Actividades del CICR en Sudáfrica desde 1963 hasta 1995

06-12-2013 Reportaje

Panorama de las actividades del CICR en Sudáfrica a lo largo de tres décadas.

En 1963, el Ministerio de Justicia autorizó por primera vez la  visita del CICR a un prisionero en la Isla Robben. Desde entonces, el CICR ha visitado a miles de prisioneros en todo el país y ha provisto a los familiares alimentos y pasajes para permitirles visitar a los detenidos.

En l976, durante los disturbios de Soweto, el CICR redobló sus actividades de protección.

En l978,  el CICR abrió una delegación en Pretoria. A comienzos de la década de l980, abrió una oficina en Windhoek que se encargó de seguir de cerca la situación en las zonas proclives a conflictos en el norte de África del Sudoeste, mantener contactos con las autoridades civiles y militares de Sudáfrica y con la Organización Popular de África del Sudoeste (SWAPO, por sus siglas en inglés), y visitar a los prisioneros de guerra angoleños y a los detenidos de seguridad del SWAPO.

En 1980, el Presidente del CICR recibió una declaración de Oliver Tambo, presidente del Congreso Nacional Africano (CNA), en la que afirmaba que, en caso de conflicto armado, el CNA se comprometía a respetar las disposiciones del derecho internacional humanitario (DIH) establecidas por las Convenciones de Ginebra de 1949 y los Protocolos adicionales de 1977.

Cuatro años más tarde, el CICR decidió examinar si las víctimas del apartheid contaban con la protección del DIH y se propuso involucrar al gobierno sudafricano en temas de protección.

Para 1985, dado que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) no estaba presente en Sudáfrica porque el país no había ratificado la Convención sobre Refugiados de 1951, la delegación del CICR en Pretoria había emprendido actividades de protección, búsqueda y ayuda en favor de los refugiados de Mozambique.

Debido a los violentos disturbios en el Triángulo de Vaal en abril de 1985, que posteriormente se extendieron a los barrios desfavorecidos (townships) de todo el país, la delegación del CICR desplegó intensas actividades de protección dentro y fuera de esos barrios. También hizo llegar a las autoridades las denuncias de abusos y presentó propuestas para visitar a personas detenidas por motivos de seguridad.

En julio de 1985, las autoridades sudafricanas declararon el estado de emergencia, por lo que el CICR incrementó sus actividades de protección.

En 1986, se pidió a la delegación del CICR que se retirara del país luego de que la XXV Conferencia Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja decidiera suspender la participación de las autoridades de Sudáfrica en la conferencia. La decisión fue revocada un mes más tarde y la delegación pudo permanecer en el país, aunque con un personal expatriado mucho más reducido, lo que dificultó el desempeño de su cometido humanitario. Con el correr de los años, sin embargo, se le autorizó nuevamente a aumentar la cantidad de delegados.

En 1987, se lanzó un ambicioso programa para convertir a la Cruz Roja Sudafricana (CRSA) en  un organismo multirracial y democrático. El CICR  ayudó a la CRSA a desarrollar sus actividades en los barrios desfavorecidos, y ambas organizaciones emprendieron una operación conjunta de ayuda humanitaria en favor de las víctimas de la violencia política, sobre todo en KwaZulu/Natal y Guauteng. Miles de personas recibieron asistencia en forma de utensilios de cocina, paquetes de alimentos, frazadas, láminas de plástico y vales para servicios funerarios. El CICR también otorgó ayuda financiera para la contratación y capacitación de organizadores comunitarios a fin de promover proyectos de autoayuda en los barrios desfavorecidos. La cooperación del CICR con la Sociedad Nacional alcanzó su punto culminante durante las elecciones de 1994, con la organización de una extensa operación de preparación para situaciones de emergencia en lugares potencialmente conflictivos del país.

También en 1987, se suspendieron todas las visitas del CICR a los detenidos, si bien el CICR siguió entregando vales alimentarios a los familiares de los detenidos. También se enviaron a las prisiones elementos recreativos, en especial a la Isla Robben, que recibió un cuantioso envío de equipos deportivos.

En 1991 se reanudaron las visitas del CICR a las cárceles de todo el país. En 1992, se autorizó por primera vez al CICR a visitar a las personas detenidas en comisarías policiales. En los casos necesarios, la organización instó a las autoridades a respetar los derechos básicos de los detenidos y a mejorar las condiciones materiales de detención.

Para 1995, la delegación de Pretoria había pasado a ser la delegación regional de siete países de África meridional y del Océano Índico. Actualmente, su actividad se centra en la diplomacia humanitaria con los Estados, para promover la integración del DIH en la instrucción de las fuerzas armadas y de seguridad y en los programas de estudio universitarios y de las escuelas secundarias. Gran parte de su trabajo está dedicado también a la cooperación con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de la región.