ellos y sus interlocutores. Ninguno de los contextos en los que trabaja el CICR [3] es una excepción a esta norma. De Kabul a Luanda, de Jerusalén a Colombo, de Washington a Jartum y de Muzafarabat a Moscú, el CICR ha adoptado un método de trabajo que está respaldado por más de 140 años de actividad y que evoluciona con cada nueva experiencia adquirida.

Su enfoque se basa, ante todo, en un diálogo directo, cara a cara, entre las partes en un conflicto armado y los delegados del CICR. Entablar y mantener esa relación es un aspecto fundamental de todas las estrategias y actividades de comunicación del CICR [4] . No obstante, el entorno cambiante en que trabaja su personal ha obligado al CICR a completar y ampliar ese enfoque, c on miras a obtener un mayor apoyo para su labor y los principios que la rigen [5] . La Institución debe ser capaz de proyectar una identidad coherente y cuidar su reputación, a nivel local y global, en un proceso dinámico orientado hacia objetivos de largo plazo, que han de perseguirse, así como de corto plazo, impuestos por la comunicación en tiempo real.

El CICR debe ser capaz de identificar los públicos clave cuyo respaldo desearía obtener y, de ser posible, lograr su apoyo antes de que sea necesario, de modo que pueda contar con ellos cuando la situación lo exija, independientemente de que esos públicos sean autoridades políticas o militares, líderes de opinión en la sociedad civil, donantes, u hombres y mujeres afectados por conflictos armados. Así pues, no basta con poder reaccionar adecuadamente cuando se publican noticias relacionadas con el CICR.

En el presente artículo, se describen y analizan ciertos factores que influyen en el entorno en que el CICR trabaja y comunica, así como las repercusiones que esos cambios han tenido en las actividades de comunicación. Luego, se examinan las estrategias de comunicación que utiliza actualmente la Institución a fin de afrontar el desafío de obtener apoyo para su labor, haciendo especial hincapié en su política de comunicación pública.

  Apoyo para la acción del CICR: realidad, percepciones y dimensión simbólica  

Las personas con las que interactúan los delegados del CICR se forman una opinión de la Institución y de su acción. Esa acción y su pertinencia en cuanto a la situación y las necesidades de las personas afectadas suscitan reacciones, comentarios y juicios de valor, que la Institución debe afrontar.

     

  Percepciones  

Los delegados del CICR tienen que convencer a diario a las diversas partes en conflictos armados acerca de su independencia, de la imparcialidad con que efectúan sus tareas destinadas a prestar protección y asistencia a las personas, sin hacer distinción alguna entre ellas, y de la pertinencia de su intervención. Saben que la confianza que se logre a nivel local mediante las actividades humanitarias y los efectos de éstas en los beneficiarios puede ser influida positiva o negativamente por las percepciones que resultan de varios factores, como la actitud de los delegados, la información que se ofrece en los medios de comunicación sobre el CICR y sus actividades, o por las propias percepciones de las personas acerca de sus necesidades y la situación, y por sus sentimientos de indignación, humillación e incluso impotencia.

El hecho de que se perciba que la acción del CICR es pertinente o no en determinada situación o contexto puede tener un efecto decisivo en la opinión que los públicos a los que apunta el CICR tengan de la Institución y, por lo tanto, en el apoyo que puedan darle.

  Los contextos simbólicos como prisma  

Esta marcada tendencia se confirma a nivel mundial, cuando una cobertura mediática intensiva, sea en el norte, el sur, el este o el oeste, da a las situaciones o contextos un significado simbólico. Esos contextos " simbólicos " se convierten en los prismas primordiales a través de los cuales se juzgará la labor de una organización humanitaria como el CICR. Son ahora un factor determinante del grado y la fuerza del apoyo que genera el CICR.

Una organización humanitaria como el CICR no es responsable de establecer la dimensión simbólica de un contexto. No obstante, debe determinar y comprender lo que hace que una situación o un contexto en particular se vuelv an simbólicos, así como tomar en consideración los posibles efectos de ese fenómeno en su identidad y su comunicación.

En nuestra opinión, la dimensión simbólica está condicionada por cinco factores principales: la magnitud [6] de la crisis humanitaria; la existencia de imágenes poderosas que generan emoción e indignación; la frecuencia con que aparecen; la simplificación excesiva de la situación y de lo que está en juego; y la capacidad de los diferentes públicos de relacionarse con la crisis humanitaria. Estos factores combinados hacen que algunas crisis humanitarias adquieran una dimensión simbólica global, como han demostrado recientemente el maremoto en Asia y el terremoto en Pakistán. Mientras que, por un lado, se dio amplia cobertura al maremoto, por otro, la escasa atención mediática y la dificultad de producir nuevas imágenes sobre la situación en Darfur y de explicarla (quiénes son las víctimas, quiénes son los " malos " , porqué están luchando) han limitado las repercusiones y el valor simbólico de esa tragedia humana.

