República Democrática del Congo: agua para lavar los traumas del pasado

18-03-2010 Reportaje

Para las mujeres de  Kibirizi, ir a buscar agua esa una tarea habitual. Lo que es menos común para ellas es caminar dos horas para traer agua insalubre sacada de un río, sobre todo cuando corren el riesgo de ser violadas o asesinadas en el camino. Tener acceso al agua potable cerca de la propia casa permite salvar vidas, por ello el CICR acaba de refaccionar el sistema de abastecimiento de agua de  Kibirizi. Sus 30.000 habitantes ahora están a unos pocos minutos de distancia de una de las numerosas fuentes de agua instaladas por toda la ciudad. 

 
©CICR/P.Yazdi 
   
Uno de los tres tanques de agua instalados por el CICR en Kibirizi. 
       
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Gracias a que el acceso al agua está cerca, los habitantes de Kibirizi pueden tener huertas en sus casas. 
       
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Una joven llena un bidón de agua en una de las 44 fuentes de Kibirizi. 
       
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Las mujeres y los niños ya no tienen que caminar horas para llegar hasta el río. El acceso al agua potable está a unos pasos de su casa. 
       
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""La felicidad de los habitantes contribuye al desarrollo de nuestra ciudad." 
       

A la luz de los primeros rayos del sol matinal, mujeres y niños llegan a las fuentes para buscar el agua que les permitirá satisfacer las necesidades del día: higienizar a los niños, hervir agua para cocinar, lavar la ropa y regar la pequeña huerta familiar. Aquí, lejos de las grandes aglomeraciones, tener una fuente cerca de casa es un lujo.

Kibirizi, pequeña ciudad de 30.000 habitantes ubicada en las colinas del territorio de Rutshuru, a 120 km de Goma, ha vivido permanentemente en la inestabilidad desde los años 1990. Las operaciones militares de 1997 y 1998 provocaron importantes desplazamientos de población. En 2007, los enfrentamientos entre grupos armados volvieron a alterar la calma de esa pequeña localidad, y la región tuvo que hacer frente a la llegada de una gran cantidad de refugiados y desplazados por los combates.

  Consecuencias directas del conflicto armado  

Tras la llegada de desplazados y refugiados a la región y dadas las limitaciones de acceso a los campos por temor a la violencia y a los abusos sexuales perpetrados por los grupos armados, la pobreza y la hambruna afectan esta región agrícola. La infraestructura de la ciudad ha quedado devastada o ha sido dañada por los combates, y los centros de salud, que carecen de medicamentos y de personal calificado, ya no pueden responder a las necesidades de una población agotada y debilitada por tantos años de conflicto y de desplazamientos.

El sistema de abastecimiento de agua, construido inicialmente para unos 15.000 habitantes, de pronto tuvo que abastec er a una población que se había triplicado. Efectivamente, los desplazados que se habían instalado en los alrededores no podían volver a sus hogares, ya que sus aldeas estaban totalmente devastadas. Además, el sistema que abastecía de agua a la ciudad de Kibirizi desde hacía veinte años nunca había sido refaccionado.

" Teníamos que caminar hasta dos horas, en un entorno hostil, para ir a buscar agua al río " , dice Kabuo, una joven de treinta años, madre de tres niños. " Durante el conflicto, muchas mujeres fueron violadas en el camino que va al río. Como no podíamos transportar suficiente agua, y el agua no era potable, porque la sacábamos directamente del río, los niños siempre estaban enfermos. Algunos morían sin recibir atención médica. "

  Garantizar el acceso al agua potable para todos  

Timothy Pitt, coordinador de las actividades de Agua y Hábitat del CICR en la República Democrática del Congo, verifica la terminación de las obras de instalación de tanques y de fuentes. " Nuestros programas de abastecimiento de agua en la ciudad de Kibirizi apuntan a responder a cuatro objetivos vitales para la población: luchar contra las enfermedades de origen hídrico provocadas por la falta de agua, mejorar las condiciones de vida de la población por la promoción de la higiene y la salud comunitaria, aliviar la pesada tarea de mujeres y niños de tener que ir a buscar agua, y reducir el número de casos de abusos y agresiones sexuales. "

" Hemos rehabilitado y reforzado siete fuentes de agua, construido tres tanques de una capacidad total de 240 metros cúbicos y, en junio de 2009, hemos colocado los últimos tramos de siete kilómetros de cañería. Ahora, las 44 fuentes instaladas funcionan y suministran agua para unas 45.000 personas. "

Kabuo llena dos bidones amarillos de 20 litros, ap rovecha para conversar un poco con las otras mujeres, se ata uno de los bidones a la espalda, toma el otro con la mano y cruza la calle principal para volver a su casa. En el camino, deja un bidón a su hijo que cuida de la pequeña huerta familiar. " Hoy podemos cultivar algunas hortalizas en casa, y mis hijos pueden higienizarse antes de ir a la escuela. Somos del campo, nunca hemos tenido grifos en casa y estamos acostumbrados a ir a buscar agua, pero caminar dos horas o unos pocos minutos no es lo mismo. Mire, los niños están limpios, con buena salud, las jóvenes ya no tienen miedo cuando van a buscar agua, la felicidad de los habitantes ayuda al desarrollo de nuestra ciudad. "

La ciudad está orgullosa de haber creado una comisión encargada del tema del agua que vela por el buen funcionamiento y el mantenimiento de la red. Si pasa por Kibirizi, el presidente de la comisión del agua, Henri Suaibu, estará encantado de hacerle visitar los tres tanques y las 44 fuentes de la ciudad. Y si tiene tiempo, suba al manantial y admire desde allí arriba esta pequeña ciudad que, con el agua, trata de quitarse los traumas de la guerra.