Ante la llegada de decenas de miles de personas que huyen del conflicto armado en Sudán, el pueblo semidesértico de Tiné se ha transformado en una zona de tránsito humanitario donde las necesidades básicas se han vuelto urgentes. En 2025, el punto de tránsito de Oure Cassoni, en el noreste del país, ha crecido de manera desproporcionada: por allí ingresan a Chad dos tercios de las personas refugiadas provenientes de Sudán.
Las familias llegan con apenas lo que pueden cargar. Muchas se trasladan durante días, a veces sin agua ni comida, para escapar de la violencia extrema y la devastación. Algunos están heridos; otros llegan traumatizados tras presenciar abusos sexuales o la muerte de sus familiares.
Desde el momento en que llegan, reciben asistencia de los equipos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y de los voluntarios de la Cruz Roja de Chad. Un kit de artículos de primera necesidad, el acceso a agua potable y a servicios de saneamiento, la oportunidad de restablecer el contacto con familiares que han quedado separados y la asistencia psicosocial los ayudan a recuperar el sentido de dignidad en un momento en el que han perdido casi todo.