Uno de los ejemplos más elocuentes de crisis con un fuerte contenido simbólico es el de Cuba. El campamento de la Bahía de Guantánamo fue abierto por las autoridades estadounidenses en enero de 2002. Se dio amplia cobertura mediática a la llegada de los primeros detenidos a esa base. En pocas semanas, los trajes naranja de los 600 detenidos, aproximadamente, en la Bahía de Guantánamo pasaron a simbolizar la guerra contra el terrorismo declarada por el Gobierno de Estados Unidos. El símbolo se sostenía en las mismas imágenes poderosas, las mismas noticias y los mismos debates, pero dio lugar a interpretaciones radicalmente diferentes según la postura adoptada. Por un lado, símbolo de la necesidad de luchar contra el terrorismo; por otro, símbolo de la humillación de una comunidad.

Los delegados del CICR han tenido acceso a los detenidos en la Bah ía de Guantánamo desde enero de 2002. Los visitan con regularidad a fin de cerciorarse de que reciben un trato humano, de conformidad con lo que prevén las normas y los principios aplicables de derecho internacional. Al igual que en los 2.400 lugares de detención, aproximadamente, que el CICR visitó en 2004, los delegados hacen las gestiones necesarias a tal efecto ante las autoridades. El contenido de esas gestiones y de los informes del CICR es confidencial y se comunica sólo a las autoridades detenedoras correspondientes. De ese modo, los delegados pueden suscitar la confianza mínima necesaria para que las preocupaciones del CICR en cuanto a la situación en los lugares de detención y las correspondientes recomendaciones sean escuchadas y comprendidas, y para solicitar que se efectúen los cambios necesarios. La Bahía de Guantánamo no es una excepción. Gracias a esta modalidad de trabajo [7] , el CICR ha podido tener acceso de forma regular y repetida a las personas internadas en la base de la Bahía de Guantánamo y entrevistarse con ellas en privado. Debido a ese acceso, el CICR ha sido el centro de la atención mediática en varias ocasiones y ha tenido que hacerse cargo de esa presencia.

  Lograr que se comprendan las actividades y las posiciones del CICR  

Confidencialidad no debería ser sinónimo de guardar silencio. El concepto está claramente definido [8] y debe vincularse a los objetivos de esas visitas a personas detenidas, así como a los términos, las condiciones y las modalidades de trabajo del CICR. Si bien opta por no manifestarse sobre las condiciones de detención, el trato dado a los detenidos y la índole de las gestiones efectuadas ante las autoridades, el CICR también toma en cuenta la importancia del entorno político en que se efectúan algunas de las visitas, su naturaleza pública, el significado que puede atribuírseles y el hecho de que las autoridades estadounidenses hagan referencia públicamente a las visitas del CICR. Por lo tanto, a partir de 2002, el CICR consideró necesario explicar claramente el propósito de sus visitas a los detenidos en Guantánamo, su modus operandi y la importancia que confiere a mantener un diálogo de calidad con las autoridades detenedoras. Además, en algunas ocasiones, decidió hacer público su análisis de la situación jurídica de las personas detenidas en el campamento de Guantánamo, haciendo especial hincapié en la importancia de aplicar las normas jurídicas pertinentes, tanto nacionales como internacionales, para determinar el estatuto de esas personas. En cada una de esas ocasiones, el CICR optó por manifestarse públicamente para asegurarse de que su interpretación de la situación y sus repercusiones en los detenidos y en el derecho internacional humanitario fueran comprendidas por los públicos clave en todo el mundo. Decidió hacer pública su posición sobre los detenidos en Guantánamo, del mismo modo que lo hizo en relación con, por ejemplo, sus actividades de detención en la Federación de Rusia [9] .

El interés manifestado por las declaraciones del CICR ha sido muy variable según cada contexto. La dimensión simbólica de Guantánamo y los debates polarizados que se suscitaron al respecto hicieron que la atención de los medios y de los actores interesados se centrara en la labor del CICR en ese ámbito, así como en su comunicación, mientras que el interés por cuestiones relativas a Rusia en general y a Chechenia en particular, así como su valor simbólico para quienes se ocupan de temas de actualidad, ha disminuido. 

