Haití: ¡encontraron a Saïda!

12-05-2010 Reportaje

Después del terremoto de enero de 2010, Salvanie había perdido el rastro de su hija Saïda, de 9 años. La niña había sido rescatada con vida de los escombros de su escuela, trasladada al hospital y, luego, evacuada hacia un destino desconocido. Su madre, desesperada, contactó al CICR y la Cruz Roja de Haití. Finalmente, encontraron a la pequeña Saïda en Guadalupe. Hoy, más de tres meses después del terremoto, Saïda está de nuevo en los brazos de su madre.

 

©CICR/O. Miltcheva / ht-e-00636 

   

Madre e hija no pueden ocultar su felicidad. 

               

©CICR/O. Miltcheva / ht-e-00635 

   

Saïda con su madre, Salvanie, y su pequeña hija, Cama-Lisa. 

               

©CICR/O. Miltcheva /ht-e-00637 

   

Un voluntario de la Cruz Roja Haitiana y una delegada del CICR comparten la alegría de la familia. 

           

En la construcción de madera donde la familia de Saïda vive desde que el terremoto destruyó su casa, se oyen risas y gritos de alegría. Bajo la mirada sonriente de su madre, la niña juega de nuevo con Cama-Lisa, su hermanita de tres años.

“Hace una semana que Saïda regresó a casa y desde entonces estamos festejando... La primera noche, cantamos y bailamos con nuestros vecinos hasta las dos de la madrugada —cuenta Salvanie—. No podía ocurrirnos nada mejor en el mundo que encontrar a nuestra Saïda.”

El rostro de esta madre de 46 años se ilumina cuando menciona el llamado de la Cruz Roja para anunciarle el regreso de su hija. “Una mujer de la Cruz Roja me dijo que Saïda ya estaba en un avión en dirección a Puerto Príncipe. El  cuerpo me empezó  a temblar de felicidad...”

Unas horas más tarde, en el aeropuerto, a Salvanie -acompañada por un equipo del CICR-, aún le costaba creer en el reencuentro. Hasta que Saïda se arrojó en sus brazos...

Avel Joseph, voluntario de la Cruz Roja de Haití, cuenta: “Es el reencuentro que más me ha marcado. Ver semejante felicidad en los rostros de una madre y su hija da todavía más sentido a mis esfuerzos.

 

Una larga separación       

Durante su estadía en Guadalupe, Saïda primero fue atendida en un hospital y, luego, fue transferida a una familia de acogida.

“Todos fueron muy amables conmigo. La familia que me recibió incluso me regaló álbumes ilustrados. Pero yo estaba muy t riste por estar lejos de mi mamá y ni siquiera tenía ganas de comer.”

La responsable del programa de restablecimiento del contacto entre familiares del CICR en Haití, Isabelle Jeanneret, cuenta cómo se llevaron a cabo las búsquedas: “Intentamos encontrar a Saïda por todos los medios. Su nombre se difundió a diario por cuatro radios de Puerto Príncipe. También explorábamos la pista de una evacuación médica al extranjero y estábamos considerando lanzar un pedido de búsqueda a través de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de los países correspondientes. Finalmente, descubrimos el nombre de Saïda en la lista de niños evacuados a las Antillas que nos transmitieron las autoridades francesas.”

 

Quiero ser médica  

Una semana después de su regreso, Saïda tiene muchos proyectos en mente. Aun con la herida del pie a medio curar, ya tiene prisa por regresar a la escuela. “Quiero ponerme al día con las clases que perdí y estudiar mucho para, algún día, ser médica y poder ayudar a los heridos.”

Salvanie ahora  busca una escuela donde inscribir a su hija, pero no una escuela cualquiera: después de la traumática experiencia de haber quedado enterrada bajo los escombros de su escuela, a Saïda le da miedo estar en un edificio de hormigón y prefiere ir a una carpa-escuela. Algunas de las heridas causadas por el terremoto tardarán mucho tiempo en sanar.