  Comunicar en contextos simbólicos  

La comunicación sobre cuestiones humanitarias o sobre la labor del CICR en contextos s imbólicos evidentemente suscita reacciones inmediatas de todas las partes concernidas, lo que conlleva un examen más minucioso y público de la acción y los métodos del CICR, sobre todo su confidencialidad y los efectos de su acción en las víctimas. 

Esa presión se ve aumentada por el apetito voraz de las máquinas mediáticas, que efectúan un seguimiento permanente de los últimos acontecimientos, en búsqueda de anécdotas y primicias. Esa presión se vuelve más compleja aún cuando las fuentes originales de una noticia comienzan rápidamente a oscurecerse. De tal modo, las opiniones de fuentes anónimas sobre el CICR o su labor pueden metamorfosearse, en el próximo cable de prensa, en una posición " oficial " de la Institución, a pesar de que ésta, en realidad, no haya sido expresada. Con frecuencia, este proceso es difícil de controlar, debido a la velocidad y el impulso que cobra. El CICR ha tratado de hacerlo, en la medida de lo posible, explicando, por ejemplo, las actividades que efectúa en la Bahía de Guantánamo, el método utilizado y los límites de su acción, y decidiendo con rigor cuándo y sobre qué tema se expresará públicamente o no, dentro de los parámetros que establece el principio de confidencialidad.

  Global y local  

El surgimiento de medios de comunicación de las llamadas zonas periféricas [10] , que se posicionan como actores globales, capaces de influenciar a los responsables de tomar decisiones y de mostrar un conflicto armado o una serie de cuestiones con una óptica diferente, además del acceso generalizado a Internet, como medio de transmitir y recibir noticias, significa que las noticias de orden internacional rápidamente se filtran al nivel local. Esta tendencia se confirmó, sobre todo, durante la guerra en Irak, el año 2003. El resultado, para el CICR, ha sido que las percepciones sobre la Instit ución dejan de estar definidas sólo por factores locales; también están influidas por la presencia del CICR en el dominio público, en contextos que son el centro de la atención. Este fenómeno se ha acentuado considerablemente en los últimos años, a pesar de que no es nuevo, ya que los delegados del CICR lo viven desde finales de los años 1990. Por ejemplo, varios de ellos recibieron amenazas directas, unos en Tayikistán, otros en un distrito remoto de la República Democrática del Congo, en las horas o los días posteriores al asesinato de seis delegados de la Institución en Novi Atagui (Chechenia), en diciembre de 1996. En ambos casos, las amenazas fueron muy precisas y locales, e hicieron referencia a una tragedia que acababa de ocurrir a miles de kilómetros de distancia, pero cuya envergadura y atrocidad habían suscitado una cobertura mediática mundial inmediata.

  Identidad y nuevas tecnologías de comunicación  

Los avances en las tecnologías de la comunicación, aunque el ritmo del desarrollo difiera de una región a otra, han aumentado la interacción entre los planos global y local. La existencia y el surgimiento de nuevos medios periféricos [11] de alcance regional o internacional han acentuado este fenómeno. Pero a pesar de esos avances en las tecnologías y las fuentes de comunicación, que permiten que una mayor cantidad de personas en todo el mundo tenga acceso directo a la información, la necesidad de tratar de comprender y decodificar esa información, de dotarla de sentido es hoy más imperiosa que nunca, sobre todo porque su magnitud y su omnipresencia no pueden explicar un mundo que por lo general es percibido como más complejo, más peligroso, y agobiado por la exacerbación de las diferencias entre las identidades [12] .

Así pues, el volumen creciente de la información que permiten las nuevas tecnologías de la comunicación paradójicamente hace que la comunicación sea más difícil y tienda a profundizar la desconfianza de los diferentes públicos. En tales circunstancias, el CICR necesita determinar claramente su identidad, especialmente la identidad que desea transmitir a través de su acción y su comunicación, y la identidad que perciben sus diferentes públicos.

De modo que, hace varios años, el CICR comenzó a investigar sobre estas cuestiones relativas a la identidad, para lo que trabajó, en la mayoría de los casos, a nivel local o regional, efectuando una serie de entrevistas a personas representativas de los diferentes públicos de interés para la Institución. Esa investigación, de tipo cualitativa, permite al CICR descubrir las diferencias entre la identidad que desea reflejar a través de su acción y su comunicación, y la identidad tal como la perciben esos públicos. Ese estudio se realiza de manera permanente, y las conclusiones a las que se llega orientan la formulación de estrategias de comunicación destinadas a reducir todas las diferencias identificadas, de modo que se pueda generar el apoyo necesario para la acción, obtener acceso a las personas afectadas por conflictos armados y violencia interna, y responder a sus necesidades de protección y asistencia. Antes de ese trabajo de investigación, por lo general se efectúan encuestas cuantitativas, que permiten determinar las principales tendencias en cuanto a la percepción de la identidad del CICR. 

Un ejemplo reciente es la participación del CICR en la investigación Voice of the People , que efectúa Gallup Internacional una vez al año. Se realizan entrevistas a 50.000 personas en más de 60 países y, según ese instituto de encuestas, el estudio representa las opiniones de más de mil millones de personas. Las preguntas formuladas por el CICR en 2005 se refirieron a las actividades y los términos asociados a la Institución misma, la acción humanitaria neutral e independiente y la reputación del CICR, en comparación con otros organismos activos en el ámbito de la ayuda humanitaria u otros similares. A continuación, presentamos brevemente algunos de los resultados más significativos:

  • Las dos actividades que se asociaron con mayor frecuencia al CICR en todo el mundo son las de " prestar ayuda médica y primeros auxilios " (65%) [13 ] y " ayudar a las víctimas de catástrofes naturales " (64%), mientras que las actividades asociadas a la Institución con menor frecuencia fueron las de " reunión de familiares separados por conflictos armados " (34%) y " promoción del derecho internacional humanitario/los Convenios de Ginebra " (34%).

  • El término " humanitario " fue el que se asoció con mayor frecuencia al CICR en todo el mundo (65%) [14 ] . La mitad de los encuestados consideró que el CICR es " global " (51%), " honesto/confiable " (48%) y " neutral e imparcial " (47%). El término menos asociado al CICR fue " ineficiente " (mencionado por el 8% de los entrevistados).

  • En todo el mundo, la mitad de los encuestados (49%) expresó que los organismos humanitarios deberían trabajar de manera totalmente independiente, en lugar de coordinar sus actividades con las autoridades políticas o militares; el 22% de ellos apoyó la idea de que los organismos humanitarios deberían trabajar en coordinación con las fuerzas armadas; el 12% consideró que esa coordinación debería ser conducida por las autoridades políticas.

  • El CICR resultó ser la organización humanitaria más conocida entre las que se mencionaron en la encuesta [15 ] ; esto es válido para todas las regiones del mundo. Las tres cuartas partes de los entrevistados habían oído hablar del CICR, y el 74% de esas personas tenía una opinión favorable de la Institución, m ientras que el 4% tenían una opinión negativa.

Una vez analizada esta información, se buscan más detalles a través de estudios de campo, que permiten determinar los problemas en los que el CICR debe concentrarse para cuidar su reputación.

Esta investigación y la evolución de ciertos factores, la importancia de la percepción de un gran número de públicos influenciados por la calidad de la presencia del CICR en los medios de comunicación, la naturaleza simbólica de algunas situaciones o crisis humanitarias que súbitamente se convierten en el indicador con el que se juzgará la acción de una organización como el CICR, además del surgimiento de nuevas tecnologías y medios de comunicación, han obligado al CICR a adaptar sus estrategias de comunicación en los últimos años. 

  La naturaleza cambiante de las estrategias de comunicación del CICR  

En este entorno cambiante, el propósito principal de la comunicación ya no es sólo transmitir los mensajes del CICR de manera eficaz. Es tan necesario comprender los problemas que afectan a los diferentes públicos y la manera en que los perciben, como proporcionarles información. Así pues, para el CICR, la comunicación no puede consistir sólo en brindar información y dar a conocer sus mensajes. También debe tomar en consideración las condiciones en que el receptor recibe la comunicación, la remodela en función de sus parámetros culturales, políticos, emocionales e identitarios, y reacciona ante ella. De modo que el CICR va más allá de una comunicación en un solo sentido y se esfuerza por escuchar a sus públicos prioritarios y entablar el diálogo con ellos, a fin de fortalecer su capacidad de comprender y analizar las percepciones que tienen del CICR, su identidad y su acción.

Este esfuerzo es fundamental para que la comunicación del CICR logre su objetivo primordia l, a saber, aumentar la comprensión y la aceptación de la Institución entre sus públicos prioritarios, para que apoyen sus actividades, los principios en que se basan y las normas de derecho internacional que promueven. En otras palabras, si el CICR no conoce y comprende las preocupaciones de sus públicos y lo que piensan acerca de la Institución, sus posibilidades de ejercer una influencia significativa resultan sumamente reducidas.

  La naturaleza cambiante de los conflictos armados  

La tarea de analizar y comprender el entorno y los problemas que pueden afectar la capacidad del CICR de actuar es indispensable, habida cuenta de la naturaleza cambiante de los conflictos en que los delegados deben trabajar. Muchos de los conflictos actuales se caracterizan por la multiplicidad de partes que intervienen en ellos y por la conexión constante de los diversos factores locales y globales que influyen en su desarrollo. Un análisis de los conflictos en Sudán, por ejemplo, estaría incompleto, si no se tomaran en cuenta los intereses de las compañías petroleras internacionales que trabajan en esa región, o los efectos de la remisión, por el Consejo de Seguridad de la ONU, de la situación en Darfur ante la Corte Penal Internacional.

La extrema diversidad de situaciones de conflicto o de violencia armada y las diferentes necesidades de las personas afectadas por éstas es, pues, el desafío que el CICR debe afrontar a diario. Las relaciones con todas las partes en un conflicto armado y todos los que tienen influencia en éste son, por consiguiente, más importantes que nunca para la acción del CICR. Lo que antes exigía, ante todo, un contacto y un diálogo con las fuerzas armadas y de seguridad oficiales y los grupos de oposición con una estructura de mando clara ahora exige un acercamiento y una comunicación con una amplia variedad de actores, que van desde grupos armados radicali zados hasta poderosos ejércitos convencionales, pasando por pandillas urbanas o compañías de seguridad privadas. 

  Una amplia variedad de estrategias y herramientas de comunicación  

Para afrontar ese desafío, el CICR elabora y utiliza una amplia gama de estrategias y herramientas de comunicación, como reuniones con grupos armados locales, algunos de los cuales sólo controlan un punto de cruce o unos pocos kilómetros cuadrados de un territorio, como, por ejemplo, en la región este de la República Democrática del Congo, y entrevistas con jefes de Estado o líderes de opinión en las grandes capitales. Se llega a la próxima generación de responsables de tomar decisiones a través de la integración del derecho internacional humanitario en programas académicos, donde existen ciertas estructuras [16] , y su incorporación en la doctrina y el entrenamiento de las fuerzas armadas y de seguridad [17] y los programas académicos de facultades de derecho, periodismo y relaciones internacionales en universidades en todo el mundo. 

  Comunicación de masas  

Para complementar y apoyar su labor de promover las buenas relaciones y los contactos directos, las estrategias de comunicación del CICR también favorecen el uso de las herramientas de comunicación de masas. Éstas abarcan la radio, que es un medio fundamental de transmisión en amplias zonas de África, o en Afganistán, publicaciones e imágenes, sean fotografías o vídeos, y el sitio Web del CICR (cicr.org) [18] , que ha crecido considerablemente en los últimos años y cuyo promedio anual de visitas ha aumentado en un 500% desde 2002. Estos medios de comunicación permiten llegar a amplios públicos en diferentes contexto s y poner en el candelero una situación preocupante desde el punto de vista humanitario, o el costo humano de conflictos que reciben poca atención, como los de Uganda, Yemen, Nepal, Colombia o Myanmar.

  Integrar la comunicación en el proceso de toma de decisiones  

Las estrategias de comunicación del CICR, incluida la selección de diferentes canales de transmisión, son elaboradas y puestas en práctica sobre el terreno y en la sede de la Institución, en función de cada situación y de los públicos a los que se pretende llegar. Se conciben para generar el mayor apoyo posible para la acción del CICR y mantenerlo a fin de que pueda contarse con él cuando sea necesario. Y ello puede suceder en cualquier momento. La globalización de la comunicación ha vuelto difícil, si no imposible, predecir exactamente cuándo y de qué manera la atención se centrará en el CICR. En esta época de la comunicación en " tiempo real " , el CICR necesita estar preparado para afrontar lo desconocido y controlar lo conocido. En primer lugar, integrando la comunicación como un elemento que ha de tomarse en consideración en todo el proceso de toma de decisiones, tanto en la sede, para los aspectos generales, como sobre el terreno, para cada situación en particular. Luego, aplicando el principio clave de que, para una organización de alcance internacional, la comunicación se efectúa con varios públicos al mismo tiempo, y que, a pesar de que los mensajes generales son los mismos, los medios que se utilizan para comunicarlos a los diferentes públicos deben adaptarse a cada contexto y al efecto que se desea provocar. Y, por último, respetando el principio de que lo que la Institución y sus representantes dicen siempre debe reflejar lo que hacen. Para el CICR, esta es la manera más eficaz de estar preparado a corto plazo y convencer a otros a largo plazo. También es el desafío más complejo, cuando se trata de cuidar la reputaci ón de una organización que comparte con otras algunos atributos esenciales de su identidad pública [19] .

  Comunicación pública: política del CICR  

A fin de tomar en cuenta esos factores y los desafíos que conlleva la tarea de cuidar su reputación, el CICR ha adaptado su comunicación en consecuencia, sobre todo su comunicación pública [20] . Adoptó una nueva política de comunicación pública [21] a fin de hacerse cargo de su presencia en la arena pública global, local y regional. Esa política define los públicos prioritarios –autoridades políticas y militares, líderes de opinión en la sociedad civil, medios de comunicación, donantes, organizaciones humanitarias, personas afectadas por la guerra, y Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja– con los que desea interactuar. El CICR se concentrará, en particular, en los responsables de tomar decisiones, cuya conducta y decisiones tengan repercusiones directas en la situación de las personas afectadas por conflictos armados y violencia interna, en la capacidad de actuar de la Institución y en el respeto del derecho internacional humanitario, así como en personas influyentes, cuyas opiniones tengan repercusiones directas en el grado de apoyo que se dará al CICR y a ese derecho. 

El principal objetivo de la comunicación pública del CICR es que esos públicos prioritarios comprendan y acepten la labor de la Institución. Por ello, la comunicación pública desempeña un papel estratégico en todas las actividades del CICR, incluidos los aspectos de seguridad del personal, y forma parte de las estrategias y las prácticas operacionales a nivel local, regional y global. Esto es muy importante, porque las estrategias y las actividades de comunicación pública del CICR están regidas por l a misma norma que aplica a sus demás actividades, a saber, que lo primordial son los intereses de las personas afectadas por conflictos armados.

A fin de garantizar el respeto de las personas protegidas por el derecho internacional humanitario y la capacidad del CICR de tener acceso a ellas, su comunicación pública debe salvaguardar la índole confidencial de algunas informaciones.

Cuando el CICR coordina las actividades del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, su comunicación pública debe reflejar su papel como coordinador de las operaciones de socorro de escala internacional que realiza el Movimiento.

  Mensajes clave  

Para la comunicación pública del CICR, son centrales los siguientes temas: el costo humano de los conflictos armados, la manera en que el CICR y sus socios responden ante éstos, y la necesidad de respetar el derecho internacional humanitario. Las estrategias y actividades de comunicación han de transmitir los siguientes mensajes clave:

  • el principio consagrado en el derecho internacional humanitario, según el cual han de imponerse límites a la guerra, es fundamental para proteger la vida y la dignidad humanas;

  • las personas y los grupos afectados por conflictos armados pueden ser muy vulnerables y sus derechos han de preservarse;

  • es responsabilidad de todos respetar y hacer respetar el derecho internacional humanitario;

  • el CICR es una organización independiente, neutral e imparcial, cuya misión estrictamente humanitaria es proteger la vida y la dignidad de las víctimas de la guerra y la violencia interna, y prestarles asistencia.

La comunicación pública del CICR se guía por tres principios rectores: credibilidad, identidad e impacto. El CICR procura que estos tre s principios rectores se apliquen a todas sus actividades de comunicación pública, para asegurar su coherencia e inteligibilidad.

  Credibilidad  

     

El CICR actúa de manera predecible, en función de términos de referencia claros, y su comunicación pública debe reflejar su decisión de ser coherente y predecible. Así pues, confiere mayor importancia a la credibilidad de su información y a las estrategias de mediano y largo plazo, que a los " golpes mediáticos " . Fundamenta sus declaraciones sobre temas y hechos relativos a su ámbito de competencia en información que ha verificado y que no puede ser cuestionada, a fin de inspirar confianza en la organización y su acción para proteger y asistir a las personas afectadas por conflictos armados.

  Identidad  

     

A fin de capitalizar la coherencia y el impacto de su comunicación pública, el CICR siempre debe procurar dotarse de una voz propia que refleje los atributos distintivos de su identidad, es decir que es una Institución humanitaria, independiente, neutral e imparcial, que conoce la realidad de los conflictos armados, se esfuerza por prestar protección y asistencia a las personas afectadas por la guerra y la violencia interna, y trabaja para promover el respeto del derecho internacional humanitario.

  Impacto  

     

La comunicación pública del CICR debe elaborarse y aplicarse en una modalidad orientada hacia los resultados que refleje las estrategias operacionales e institucionales. Cada acto de comunicación pública, incluido el de no comunicar, es el resultado de una decisión deliberada. Las oportunidades y los riesgos que derivan de esas decisiones deben explicitarse en las estrategias elaboradas por el CICR.

El CICR favorece la comunicación pública dirigida, directa y que se basa en las relaciones y el diálogo que ha entablado con los públicos prioritarios. Es una prioridad iniciar esas relaciones y ese diálogo, y mantenerlos en el largo plazo, sobre todo con los públicos que pueden servir como enlace para explicar las posiciones y las actividades del CICR y pueden sumar apoyo sobre temas que competen a su ámbito de influencia. Sólo de ese modo puede el CICR hacer uso efectivo, en tiempo real, si es necesario, de las oportunidades que tiene de comunicar, a nivel local y global. Además de mantener relaciones con los públicos prioritarios, y en apoyo de los esfuerzos en ese sentido, el CICR utiliza herramientas de comunicación masivas, como su sitio Web, medios electrónicos, la radio, la televisión y la prensa, que le permiten sensibilizar sobre la importancia de temas específicos. En todos los contextos, los colaboradores del CICR cumplen un importante papel al transmitir los mensajes de la Institución.

  Conclusión  

     

El CICR busca constantemente apoyo para tener acceso a las personas afectadas por conflictos armados y otras situaciones de violencia, efectuar su labor, obtener el respaldo diplomático y financiero necesario para esa labor, y garantizar la seguridad de sus delegados. Ese apoyo es sumamente necesario: ya no puede darse por sentado que se cuenta con él en un mundo en que las organizaciones humanitarias, como el CICR, deben cuidar y proteger su reputación para poder actuar.

El entorno en que el CICR trabaja y comunica cambia constantem ente. Ciertos factores, como el surgimiento de nuevas tecnologías y nuevos medios, la influencia que la presencia del CICR en los medios de comunicación tiene en las percepciones acerca de la organización y su acción, y la evaluación de ésta a la luz de la naturaleza simbólica de ciertas crisis humanitarias, han inducido al CICR a adaptar sus estrategias de comunicación, con miras a ampliar el apoyo con que cuenta para su acción y los principios que la rigen.

El CICR sigue dando prioridad a la comunicación directa basada en las relaciones y el diálogo establecidos con todas las partes en un conflicto armado. Es un esfuerzo constante por garantizar que los públicos clave que tienen influencia en la situación de las personas afectadas por conflictos armados, violencia interna o crisis humanitarias, estén familiarizados con el CICR, su modus operandi , y el DIH. La comunicación es, en este sentido, una acción preventiva destinada a que las relaciones y el diálogo con los diferentes públicos de la Institución se prolonguen en el largo plazo y no sólo sean el producto de crisis o emergencias que necesitan una solución. Ésta sigue siendo la manera más eficaz de establecer por lo menos el mínimo de la confianza necesaria entre, por ejemplo, las partes en un conflicto armado y los delegados del CICR.

Este enfoque, que es central para las estrategias de comunicación de la organización, ha sido fortalecido con los años, a fin de responder a los desafíos que plantean los cambios recientes del entorno. En particular, tres aspectos han influido en las estrategias de comunicación del CICR. En primer lugar, se reconoció que la comunicación no es sólo una actividad destinada principalmente a transmitir de manera eficaz los mensajes de la Institución, sino que es tan necesaria para comprender las preocupaciones de los diversos públicos y las percepciones que éstos tienen sobre esas preocupaciones, como para mantenerlos infor mados. El segundo aspecto se refiere a la elaboración y el uso de una gama más amplia de estrategias y recursos de comunicación, que abarcan desde reuniones con grupos armados locales hasta herramientas de comunicación masiva; el uso de esos diferentes medios depende de su complementariedad y su impacto potencial. El tercer aspecto consiste en la incorporación de las actividades de comunicación en todo el proceso de toma de decisiones del CICR, tanto sobre el terreno como en la sede. Así, el hecho de que las estrategias de comunicación, incluida la elección de diferentes formas de transmisión, son un componente de las estrategias operacionales significa que es posible concordar de manera permanente lo que la organización y sus representantes dicen con lo que hacen.

El propósito de estos tres cambios es permitir que el CICR controle su reputación en el largo plazo y obtenga el apoyo necesario para su acción presente y futura.

  Notas  

     

  [1] Numerosos autores han descrito este fenómeno, entre ellos: Pierre Hasner, Hard Choices. Moral Dilemma in Humanitarian Intervention , Rowman & Littlefield Publishers, Inc., 1998; Larry Minear, The Humanitarian Enterprise: Dilemmas and Discoveries , Bloomfield, Conn.: Kumarian Press, 2002; David Rieff, A Bed for the Night: Humanitarians in Crisis , New York: Simon & Shuster, 2002; o David P. Forsythe, The Humanitarians , Cambridge University Press, Cambridge, 2005.

  [2] El CICR contaba con una plantilla de 11.375 colaboradores a finales de 2005.

  [3] El CICR realiza actividades en más de 80 países. V. " Emergency Appeals 2006 " , CICR, Ginebra, diciembre de 2005.

  [4] La comunicación del CICR se basa en dos componentes complementarios: la comunicación pública y la promoción del derecho internacional humanitario. La finalidad de la comunicación pública es, ante todo, informar y sensibilizar a los públicos prioritarios del CICR. Procura fortalecer el apoyo al derecho internacional humanitario, la labor del CICR y las posiciones que adopta, así como proyectar una imagen coherente de la Institución. El principal objetivo de la promoción del derecho internacional humanitario es lograr la incorporación de ese derecho particularmente en la doctrina, la educación y el entrenamiento de las fuerzas armadas y de seguridad, y en los programas de estudios de universidades y escuelas.

  [5] La acción del CICR y de los diferentes componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se basa en los Principios Fundamentales del Movimiento. Los Principios más importantes son los de humanidad, imparcialidad, independencia y neutralidad.

  [6] La magnitud de una crisis humanitaria suele " medirse " por el número de víctimas. También puede determinarse por su ubicación geográfica, la nacionalidad de las víctimas o el tipo o envergadura de las infracciones cometidas.

  [7] V. Alain Aeschlimann, " La protección de los detenidos: la acción del CICR tras las rejas " , Revista Internacional de la Cruz Roja , n.º 857, marzo de 2005, disponible en: www.cicr.org, sección Recursos informativos, subsección Revista Internacional. 

    [8] V.   Jakob Kellenberger, " Acción humanitaria: ¿hablar o callar? " , Revista Internacional de la Cruz Roja , n.º 855, septiembre de 2004, disponible en: www.cicr.org, sección Recursos informativos, subsección Revista Internacional.

  [9] V. Comunicado de prensa 04/65, 12 de noviembre de 2004 y entrevista a Pierre Krähenbühl, Director de Actividades Operacionales del CICR, 18 de noviembre de 2004.

  [10] Periféricas con respecto al " centro " occidental, que parece regular la globalización (en los planos económico, financiero, político y de los medios de comunicación).

  [11] Ibíd.

  [12] Dominique Wolton, Il faut sauver la communication , Éditions Flammarion, 2005, pp. 39-46 y 124-135.

  [13] El 65% de los encuestados seleccionaron esta actividad de una lista de 11 actividades relacionadas con el CICR en mayor o menor medida (selección múltiple). El margen de error de esta encuesta fue de + / - 4%.

  [14] El 65% de los encuestados seleccionaron este término de una lista de 10 términos que pueden ser una definición del CICR (selección múltiple).

  [15] Programa Mundial de Alimentos (PMA), Médicos sin Fronteras (MSF), Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Amnistía Internacional. 

  [16] El programa " Exploremos el der echo humanitario " , destinado a sensibilizar sobre el derecho internacional humanitario a jóvenes de entre 13 y 18 años, se ha puesto en práctica en 34 países y está en etapa de prueba en otros 65.

  [17] En 2005, 22 delegados del CICR especializados en relaciones con las fuerzas armadas y de seguridad, y con la policía, efectuaron esta actividad en más de 100 países. El objetivo principal es ayudar a las fuerzas armadas, la policía u otros grupos armados a adoptar medios y mecanismos que propicien el respeto del derecho y de las personas que gozan de protección especial.

  [18] El sitio Web del CICR, www.cicr.org, existe en árabe, chino, español, francés, inglés, portugués y ruso. 

  [19] Hay 151 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y 32 Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja en el mundo. Junto con su Federación Internacional y el CICR, son miembros del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. En la reciente investigación Voice of the People , realizada por Gallup Internacional (v. más arriba), el 42% de las 50.000 personas entrevistadas contestaron que el CICR efectuaba las mismas actividades que la Cruz Roja o la Media Luna Roja de su país. Este porcentaje difiere considerablemente de un país a otro.

  [20] De modo complementario a sus actividades de promoción del derecho internacional humanitario (v. más arriba).

  [21] " La comunicación pública del CICR: política, principios rectores y públicos prioritarios " (documento interno), política adoptada por la Asamblea del CICR, en 2004.